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EL DEBATE SOBRE EL NUEVO ESTADIO DE FÚTBOL EN ZARAGOZA

El acuerdo por La Romareda pasa por una "modificación tranquila" del Plan General

Serrano evita cambios polémicos en el Plan General porque necesita aprobarlo el lunes sin más demora. La parcela del estadio crecerá para integrar 20.500 metros cuadrados de superficie comercial y hotelera

Víctor Serrano, este martes, dando cuenta de la modificación del PGOU para ampliar la pastilla de La Romareda. JAIME GALINDO

Seguramente debido al ruido que se generó el lunes en torno al expediente de modificación del Plan General que permitirá la construcción de una nueva Romareda sin coste para las arcas del ayuntamiento, el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, quiso este martes despejar todas las dudas posibles. Él mismo subrayó que se trata de una «modificación tranquila», es decir, mínima, con la que el equipo de PP y Cs pretende curarse en salud para tratar de conseguir el máximo apoyo a su propuesta. La operación, como ya desveló el alcalde en el debate del estado de la ciudad, no implica la construcción de una sola vivienda, para calmar así los ánimos de la izquierda. Eso sí, advirtió el concejal de Cs, la modificación se deberá votar de manera inicial, sí o sí, el próximo lunes para tratar de cumplir con los plazos que el propio Gobierno municipal se ha marcado.

El lunes, el PSOE salió en rueda de prensa a criticar que todavía no tenían en sus manos el expediente que explica la modificación del Plan General de Ordenación Urbana para que la parcela de La Romareda incluya otros usos comerciales para que el campo pueda explotarse y generar unos ingresos que hagan rentable la inversión inicial necesaria para reformar el equipamiento. Pero fue este martes, 24 horas después, cuando los grupos recibieron el documento, un texto de 68 páginas más los anexos que, por cierto, también se compartió con los medios de comunicación, a sabiendas de que era un informe buscado y para evitar así posibles filtraciones interesadas.

«No hay sorpresas. La modificación del Plan General planteada no es una recalificación de suelos. Es una modificación tranquila», insistió Serrano, quien consideró que a partir de ahora y hasta el lunes los grupos políticos municipales cuentan con tiempo suficiente como para fijar su postura de voto. Así, la modificación se votará de manera inicial en la comisión de Urbanismo del lunes. Después se llevará al pleno de finales de este mes. Tras ello se abrirá un proceso de un mes para que los interesados puedan presentar alegaciones. Y, tras ello, el texto deberá regresar a la comisión y al pleno para su aprobación definitiva. Con los dos votos de Vox, PP y Cs conseguirían la mayoría necesaria para sacar adelante este plan, pero Serrano este martes volvió a «tender la mano» al PSOE para lograr sus apoyos. «Ahora quedo a disposición del resto de grupos», dijo el concejal una vez terminó la rueda de prensa.

¿Qué implica la modificación del PGOU?

Pero, ¿qué incluye esta modificación del PGOU? El planteamiento es el siguiente: anexo a la parcela actual de La Romareda hay unos suelos catalogados desde 2005 como terciarios, es decir, para albergar hoteles, oficinas, comercio y restauración. Esos suelos ocupan una superficie de 7.330,65 metros cuadrados, pero la edificabilidad asciende hasta los 42.500 metros cuadrados puesto que se planteaba levantar ahí un edificio de hasta 14 plantas.

Con la modificación presentada, que es la 206 del Plan General, se añaden a la parcela de La Romareda, que ocupa 40.068,65 metros cuadrados, esos 7.330 metros cuadrados de superficie de la parcela anexa, pero no se incluyen los 42.500 metros cuadrados de usos terciarios, sino la mitad: unos 20.500 metros cuadrados.

¿Y qué ocurre con los 20.000 metros que sobran?

Esta superficie es la que, ya dentro del propio campo de fútbol, se podrá dedicar a usos más allá del deportivo, como la restauración, el hotelero, el comercial y el de oficinas. Los ingresos que generen estos usos son los que permitirán sacarle rédito económico al estadio. Y según desveló el propio Azcón, con esos 20.500 metros cuadrados dedicados a servicios y compras, el Real Zaragoza vería viable económicamente adelantar el dinero para reformar el campo a cambio de quedarse con los ingresos que genere la explotación del estadio multifunción.

¿Y qué ocurre con los otros más de 20.000 metros cuadrados de superficie para usos terciarios que quedan sin incluir en el campo? Pues que el ayuntamiento los registrará pero no los situará físicamente en ningún lado, por el momento. Así, el Gobierno municipal se guarda la baza de poder colocar esos 20.000 metros de superficie comercial en otro lugar de la ciudad más adelante para enajenarlos, es decir, venderlos, y conseguir dinero para financiar después otros proyectos, como la reforma de las riberas del Huerva o la construcción en Zaragoza de una Ciudad del Deporte, uno de los requisitos que puso Podemos para apoyar los planes del alcalde con respecto a la reforma de La Romareda.

Pero la modificación del PGOU es un medio para conseguir un campo gratis para el ayuntamiento y no un fin en sí misma. Una vez se apruebe definitivamente –en diciembre o enero según vaticinó Serrano– el consistorio deberá lanzar un concurso público para decidir de forma legal quién se queda con los ingresos que genere el estadio a cambio de reconstruirlo, aunque previsiblemente será el Real Zaragoza. Los pliegos que rijan ese concurso serán el siguiente campo de batalla entre los grupos políticos municipales, pero PP y Cs deberán salvar primero la votación del próximo lunes. 

La nueva parcela permitirá un campo más acorde a lo que requiere la FIFA

La modificación del PGOU que detalló este martes el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, supone que la parcela de La Romareda crecerá en 7.000 metros cuadrados, al incluirse toda la franja lateral de terreno que separa el estadio actual de la plaza Eduardo Ibarra. Actualmente, ahí se sitúan el edificio de la antigua Gerencia, ahora abandonado, y el del Cubo, que es el situado pegado a la calle Jerusalén.

Por lo tanto, la parcela de la futura Romareda será más espaciosa, lo que permitirá crear un diseño de nuevo estadio más ambicioso, si bien no se plantean incluir más de 45.000 asientos en el futuro campo. Además, en la parcela que ahora se añade a la del terreno de juego, se iba a construir en su momento un edificio de 14 plantas pegado al estadio que ahora desaparece, por lo que las cuatro caras de la nueva Romareda darán a las vías colindantes. La fachada principal, además, podría diseñarse mirando a la plaza Eduardo Ibarra, por lo que en conjunto con la del Auditorio de Zaragoza quedaría un espacio muy rico arquitectónicamente. Al eliminarse la posibilidad de construir un edificio pegado al campo, además, habrá más espacio para los anillos de seguridad en torno al estadio que recomienda la FIFA. 

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