La polémica novedad del McDonald's del Coso que ha hecho enfurecer a los 'riders'

Desde hace aproximadamente una semana, los repartidores de las diferentes plataformas no se pueden sentar en la puerta del establecimiento mientras esperan su pedido para iniciar el reparto

El ejemplo de arquitectura hostil que se ha colocado a las puertas del McDonald's del Coso de Zaragoza

El ejemplo de arquitectura hostil que se ha colocado a las puertas del McDonald's del Coso de Zaragoza / SERVICIO ESPECIAL

El Periódico de Aragón

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Las calles de Zaragoza sufren una transformación constante que puede pasar desapercibida para los ojos de los ciudadanos. Los trabajadores que pasan el día dando vueltas por la ciudad son los primeros en percatarse de los grandes cambios. Este colectivo se entera de las aperturas de nuevos locales, de aquellos que se traspasan por jubilación y también de cómo y dónde se cometen algunos crímenes.

Durante los últimos años, el ecosistema urbano de la capital aragonesa no se entiende sin los riders. Estas personas, la mayoría jóvenes, montadas en su patinete o bicicleta que llevan los pedidos desde las tiendas, restaurantes o establecimientos de comida rápida hasta los domicilios por lo que trabajan recorriendo las calles de sol a sol.

Uno de los momentos más incómodos para los riders es cuando tienen que esperar en las puertas de los locales a que los trabajadores preparen el pedido. Esta espera puede ser mínima durante los días que no hay muchas solicitudes o se puede alargar hasta los 30 minutos durante los fines de semana.

Durante esta pequeña pausa es habitual que varios repartidores aparquen por unos minutos su medio de transporte particular y se sienten en las proximidades de los establecimientos hasta que reciben la llamada de los empleados para llevarse su pedido.

Parece que esta imagen de tener varios riders a las puertas de su negocio no ha sentado bien a alguna que otra gerencia. Muestra de ello ha sido la aparición en las últimas horas de un nuevo ejemplo de arquitectura hostil a las puertas de un conocido establecimiento de comida rápida en Zaragoza. Junto a los bordillos de la entrada del McDonald's del Coso, donde se solían sentar los riders, se han puesto una especia de elementos metálicos triangulares que en conjunto forman una cordillera montañosa en la que es imposible sentarse.

A esperar de pie

El Centro Social Proletario Agrícola ha sido el encargado de dar a conocer al resto de la ciudad lo sucedido a través de su perfil de Instagram. "El pasado viernes los riders de Uber y Glovo se encontraron con un percance: ya no podían sentarse en la fachada del McDonald's mientras esperaban sus pedidos", se puede leer acerca sobre estas barreras físicas.

Por lo tanto, los repartidores de las diferentes empresas se ven obligados a esperar de pie mientras preparan los pedidos. "Han puesto esto para evitar que nos sentemos, para evitar que nos aglomeremos delante y nos relacionen con su logo", comenta un rider de Glovo que a veces ha llegado a esperar hasta media hora por su pedido. Según ha informado el colectivo, la cadena afirma que han puesto estos elementos para que los repartidores "no rompan las baldosas".