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SEGURIDAD CIUDADANA

Las cámaras de El Gancho en Zaragoza ayudan a resolver 50 hechos delictivos

Los ocho dispositivos llevan dos años activos y sus imágenes se destruyen al mes | La nitidez de las grabaciones son fundamentales para la Policía Nacional

Una de las cámaras instaladas en El Gancho. EL PERIÓDICO

Llevan dos años instaladas en las zonas más conflictivas del zaragozano barrio de El Gancho con la idea de vigilar, pero especialmente, de disuadir la comisión de hechos delictivos en sus calles. Lo cierto es que desde que el ayuntamiento de la capital aragonesa las pusiera en marcha han sido un importante instrumento de investigación para la Policía Nacional. Hasta en 50 ocasiones han solicitado las imágenes para resolver casos.

La Policía Local es la que gestiona los ocho dispositivos instalados en el entorno de las calles Pignatelli y San Pablo, estas últimas comenzaron a funcionar en 2021. Este cuerpo es el que se encarga de supervisar el sistema de funcionamiento de las cámaras y custodiar las grabaciones para que en el momento en el que el Cuerpo Nacional de Policía o un juzgado las solicite estas sean remitidas con urgencia y ayudar en la investigación. Cuando pasa un mes y medio de su captación, salvo que estén relacionadas con infracciones penales o administrativas graves o muy graves en materia de seguridad pública o con una investigación, son destruidas.

La videovigilancia de la zona de San Pablo, la más reclamada por los agentes para sus investigaciones

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Las primeras cuatro se instalaron en las calles Ramón Pignatelli, en las esquinas con Cerezo y con Zamoray, y las otras dos en Agustina de Aragón, en la confluencia con Miguel de Ara y con Cerezo. Fueron necesarias en 12 ocasiones en 2021 y en lo que va de 2022 se han solicitado por parte de los instructores de diligencias en otros diez casos. Pero, curiosamente, no son las que más veces han sido necesarias, sino las que se instalaron el pasado año han ayudado en 28 ocasiones en lo que va de 2022. Estas están en la intersección de la calle Cerezo con San Pablo; intersección de la calle Cerezo con la calle San Blas, frente al centro de Salud; intersección de la calle Armas con calle Aguadores, e intersección de la calle Cerezo con la calle Boggiero.

La mayoría de los hechos en los que son necesarias las imágenes son para robos violentos

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La mayoría de los hechos delictivos en los que han sido determinantes para su esclarecimiento son los relacionados con robos y especialmente en los que los autores han actuado con violencia o intimidación, según fuentes policiales consultadas. Es uno de los principales hechos delictivos, pero no el único puesto que en la zona existen problemas serios de okupación, prostitución y tráfico de drogas, muy especialmente menudeo.

De hecho, el trapicheo de drogas que se realizaba de forma impune en cualquier esquina del barrio ha disminuido de forma importante, según estas fuentes, si bien, tal y como reconocen, muchos camellos han trasladado su punto de venta a los conocidos como narcopisos, que ya existían. De hecho, hace dos semanas un comprador impaciente prendió fuego auno de ellos en la calle Pignatelli 67 porque no le daban la cocaína en el momento que la quería. Un sospechoso que fue grabado también por las cámaras cuando accedía a la zona. Y es que, tal y como destacan fuentes policiales, el hecho de que estén localizadas no solo en zonas donde había antecedentes de delito, sino también de acceso permite tener un control de entrada y salidas.

Una característica que destacan los investigadores que han trabajado con estas imágenes es «la nitidez». La privacidad está garantizada al máximo, salen pixelados balcones y ventanas, destacan estas mismas fuentes que resaltan que, en el momento que detectan al sospechoso, son capaces de tener una foto de su cara perfecta, siendo rápidamente distribuida por todas las comisarías. Si tiene antecedentes, la identificación es cuestión de minutos.

A esta labor se añade la constante presencia de patrullas tanto de la Policía Nacional como de la Local que realizan labores propias de seguridad ciudadana y que recorren las diferentes calles de esta zona del casco histórico.

El concejal y presidente de la Junta Municipal del Casco Histórico, el popular Alfonso Mendoza, está satisfecho con los resultados. «No hay que olvidar que tras años de abandono de otros gobiernos de la ciudad, quienes no escuchaban a los vecinos, nosotros decidimos apostar por esta medida que nació como un proyecto piloto y que se ha ido trasladando a otros lugares donde creemos que es necesario», señala.

«Atajar los problemas de seguridad a la primera es complicado, hay que tener en cuenta que están enquistados, pero vamos poco a poco por el camino», afirma, mientras recuerda que esta misma semana el consistorio ha anunciado la expropiación de 14 fincas para atajar la okupación. «Hay una okupación social a la que tenemos que dar una respuesta con recursos, pero la que es empleada para, por ejemplo, montar narcopisos debemos atajarla lo más pronto posible», asevera.

Para Mendoza la seguridad es «necesaria para la convivencia entre los vecinos y para revitalizar el comercio. Sin seguridad ninguna herramienta urbanística va a tener éxito». Con esta insistencia, el residente de la Junta Municipal del Casco Histórico destaca la importancia de «revisar para mejorar». De ahí que, por ejemplo, se haya cambiado el modelo de cámara porque alguna habían sido vandalizadas. Ahora van a ser de globo para evitar su rotura con golpes. 

San Pablo tendrá tres nuevos dispositivos

La Junta Municipal del Casco Histórico ha autorizado la instalación de más cámaras en el zaragozano barrio de El Gancho. En concreto serán tres.

Estas se van a colocar en la plaza de San Pablo; en la intersección de San Pablo con Cerezo y en la calle Cerezo con Conde Aranda. Será si pasan las autorizaciones pertinentes de la Subdelegación del Gobierno de Zaragoza previa reunión de la comisión de garantías en las que participan desde la Policía Nacional hasta la Fiscalía,

En este último emplazamiento el pasado mes de julio un joven fue apuñalado durante un robo violento. Eran las 00.30 horas cuando dos veinteañeros de origen argelino se acercaron a la víctima. Uno por delante y el otro por detrás sin dejarle escapatoria fueron a robarle el teléfono móvil, esgrimiendo una navaja con la que le pincharon en el glúteo para que no saliera corriendo detrás de ellos. Por suerte, una patrulla policial circulaba por las inmediaciones y detuvo a los sospechosos. Si no hubiera sido así, al tener antecedentes, las cámaras de seguridad hubieran sido de gran ayuda a la Policía Nacional para arrestarles.

Pero a estas tres habrá que añadir una cuarta en Pignatelli. Según el presidente de la junta municipal del Casco Histórico, Alfonso Mendoza, «va a reforzar» la seguridad en esta calle en la que ya hay varias.

En total habrá doce en este barrio de la capital aragonesa. «Las zonas son siempre puntos oscuros en lo que se refiere a la delincuencia», pero siempre están consensuadas en la junta de distrito.

Mendoza no descarta ampliarlo a más zonas. «Fue un proyecto piloto que se ha comprobado su eficacia», insiste. Sobre la opción de instalar en la zona de bares del casco viejo destaca:_«No es plan de tener todo lleno de cámaras, es verdad que allí cada noche del fin de semana hay aglomeración de gente, pero no existe una reclamación vecinal que nos haga pensar en esta necesidad. Por el momento». No obstante, en algunos puntos como la plaza de la Basílica del Pilar ya llevan años instaladas.  

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