Un emblema de Zaragoza

Los drones volverán a revisar las torres del Pilar antes de presentar el proyecto para su reforma en julio

El Cabildo pretende presentar el proyecto definitivo de reforma parcial del templo ante Patrimonio el próximo mes

Unos técnicos inspeccionan el Pilar el pasado mes de mayo.

Unos técnicos inspeccionan el Pilar el pasado mes de mayo. / AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

Iván Trigo

Iván Trigo

El pasado mes de mayo, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Arzobispado anunciaron que habían retomado la tramitación del proyecto de reforma de las torres de la basílica del Pilar. Entonces los bomberos revisaron el estado del templo, si bien, según ha podido saber este diario, a finales de junio se volverán a utilizar drones para analizar cuáles son los puntos críticos y más dañados en los que hará falta actuar.

Según informó el portavoz del Cabildo de Zaragoza, José Antonio Calvo, hace ahora más de un mes, su objetivo era tener listo el proyecto de reforma de las torres a finales de mayo, pero según las previsiones actuales el documento podrá presentarse para su aprobación en la Comisión Provincial de Patrimonio en el mes de julio.

«El arquitecto está haciendo un análisis exhaustivo del estado del edificio», explica Calvo en declaraciones a este diario. «Se está sumergiendo en la historia clínica del paciente para acotar al máximo la patología», compara. Y es que llegar hasta este punto no ha sido fácil.

Fue en mayo de 2022 cuando se desprendió un cascote de una de las torres, un hecho que hizo saltar todas las alarmas. Después cayeron dos más desde otras partes del edificio. Tras un primer análisis, se confirmó que el Pilar no padecía daños estructurales pero que sí era necesario acometer una reforma para reparar algunos desperfectos en las cornisas y las molduras de los elementos ornamentales que embellecen el templo. En concreto, es necesario actuar en tres de las cuatro torres (solo se salva la situada en la esquina noroeste, la que tiene un mirador). 

Nuevo arquitecto

Así se encargó un proyecto y en 2023 empezaron a montarse los andamios en una de las torres para proceder a su reforma, pero el mismo día todo quedó paralizado puesto que la Comisión de Patrimonio no había dado su visto bueno. El Cabildo tuvo que indemnizar al despacho de arquitectura que habían contratado y el proceso tuvo que comenzar de nuevo. Y todo mientras el ayuntamiento pedía celeridad a cambio de su asesoramiento para poder llevar a cabo unas obras que afectan al símbolo por antonomasia de la ciudad de Zaragoza.

En ese contexto, el Cabildo y el ayuntamiento acordaron conformar una comisión de seguimiento de las obras y los trámites previos y se nombró un nuevo arquitecto a cargo del proyecto. Se trata de Javier Ibagüen Soler, que es la persona que tiene que introducir las modificaciones pertinentes en el proyecto inicial que no llegó a visarse.

De cara a introducir todas las modificaciones pertinentes, los bomberos y los técnicos ya revisaron el estado de las torres a mediados del pasado mes de mayo. Un proceso que volverá a repetirse mediante el uso de drones el próximo 28 de junio. Este estudio permitirá afinar más en el diagnóstico sobre los daños que padece el edificio.

Con todo, se redactará el proyecto final de las obras, que el Cabildo quiere presentar ante la Comisión Provincial de Patrimonio el próximo mes de julio para, esta vez sí, obtener el visto bueno y poder comenzar con la reforma.

La previsión inicial del Cabildo era que, al menos una de las torres, estuviera ya reparada y sin andamios antes de las próximas Fiestas del Pilar. Sin embargo los tiempos se han dilatado, por lo que después de dos años primero habrá que estar pendiente de cuándo empiezan las obras antes de pensar en terminarlas. 

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