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Zaragoza pone puertas al derroche energético

La mayoría de las tiendas de la capital aragonesa no llegan a tiempo a la instalación en los accesos del mecanismo de cierre automático, que es obligatorio a partir del viernes

Algunos locales tienen la persiana como único cierre, lo que complica el cumplimiento de la norma. | JAIME GALINDO

A partir del próximo sábado 1 de octubre todos los comercios deberán tener un sistema de cierre automatizado para evitar el despilfarro de aire acondicionado en verano o calefacción en invierno. El plazo viene marcado por el decreto de ahorro energético aprobado por el Gobierno de España, que entró en vigor el pasado 10 de agosto con el objetivo de cumplir con la reducción del consumo de electricidad –e indirectamente el gas– como exige la Unión Europea. Más de un mes y medio después la realidad es que son más bien pocos los establecimientos que se han tomado en serio esta medida y han modificado los accesos abiertos a la calle. El desconocimiento sobre esta obligación es la nota dominante.

«No tenemos ni idea del tema», asegura la empleada de un bazar del Paseo de las Damas. «¿En serio que va a ser obligatorio?», responde sorprendido un comerciante del Casco Histórico. «Nos hemos enterado por los medios de comunicación pero de momento no hemos hecho nada», señalan en otro local. Otros muchos negocios visitados sí cuentan con sistema de cierre automático, pero también es cierto que en muchos casos han permanecido con la puerta abierta en las últimas semanas a pesar de estar utilizando sistemas de refrigeración del aire, algo que no permite el decreto.

Por lo general, en las grandes superficies y cadenas es más común ver puertas automáticas, pero hay algunas conocidas enseñas del centro que no han adaptado todavía sus accesos y requerirán importantes reformas para poder cumplir la norma. En el caso de las pequeñas tiendas o negocios, para la mayoría resulta fácil ponerse al día ya que basta con la instalación de un sencillo brazo mecánico cuyo precio ronda los 60 euros. No obstante, este mecanismo no vale para todos locales debido a la fisonomía de sus puertas o instalaciones.

La tienda Mango del paseo de Independencia, que está siendo reformada. | JAIME GALINDO

Empresas instaladoras

En otros muchos comercios, por sus dimensiones o la estrategia de venta que siguen, conviene más la colocación de puertas automáticas, cuyo coste se sitúa de media entre los 2.000 y 4.000 euros. Esta cifra puede ser mayor en según que establecimientos. Sorprendentemente, sin embargo, las empresas instaladoras de estos sistemas no han detectado apenas un incremento de la demanda como cabría esperar desde la entrada en vigor del decreto.

«La verdad es que hasta ahora no lo hemos notando. Creo que los comercios están pasando del tema por ahora. Los grandes ya las tienen y a las pequeñas les falta información», afirma Patricia Casquero, directora comercial de Johima Puertas Automáticas, una de las empresas de Zaragoza referentes en este mercado. Lo que sí está creciendo con fuerza, apunta, es la instalación de estos mecanismos en las comunidades de vecinos, en este caso por las ventajas de accesibilidad que aportan.

«Algún cliente sí se ha interesado y ha pedido presupuesto, pero son muy pocos. Me imagino que la gente está muy pez sobre la nueva norma y muchos ya se sabe que esperan siempre hasta el último momento», aseguran desde Ferpal Puertas Automáticas. El gasto de luz puede reducirse entre un 20% y un 25% con este tipo de sistemas.

La obligatoriedad de la medida ha coincidido con un momento con precios disparados, falta de instaladores y con poco tiempo para planificar una estrategia de marketing distinta a las puertas abiertas. A principios de agosto, los comerciantes ya denunciaron la falta de tiempo para adaptarse al nuevo plan de ahorro energético. Ahora piden una moratoria y poder realizar esta inversión importante más adelante y ayudas públicas para afrontar este gasto extraordinario. A este respecto, el Gobierno de Aragón ultima una convocatoria de subvenciones para la modernización del comercio que abarcaría esta actuación de ahorro energético.

Las circunstancias de cada tienda son muy distintas. Para algunas, adaptarse a este nuevo requerimiento energético tendrá un importante coste económico al no ser posible la colocación del citado brazo mecánico. De hecho, algunos locales carecen siquiera de puertas y tienen la persiana como único medio para cerrar y abrir, por lo que la solución para estos casos será más compleja y cara. Así le ocurre, por ejemplo, en la tienda de juguetes Eurekakids, situada en la calle Alfonso de la capital aragonesa.

El decreto ley obliga a los locales a instalar un sistema de cierre de puertas para impedir que se queden abiertas de forma permanente y se malgaste energía. La norma también fija una temperatura mínima y máxima en espacios climatizados y el apagón de las luces de los escaparates a las diez de la noche, medidas que entraron en vigor a mediados de agosto.

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