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El Periódico de Aragón

El drama del 'bullying' en Aragón

Laura Rato: "Cada caso de acoso escolar tiene una solución diferente"

En el caso de Saray "es normal que la sociedad se pregunte si podía haberse evitado", señala la psicóloga del Centro Vitae

Entrada de alumnos y alumnas al colegio Agustín Gericó. Jaime Galindo.

El acoso escolar representa un reto para la comunidad escolar y las familias y también para la sociedad en su conjunto, que no tiene que bajar la guardia en ningún momento. Así lo piensa la psicóloga Laura Rato, de Centro Vitae, un gabinete que presta asistencia en problemas relacionados con el bullying, entre otras especialidades.

¿Han detectado en su gabinete un aumento de consultas de salud mental relacionadas con menores de edad?

No se ha detectado un aumento de las consultas sobre salud mental de la población infantojuvenil. Lo que en realidad ha pasado es que a raíz de la pandemia sí ha habido un incremento de la demanda de atención psicológica, pero en todos los grupos de edad, desde el grupo infanto-juvenil al adulto y a la población mayor.

Llama la atención que pese a los controles y a los protocolos puedan suceder casos como el de la pequeña Saray, que intentó quitarse la vida recientemente en Zaragoza.

No se puede hablar de que sea un caso que haya escapado al control y a los sistemas de detección. Más bien lo que ha ocurrido es que se ha producido un indicio extremo de que había un problema. Nosotras queremos reforzar la idea de que cuando una situación así sucede es normal que la sociedad se pregunte cómo es posible y si se podía haber evitado. Las personas tenemos la necesidad de comprender y sentir cierto control ante lo que sucede, en un hecho tan doloroso como este.

¿Es posible la vuelta a la normalidad tras un episodio de acoso escolar extremo?

Es superdeseable y superposible que pueda llevar una vida de lo más saludable, pero para ello necesitará todos los apoyos a nivel familiar, educativo y psicoemocional. Necesitará que su entorno la acompañe, la ayude y la apoye, pero para ello hay que parar cualquier tipo de continuidad en el acoso escolar, es decir, intervenir de forma más eficaz.

¿Pasa la solución por un cambio de colegio?

Realmente aquí hay un dilema abierto, pues se trata de determinar quién tiene que someterse al cambio, si la persona acosada o la persona o grupo que acosa. Y lo cierto es que en cada caso se deberá aplicar una solución diferente. Habrá situaciones en las que será necesario un cambio estructural e importante para que la persona pueda volver a su vida normal en el colegio y fuera de él. La idea es buscar una solución personalizada.

¿Y cómo actúa la psicología con los acusadores?

La cuestión que se plantea es qué podemos hacer con los acosadores, con los grupos de niños o niñas que están acosando. Desde luego necesitamos comprender cómo han llegado a ese punto y tener muchas herramientas y mucha comprensión del mundo emocional de los niños y niñas y de su desarrollo evolutivo. Hay determinadas emociones que si el mundo adulto no las sabe regular o moderar al final actúan sin una clara noción de las consecuencias que su conducta tiene en las otras personas. Eso los adultos lo sabemos, pero en el caso de los niños no se tiene en cuenta que la conducta pueda influir tantísimo en el sufrimiento de otra persona, carecen de ese control, de esas estructuras cerebrales que ayudan a prever las consecuencias de los actos.

¿En qué dirección apuntan las estadísticas?

También es importante tener en cuenta que en el acoso escolar y en el ciberacoso hay estadísticas que muestran que los niños y niñas que son acosadores o acosadoras en algunos casos también han sido víctimas de esas conductas con anterioridad. Por eso es también importante entender el entorno familiar y escolar, cómo se manejan las emociones en casa y en el colegio. En realidad, cuando estos casos ocurren es como el indicio de que algo estaba pasando sin darnos cuenta y a partir de este punto tenemos que hacer una comprensión mayor de cómo lo estamos enfocando.

¿Cómo se puede abordar la solución del problema?

Se trata de entender que los niños necesitan aprender a regular sus emociones y su conducta, y para eso tienen que tener un entorno que les apoye y que les enseñe que la solución no es el castigo. Y un entorno familiar, educativo y social que se comporte de tal manera que sea una línea de conducta para ellos.

Pero la misma complejidad del problema hace que no haya soluciones sencillas.

Para analizar un caso concreto de acoso escolar necesitamos tener muchísima información. Hay muchos factores de riesgo que pueden ser el caldo de cultivo para que desarrolle un caso de acoso escolar. Eso quiere decir que son situaciones complejas y que aunque la solución es posible no se debe caer en remedios fáciles.

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