Los Victorinos reabre sus puertas en el corazón de Zaragoza

La familia Palomares se hace cargo de la taberna y ha optado por preservar la identidad y la esencia de un negocio que lleva deleitando a los zaragozanos desde hace 55 años

El Periódico de Aragón

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Los Victorinos, la acreditada taberna y referente por su calidad en una de las zonas de tapeo más concurridas de Zaragoza, la de la plaza de Santa Marta, reabre sus puertas tras unos meses de pausa. Y lo hace con nuevos dueños, la familia Palomares, de larga trayectoria en la hostelería zaragozana, que han optado por preservar la identidad y la esencia de un negocio que lleva deleitando a los zaragozanos desde hace 55 años.

Tapas como el huevo escalfado con trufa blanca del Piamonte, la Mudéjar, croquetas o montaditos siguen siendo las protagonistas de su mítica barra, y lo hacen en el mismo entorno, ya que se mantiene la personalidad de la decoración, que llena las paredes de iconos taurinos, carteles históricos de las fiestas del Pilar y fotos con clientes reconocidos.

Así, el templo del tapeo zaragozano vuelve a esperar a aragoneses y visitantes como ha hecho desde 1969 en pleno corazón del Casco Histórico de Zaragoza, a pocos metros de la Seo del Salvador, ofreciendo tapas de alta calidad que ya fueron pioneras en la ciudad.   

Tras cinco generaciones de negocio familiar, los nuevos propietarios han redoblado la apuesta por mantener la fórmula que lleva cosechando éxitos durante más de medio siglo, para que los clientes mantengan la sensación de que siguen estando en su casa. ¿Y cómo lo han hecho? Aprendiendo de los antiguos propietarios y empapándose de la naturaleza ‘victorina’. Porque la experiencia es un grado, y bien lo saben los actuales dueños, la familia Palomares: Julián, Eva y Duna, que llevan al frente de negocios hosteleros desde hace más de 25 años.

Nuevos propietarios, nuevas manos, pero la misma esencia y la misma identidad. La tapa de la casa, de boletus Edulis con sala de Oporto y jamón y foie, una de las primeras de Zaragoza en traspasar fronteras; las croquetas de cocido de no olvidar, el volcán de morcilla o el huevo escalfado con trufa del Piamonte nos esperan de nuevo en el callejón de Don Jaime. De martes a domingo, en la calle José de la Hera, 6, de Zaragoza.