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LAS CAUSAS DETRÁS DE LA DESAPARICIÓN DE COMERCIOS HISTÓRICOS

La falta de relevo y el alza de los alquileres lastran al comercio tradicional en Zaragoza

En la ciudad hay unos 2.000 locales vacíos y con la pandemia subieron hasta un 20%. Muchas tiendas no pueden traspasarse por las «duras» condiciones en el sector

El alza de los precios va por distritos pero supone que muchos establecimientos queden vacíos. JAIME GALINDO

Son la esencia de las ciudades. Lo que las caracteriza y diferencia unas de otras. Son los comercios tradicionales y a Zaragoza, este año, le toca despedir a alguno de sus negocios más emblemáticos. Recientemente se supo del cierre de la bombonería Soconusco, en el paseo Independencia, cuya dueña se jubila. En la calle Méndez Núñez, la histórica Ferretera Aragonesa ha colgado ya en su escaparate el cartel de 'Se traspasa', también por la jubilación de sus propietarios. Y en La Almozara, el videoclub Puerta Sancho, uno de los pocos que seguían activos, también está a punto de bajar su persiana. ¿Por qué cierran sin alternativa los negocios que nos han acompañado desde hace años?

Las causas son variadas, explica la jefa de Servicio de Comercio y Turismo de la Cámara de Zaragoza, Natalia García. «En los últimos meses seguimos arrastrando el efecto de la pandemia, que ha hecho mucho daño y que ha ahondado más aún en la crisis que muchos negocios llevan sufriendo desde 2006, cuando la crisis inmobiliaria derivó en una desigualdad en el precio de los locales», cuenta esta experta.

Así, el recibo por los arrendamientos es uno de los primeros escollos con los que se encuentran aquellos negocios que llevan décadas funcionando. «Ha habido tiendas que cuando han tenido que renovar sus relaciones contractuales de alquiler han visto como les triplicaban los precios», dice García, que aporta el siguiente dato extraído del barómetro que realiza la Cámara de Comercio: 7 de cada 10 comerciantes no son dueños de los establecimientos en los que desarrollan su actividad.

El impacto de este factor, decisivo a la hora de cuadrar las cuentas, varía también en función de las zonas de la ciudad. Es en el centro donde más han subido las rentas a lo largo del tiempo y donde menos negocios, de los de toda la vida, han podido sobrevivir, puesto que según apunta García apenas quedan tiendas que disfruten de contratos de renta antigua.

En las zonas del centro los altos precios sumados a las consecuencias económicas de la pandemia han supuesto un aumento de la oferta de locales, puesto que muchos se han quedado vacíos. Según un informe de GTI, de febrero de 2021 a julio de 2020 había en el mercado un 20% más (196) de establecimientos disponibles para el alquiler o la compra.

Una tienda de moda, en la calle Don Jaime I, con el cartel de ‘Se traspasa’. | JAIME GALINDO

Eso en el centro, pero en los barrios el problema puede que tenga más que ver con la «falta de relevo generacional», apunta García. «Antes siempre había hijos o familiares que querían continuar con tu negocio, pero ahora existe una falta de espíritu emprendedor entre los jóvenes. Por las circunstancias económicas de los últimos años, con sucesivas crisis, muchos prefieren hacer oposiciones para evitar la incertidumbre», asegura la experta.

La Cámara de Zaragoza cuenta con un programa que publicita los negocios que quieren traspasarse para intentar llegar a los posibles interesados. «En muchos casos se trata de tiendas cuyos dueños se jubilan, no cierran porque les vaya mal», cuenta. Pero el índice de éxito del programa no es muy alto. De los 25 traspasos que gestionan al año, «muy pocos» logran materializarse.

La calle Delicias, uno de los principales ejes comerciales de ese barrio, tiene muchos locales vacíos. | JAIME GALINDO

Una iniciativa similar surgió el año pasado. Para tratar de dar visibilidad a esta problemática y evitar que los locales vacíos proliferen como hongos en otoño, desde la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza (Ecos) lanzaron en marzo de 2021 una herramienta que localiza en un mapa los establecimientos sin uso en los principales ejes comerciales de la ciudad para darles publicidad y poner en contacto así la oferta con potenciales demandantes. Se trata por tanto de una bolsa de locales vacíos y de una oficina de intermediación llamada Nilsa (Ningún Local Sin Actividad).

El plan local de equipamiento comercial de Zaragoza, elaborado para los años 2021-2026, estima que existen cerca de 2.000 locales vacíos en la capital aragonesa «que rompen la continuidad comercial y degradan el espacio urbano», dice Ecos en su página web.

Otro de los retos a los que se enfrenta el comercio local ya desde hace años son las grandes superficies. Aunque esa competición se ha quedado en nada si se compara con el «daño» que ha hecho el comercio electrónico. «Por eso es muy importante la digitalización –señala García–. En Zaragoza hay un déficit de plazas de aparcamiento que dificulta poder ir de compras en los barrios, y estar presente en internet ayuda». «Siempre que se cierra una puerta en la calle va en perjuicio de la ciudad».

Ejemplo de resistencia: la mercería El Siglo

Admite Elena Marín que siempre que le preguntan por la situación del comercio en general, no del suyo en particular, da una imagen algo pesimista del sector. Pero a ella le puede el mostrador. «Me encanta proponer ideas a mis clientas, el trato con ellas, poder dedicarles tiempo. Ahora he decorado el escaparate para Halloween y con eso ya estoy motivada», cuenta. Marín regenta la mercería El Siglo, en la calle Cortes de Aragón, número 46 de Zaragoza, un negocio que el 4 de enero de 2023 cumplirá 60 años.

«La tienda la compró mi madre a principios del 63, pero antes ya era una mercería. Hace 16 años ella se jubiló y entonces cogí yo el negocio», relata la comerciante.

«Antes de jubilarse, mi madre ya retiró mucho género que ya no se vendía. Y en este tiempo yo me he ido quitando muchas cosas. Hay que adaptarse porque es muy difícil competir en precio y variedad hoy con las grandes tiendas. Solo podemos ofrecer calidad y un mejor servicio, pero hay gente que solo mira los precios. Mira, me acuerdo que antes cuando vendía ropa de niño, a principio de curso venían y se llevaban cajas enteras de calcetines. Ahora van a Primark y C&A», afirma Marín.

En la actualidad, su tienda está especializada en material de costura y labores y en mercería clásica, «porque como no da dinero nadie más la vende», ríe. «Antes había cinco mercerías más en la zona y a todas nos daba. Ahora hasta Casablanca no hay otra», explica.

Marín juega con la ventaja de que el local es propiedad de su madre y, cuenta, que no le ha subido mucho el alquiler. Además, ha hecho un esfuerzo importante por digitalizarse. «Tengo una página web y un blog y estoy además en Facebook, Instagram, Twitter, Linked In y Google Business. Internet te sirve de escaparate, pero también da muchísimo trabajo», afirma.

Así, aunque no le vaya mal el negocio y admita que le gusta lo que hace, Marín es rotunda: «El comercio es muy sacrificado. Cualquiera que me dice de emprender le digo que ni se le ocurra. Yo porque ya lo hice, pero es una trampa». 

70.000 € para los nuevos maceteros de la calle Delicias

Despacio, y con retraso conforme a lo previsto al inicio del mandato, el plan local de comercio de Zaragoza sigue dando pasos para transformar los principales ejes comerciales de la ciudad en galerías urbanas que presenten una estética cuidada e identificativa para lograr atraer clientes a los barrios. En este contexto, el ayuntamiento ha licitado un contrato para la adquisición de 19 maceteros para la calle Delicias, con los que se quiere reverdecer el paisaje de esta vía y darle una imagen más atractiva. El coste estimado, con IVA incluido, supera los 70.000 euros y se une a otras inversiones como el pintado del suelo de la calle, la colocación de nuevo mobiliario y carcelería y la instalación de un pórtico a la entrada de la calle que marque el inicio de la galería comercial. Los nuevos maceteros contendrán árboles y plantas de pequeño y mediano porte. La calle Delicias es la primera en la que serán visible la transformación del espacio urbano que contempla el plan de comercio. Después vendrá el casco histórico y, más tarde, una decena de zonas más a lo largo y ancho de toda la ciudad. 

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