Día del Orgullo

28J: La ola reaccionaria empaña el avance hacia la igualdad

Expertos alertan de la «involución» en algunos ámbitos entre los jóvenes 

Las asesorías puestas en marcha acumulan decenas de consultas este año

Iván Trigo

Iván Trigo

El temor es real. Sea o no justificado (motivos hay), cada vez más personas que pertenecen al colectivo LGTBI sienten que podrían darse pasos atrás en la consecución de sus derechos y en el camino hacia la igualdad y la no discriminación. Expertos que trabajan en diferentes ámbitos apuntan a que ese miedo está más presente hoy que hace unos años. Al igual que los comentarios y actitudes LGTBIfóbicas.

Aragón cuenta desde 2018 con una ley que trata de prevenir la discriminación a las personas LGTBI y con otra específica que dota de más derechos a las personas trans. Vox ya las ha señalado y ha pedido su derogación, pero la puesta en marcha de aquella norma supuso el despliegue de toda una serie de iniciativas que han supuesto la creación de diversos servicios que atienden la diversidad.

Uno de ellos es el Espacio de Atención a la Igualdad y la No Discriminación del Gobierno de Aragón, que depende del servicio de Igualdad. El objetivo, cuenta la directora general del área, Teresa Sevillano, ahora en funciones, es «atender cualquier tipo de discriminación». «Ofrecemos una atención integral, social, acompañamiento, intervención y también ofrecemos información», cuenta Sevillano.

Asesoramiento

Más allá de este espacio, el servicio de Igualdad gestiona otros tantos destinados a la atención de las personas LGTBI. En 2022, 212 personas acudieron al servicio de atención integral, mientras que entre marzo y abril de este año ya fueron 54 personas.

Además, el Gobierno de Aragón ofrece servicios de asesoramiento jurídico para personas del colectivo (38 atenciones en 2022) y también psicológico. En este caso el número crece: si en todo 2022 se atendieron a 57 personas, solo en el pasado mes de mayo se asistió al mismo número de ciudadanos, 57.

«Sentimos que hay preocupación», apunta Sevillano. «Se escuchan expresiones y declaraciones desde las instituciones que generan temores. Pero hay que recordar que en Aragón se aprobaron las leyes trans y LGTBI por unanimidad, con el apoyo de todos los grupos y por consenso. Era un sentir colectivo, y ahora hay quien habla de derogarlas», lamenta.

"Se escuchan expresiones y declaraciones desde las instituciones que generan temores"

En el Ayuntamiento de Zaragoza, donde Vox no ha entrado en el Gobierno pero aprieta desde fuera, colgarán hoy la pancarta en apoyo a la diversidad que un juez obligó a retirar en 2021. No habrá, eso sí, declaración institucional. El texto propuesto por el PSOE no contará, como en los últimos años, con el apoyo de Vox, por lo que no saldrá adelante la iniciativa.

El consistorio de la capital aragonesa puso en marcha este pasado año un nuevo servicio de asesoramiento psicológico a víctimas de delitos de odio por LGTBIfobia. De octubre del 2022 a mayo de 2023 se produjeron 18 demandas de información y 30 demandas de intervención, es decir, acudieron 48 personas en total, la mayoría de las cuales (32) eran mujeres.

Un año en funcionamiento

El grueso de las personas atendidas (26 de las 48) tenían entre 36 y 55 años y según explica una de las psicólogas que trabaja en el servicio, Susana Blasco, las «causas más habituales» que llevan a la gente a acudir son «demandas de información» de profesionales y familiares con respecto a las personas trans y las personas de género no binario.

«También acompañamos a personas en su proceso de aceptación de su sexualidad», cuenta. Según los datos que ofrece el Ayuntamiento de Zaragoza, doce de las 48 personas solicitaron ayuda para conseguir aceptarse a sí mismos y convivir con su orientación sexual. Y nueve de las 48 pedían ayuda en el proceso de aceptación por parte de sus familiares.

«También vienen educadores de las casas de juventud o profesores de la escuela pública. La sensibilización es muy importante», cuenta Blasco, psicóloga, sexóloga y terapeuta familiar.

"Acompañamos a personas en su proceso de aceptación de su sexualidad"

A la consulta, afirma Blasco, «está llegando el temor al retroceso» en materia de derechos. «Las leyes son importante y se está generando un discurso público contra esas normas que genera miedo. Hay personas que están en proceso de transición y que tienen miedo de que deroguen esas leyes», dice.

Para prevenir casos de LGTBIfobia es importante la formación y la «educación sexual», que en el caso de los menores pasa simplemente por normalizar la diversidad. «Que en los cuentos aparezcan familias con dos mamás, por ejemplo. No estamos en un sistema binario en el que todo el mundo sea igual. La transexualidad, por ejemplo, existe, y negarla no la hace desaparecer. Simplemente explicar que existe hace que los menores trans crezcan sin tantos complejos y con más apoyo por parte de sus familias», cuenta.

Pero el temor de algunos colectivos reaccionarios ha llevado a pedir la imposición del conocido como pin parental, que no es sino el «derecho» de los padres a impedir que sus hijos reciban una educación sexual en condiciones. «Aquellos que piensan que hablando del colectivo LGTBI los niños se vuelven gays o lesbianas no sé si lo hacen desde un argumento médico, aduciendo casi que estamos enfermos. La orientación sexual no se contagia, porque si se contagiara seríamos todos heterosexuales», dice Blasco.

"La orientación sexual no se contagia, porque si se contagiara seríamos todos heterosexuales"

Pero curiosamente lo que sí parece contagiarse es la LGTBIfobia. En los últimos años, a pesar de la visibilización cada vez mayor de las personas gays, lesbianas y transexuales, entre otras orientaciones e identidades, los discursos de odio han ido encontrando nuevos espacios desde los que disiparse, como las instituciones. Pero no solo.

La asociación Somos LGTBI lleva una década impartiendo cursos y talleres sobre diversidad afectivo-sexual en los colegios de todo Aragón. «Los adolescentes conocen muy bien la teoría y lo que es la realidad LGTBI. Pero yo he notado una involución con respecto a cuando empezamos hace diez años. Durante las charlas, las chicas suelen estar más atentas pero los chicos, por lo general, son más pasotas. Replican algunas actitudes machistas y tratan de reafirmar su masculinidad mostrando desinterés por estas cuestiones», explica Álex Sierra, trabajador social de la organización.

En 2021 aumentaron un 68% los delitos de odio

Uno de cada cuatro delitos de odio que se cometen en España son contra personas que pertenecen al colectivo LGTBI, si bien las personas racializadas son las que más sufren esta lacra, siendo el 35% de los afectados. Son datos del Ministerio del Interior del año 2021, último del que se dispone información.

En aquel año se registró un notable incremento de delitos de odio por razones de orientación sexual e identidad de género. Si en 2019 se dieron 278 casos y en 2020, 277, en 2021 se cometieron 466 delitos de este tipo, un aumento de más del 65% en tan solo un año. Eso sí, la estadística refleja solo los «hechos conocidos registrados», es decir, aquellos que salen a la luz. No obstante, según fuentes policiales, tan solo el 10% de las agresiones o delitos contra el colectivo LGTBI llegan a convertirse en una denuncia.

Así, la infradenuncia es uno de los problemas a la hora de conocer la dimensión real del problema que supone la homofobia y la transfobia en la sociedad. Los datos oficiales además no están disgregados por comunidades autónomas

«Esa reacción o inquietud cuando se avanza en alguna materia, como son los derechos LGTBI, existe desde hace tiempo y es en parte lógica desde el punto de vista sociológico. Cuando se consiguen cosas la resistencia es mayor. Pero quiero pensar que es algo temporal. Eso sí, no hay que bajar la guardia. Ningún derecho está garantizado. Nos tendrán en frente», apunta Sierra.

Otro síntoma de la involución. Recientemente, cuenta Sierra, ha sido la primera vez que han sabido que ha habido familias que han optado por no llevar a sus hijos a estos talleres. «Quizá no es la primera vez que pasa, pero sí que nos enteramos».

Pero los talleres en los colegios no solo son importantes para conseguir respeto, sino también para dar esperanza. «Para las personas LGTBI que están en las aulas tener una persona LGTBI delante, de carne y hueso, sin pantallas, ayuda mucho. Los referentes son importantes, y sobre todo en entornos rurales donde hay más aislamiento», zanja Sierra.