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Movilidad urbana

Zaragoza paga por el bus urbano 3 millones más pero pierde 12 al año

Subvenciona el 60% del viaje y se enfrenta a la gran pérdida de usuarios desde el covid. Los billetes solo cubren el 39% del coste del servicio, que ha aumentado un 4% en 8 años

Usuarios del autobús urbano de Zaragoza esperan pacientes en una parada del centro de la capital. MIGUEL ANGEL GRACIA

Mantener en circulación la flota de los autobuses urbanos de Zaragoza cuesta en la actualidad 77 millones de euros al año. Desde que Avanza asumiera la gestión del servicio en 2013 (entonces TUZSA), el coste se ha incrementado un 4%, es decir, tres millones de euros, mientras que los ingresos que ha obtenido el ayuntamiento por la venta de billetes han descendido un 28%, hasta los 30,4 millones. Una caída estrepitosa que se concentra en los dos últimos años por el desplome del número de usuarios como consecuencia de la pandemia. El resultado es que la venta de títulos solo cubre el 39% del coste del bus. 

El año que viene vence el actual contrato con Avanza y el Gobierno de PP-Cs tiene por delante el reto de redactar unos nuevos pliegos que tendrán como punto de partida el coste actual del servicio, 77 millones de euros en 2021, y que deberán contemplar la remodelación de las líneas de bus. 

No será el único desafío. En la última licitación, el Gobierno del PSOE decidió que el ayuntamiento pagaría por cada kilómetro recorrido por sus autobuses, independientemente del número de pasajeros. Una fórmula que ha jugado en contra de las arcas municipales, especialmente durante la pandemia, cuando se registró un descenso del número de usuarios histórico. 

El balance sobre el gasto financiero que ha requerido este servicio durante la actual concesión (entre 2014 y 2021) permite concluir que la pandemia no ha afectado al coste global que supone el servicio. Tras años de estabilidad, el mayor incremento se registró en 2019, cuando pasó de los 74 millones a los 77 actuales. Sin embargo, la crisis sanitaria sí que ha sido la principal causa (y casi única) del descenso de los ingresos. 

Recaudación por la venta de billetes

La recaudación por la venta de billetes llegó a cubrir más de la mitad del presupuesto (en torno al 56%) durante los primeros años, hasta que estalló la pandemia y el autobús perdió a la mitad de sus viajeros, su fuente de ingresos. 

Las ganancias cayeron hasta los 24,3 millones en 2020 y los 30,4 en 2021, de manera que el ayuntamiento apenas cubrió el 32% y el 39%, respectivamente, del coste efectivo del bus a través de la venta de viajes. Un porcentaje que no variará mucho este año. Dicho de otro modo. Para cubrir el gasto financiero, el ayuntamiento tuvo que pagar con cargo al presupuesto 51,1 millones en 2020 y 46,6 millones en 2021. Por eso recuperar a los usuarios perdidos es tan importante. 

 Actualmente, la demanda sigue un 19% por debajo de la habitual. En 2019, año de referencia, se registraron 94,1 millones de usos, mientras que en 2020 las validaciones se redujeron casi a la mitad (hasta las 54,3), frente a las 65,7 de 2021. En lo que va de año (últimos datos de septiembre), ya se han contabilizado 53,3 millones de usos. 

Revisión del precio por kilómetro

El equilibro entre los ingresos y el coste no parece posible. El ayuntamiento revisa todos los años el pecio que paga por kilómetro y para ello tiene en cuenta el IPC y los hidrocarburos. El consistorio comenzó abonando anualmente a la concesionaria 74,2 millones por prestar el servicio frente a los 77,1 de ahora. Un incremento que se concentró principalmente en 2019 y que se mantiene estable, con la salvedad del año de la pandemia. 

Yendo todavía más al detalle, el coste real por cada viajero fue de 1,18 euros en 2021, de los que 0,71 céntimos corrieron a cuenta de las arcas municipales, que subvenciona el billete para que el usuario no soporte su precio real. El doble que hace tres años. Al usuario no le está afectando esta desviación. Pese al déficit que arrastra el transporte público desde la pandemia, el alcalde, Jorge Azcón, confirmó que se congelará un año más. 

La última subida del billete fue en 2020, cuando se incrementó en 5 céntimos el viaje sencillo, 2 si se pagaba con tarjeta. Desde 2013 no se había tocado la tarifa, cuando se aprobó una subida general del 5,21%. Un año antes fue del 19%, la más alta que se recuerda. Durante los años previos, la actualización del IPC generaba un aumento del coste de cada viaje que oscilaba entre el 5 y el 7%.

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