Movilidad Urbana

La cara B de la segunda línea del tranvía de Zaragoza

Según los últimos informes elaborados en 2019, unir el este-oeste obligaría a suprimir ochos líneas de bus y 3,5 millones de km menos

Plaza España 8 Varios usuarios del tranvía de Zaragoza esperando la llegada del ‘Urbos 3’.  | ÁNDREEA VORNICU

Plaza España 8 Varios usuarios del tranvía de Zaragoza esperando la llegada del ‘Urbos 3’. | ÁNDREEA VORNICU / carlota gomar

Carlota Gomar

Carlota Gomar

El debate está servido. El PSOE ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de rescatar la línea 2 del tranvía de Zaragoza que uniría el eje este-oeste de la ciudad y obligaría a crear una infraestructura que regeneraría cada centímetro de su recorrido, como ocurrió con la línea 1, que conecta Parque Goya con Valdespartera.

A la espera de que los socialistas expliquen su gran promesa electoral para la capital aragonesa, los informes que se elaboraron antes de que PP-Cs descartaran la línea, en 2019, ya elevaban hasta los 234 millones el coste de la implantación de la segunda línea, que obligaría a suprimir cho líneas de bus. Esto tiene una lectura clara: menos buses, menos personal, como sucedió con la inauguración de la línea 1, cuando se produjeron 153 despidos, muchos readmitidos tras una larga y dura huelga de la plantilla.

La inversión resulta muy elevada para unas maltrechas arcas públicas que, al menos esta vez, podrían contar con la ayuda de la Unión Europea, a través de los fondos para a recuperación. Una oportunidad que no durará mucho tiempo. Por ahora, Zaragoza ya ha conseguido captar 30,6 millones de euros para la compra de 68 buses eléctricos y dos convoyes.

Los datos

Por recapitular los datos más básicos, la línea elegida con ZeC al frente de la Alcaldía --tras un proceso participativo-- se extendía a lo largo de 9,79 kilómetros por las avenidas Madrid y Navarra, la calle Escrivá de Balaguer, los paseos María Agustín, Pamplona, Constitución y La Mina hasta la calle Miguel Servet. En este punto se planteaban dos ramales, uno de ellos por Compromiso de Caspe y otro por la avenida San José.

Ocho líneas de bus menos

Según los informes elaborados por Idom, con la implantación de una segunda línea se suprimirían ocho rutas de bus (21, 23, 24, 30, 33, 34, 39 y 40), al solaparse con el recorrido del Urbos 3, que recorren al año hasta 3,5 millones de kilómetros. A menos kilómetros, menos gasto para el ayuntamiento, que paga a la empresa que gestiona el servicio del bus, Avanza, por cada kilómetro recorrido, independientemente de que haya más o menos usuarios.

Con la línea uno se modificó el recorrido de las rutas del 22, 23, 28, 31, 33, 40, 42, 43, 44, 52 y 56 y se eliminaron otras dos, la 20 y 45. En total, dejaron de circular 39 autobuses, que sumaban 3 millones de kilómetros recorridos al año.

Para dar servicio en el eje este-oeste serían necesarios 13 convoyes, que actualmente el ayuntamiento está comprando por unos 5 millones de euros, por lo que la suma sería de 65 millones. Con esta inversión podrían comprarse 135 autobuses eléctricos, con un coste de 418.000 euros de media cada uno.

Los usuarios previstos

La demanda prevista en 2019 para el Urbos 3 entre Torrero y Valdefierro era de 19,6 millones de viajeros al año, y la reducción del tráfico privado en paralelo al eje rondaba los 2.000 los vehículos. Hay que subrayar que con la pandemia han cambiado los hábitos de movilidad y ahora hay más usuarios de bicis y patinetes que utilizan menos el coche, pero también el transporte público. En el caso del tranvía, el ayuntamiento ha tenido que abonarle a la SEM de Los Tranvías más de 14 millones de euros en 12 años por no llegar al mínimo de viajeros previsto por la línea 1.

Sostenibles

Bien es cierto que un tranvía sirve para revalorizar la ciudad, los barrios que atraviesa, y que es 100% sostenible. Pero ese debate de las cero emisiones, que hasta hace bien poco convertía al Urbos 3 como la alternativa más verde, ya está caduco.

El ayuntamiento tiene en marcha un ambicioso plan de renovación de la flota, que será cero emisiones en 2031. El coste de este proyecto asciende hasta los 150 millones, unos 100 menos que la línea 2, de los que parte ya han sido financiados con fondos.

Al PSOE ahora le toca explicar su proyecto de movilidad, antagónico con el del PP, que defiende una reordenación de las líneas de bus --eléctricas-- con rutas de largo recorrido que conecten de forma directa los ejes de la ciudad y otras más cortas entre los barrios que eviten las calles más estrechas y aprovechen la prioridad semafórica que ofrecen las grandes avenidas.

Lo que se sabe por ahora es que se desviaría por la avenida Ciudad de Soria, sorteando así la avenida Navarra, pero no el túnel de la A-68.

A priori, una línea de tranvía este-oeste obligaría a reducir carriles de coches en los principales paseos por los que discurriría, como María Agustín, Constitución, La Mina o San José.

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