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COMERCIO LOCAL

La Plantería de Zaragoza: crear comunidad en torno a la pasión por las plantas

Alejandro Moreno abrió La Plantería en el barrio zaragozano de La Magdalena con el cometido de crear un espacio cercano donde puedan reunirse los apasionados de la botánica

Busca romper "el esquema tradicional de floristería"

Alejandro Moreno, dueño de La Plantería, en el mostrador del local

Alejandro Moreno, dueño de La Plantería, en el mostrador del local / Giada Garau

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Zaragoza

Un mismo negocio puede tener mil caras. No todo es lo que se ve por fuera: la fachada esconde cosas más allá de la mera apariencia. Nos adentramos en el barrio zaragozano de La Magdalena donde, hace dos años, surgió el sueño de Alejandro Moreno, un diseñador gráfico apasionado de la naturaleza.

La Plantería Espacio Botánico es una tienda-taller de plantas. La idea rondaba la cabeza de su creador un año antes de ser golpeados por la pandemia, ese punto de inflexión en el que Alejandro percibió el auge de la botánica. Pero está convencido de que es una moda que ha llegado para quedarse.

La empresa nació como un concepto innovador en la ciudad. La cercanía, el sentimiento de comunidad y ser un punto de encuentro son las claves de su buen funcionamiento. El dueño lo tuvo claro desde el principio: “He intentado impulsar mi proyecto como una tienda física de barrio y de trato al cliente donde poder charlar sobre plantas”, que son las verdaderas protagonistas.

Interior de La Plantería y parte de la zona de exposición de artículos

Interior de La Plantería y parte de la zona de exposición de artículos

Verse tan arropado por el resto de negocios de la zona y tan bien acogido por la clientela es lo que hace que la tienda de Alejandro suba como la espuma. Poco a poco ha conseguido crear esa comunidad en torno a su pasión y convertir su local en un destino para reunirse con otras personas vinculadas al mundo de la flora.

En su empresa ha ganado el trabajar desde una perspectiva personal y “haciendo vida de barrio”. Al final, cada uno recibe lo que da y Alejandro puede decir que el cariño y las ganas de hacer el día a día más agradable han sido recíprocos.

Salirse de lo tradicional

Tenía el objetivo de “romper con el esquema tradicional de floristería” y darle una salida profesional a su mayor hobby y obsesión, coleccionar plantas. Forma parte de su lucha interna por conseguir lo que tanto ansiaba. Y es que “es un proyecto tan personal” que todo lo ha hecho él mismo, con el apoyo incondicional de sus seres queridos.

Fachada del local y letrero con su nombre: La Plantería Espacio Botánico

Fachada del local y letrero con su nombre: La Plantería Espacio Botánico / Alejandro Moreno

La conexión con el barrio y sus clientes ha crecido mucho durante estos dos años, gracias también a las redes sociales, con las que se ha dado a conocer más rápidamente. Pero lo más importante es lo que tiene en común con el resto de amantes de las plantas: la búsqueda constante de la naturaleza y apreciar la botánica como un modo de evadirse.

Ponerse manos a la obra

Para encontrar la otra mitad de La Plantería hay que recorrer el pasillo verde hasta llegar a unas mesas altas con taburetes. Aquella es su zona de trabajo, su taller, donde con sus propias manos elabora kokedamas y terrarios. Son técnicas de botánica en las que está especializado y que comparte con todo aquel que esté interesado.

Zona taller de La Plantería

Zona taller de La Plantería / Giada Garau

Cada mes, Alejandro invita a participar en cursos y talleres donde cada uno puede hacer su propio terrario o kokedama, o incluso intercambiar esquejes. Para él, estas actividades refuerzan todavía más el sentimiento de comunidad y la sensación de cercanía.

Así es el presente de La Plantería Espacio Botánico, un lugar donde compartir el gusto por las plantas sin alejarse de Zaragoza, una tienda muy de barrio en la que charlar y llevarse un buen recuerdo. El porvenir siempre es incierto y las circunstancias son las que llevan la batuta. Alejandro quiere seguir fluyendo porque el futuro lo perfilará el transcurso de la vida de la tienda. “La prueba de que va bien es que sigo aquí”, expresa el dueño.

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