El aniversario de una tormenta extraordinaria

Un año de la tormenta histórica en Zaragoza: la vida sigue con cicatrices por curar

Empresas y particulares han recibido 51 millones de las ayudas del Estado, mientras que Zaragoza hará un canal perimetral en Parque Venecia para evitar que se repita una situación similar

Así siguen algunos caminos en el extrarradio de Zaragoza.

Así siguen algunos caminos en el extrarradio de Zaragoza. / EL PERIÓDICO

Un año después, la vida sigue. El aspecto de Parque Venecia es el de un barrio tranquilo y joven, con anchas calles que pocos transitan en un mes de julio zaragozano. Unos van a comprar al súper y otros pasean a media tarde, mientras algunos también se preparan para hacer deporte, aprovechando que el sol ya no está tan alto. Algo más allá, en la Z-30 hay un buen atasco causado por unos trabajos de asfaltado. En definitiva, imágenes cotidianas propias de cualquier zona residencial durante el verano. Sin embargo, hace justo un año lo vivido en este barrio zaragozano fue muy distinto. Una tromba histórica, de unos 50 litros por metro cuadrado en algo menos de una hora, provocó una riada que anegó el entorno, causó daños materiales millonarios y sembró el caos en varios puntos de la ciudad, dejando imágenes como la de decenas de coches atrapados y arrastrados por el agua y polígonos industriales inundados.

Afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas mortales y algunas de sus consecuencias se han ido subsanando. Empresas y particulares que sufrieron daños en sus bienes han cobrado 50,8 millones del Consorcio de Seguros, la entidad pública del Gobierno que cubre los riesgos extraordinarios. Pero todavía quedan cosas por hacer.

En la puerta del supermercado Lidl espera el presidente de la asociación de vecinos Somos Parque Venecia, José Antonio Andrés. Ese negocio y el colegio María Zambrano, justo enfrente, fueron los espacios que más sufrieron el empuje del torrente, que bajaba como un canal de aguas bravas desde el barranco de la muerte. A él, la tormenta le cogió unos metros más allá, entrando por el tercer cinturón con su coche.

«Vi que había muchísima agua que bajaba por el vial estructurante de Parque Venecia y que la Policía estaba empezando a parar a los vehículos. No podíamos pasar», recuerda. «Me acerqué andando y vi que era una gran cantidad de agua. Ni la Policía sabía lo que tenía que hacer», precisa sobre aquellos primeros momentos, en los que vivió «más que miedo, preocupación» al no saber el origen de la riada, qué iba a suceder, hasta dónde iba a llegar y cuándo iba a parar. «Era algo que nunca habíamos visto en Parque Venecia», destaca.

En ese 6 de julio de 2023, en el barrio «había mucho barro por todos los sitios» y viviendas y comercios que se quedaron sin luz. También se cortó la circulación de la Z-30 y no recuperó la normalidad en su tránsito hasta pasados unos días.

Pero, volviendo a esa zona cero del barrio, el agua llegó a la trasera del colegio y la comisaría de la Policía Local,destrozando el patio de la escuela y el muro de la fachada, al otro lado. El torrente también arrasó el supermercado, que no volvió a abrir sus puertas hasta abril y cuyo aparcamiento subterráneo quedó inundado. En esa parte de atrás del centro educativo, José Antonio muestra los restos del lodo aún visible en el suelo del pinar allí ubicado, unas duras placas de cal, arena y sedimento muy difíciles de arrancar.

Vuelta a la normalidad

Ahora, ese súper ya ha vuelto a la normalidad y parece que nada haya pasado. El colegio también ha recuperado su aspecto original y el desagüe que se encuentra en la trasera ha ampliado su boca e incorporado algunos elementos más que impiden el paso de la maleza. «Hasta ahora, se ha actuado, pero creemos que hay que actuar todavía más», destaca el representante vecinal, que hace hincapié en la necesidad de construir el canal perimetral para proteger el barrio.

Esta es una de las principales medidas anunciadas tras la tormenta y sus obras empezarán a finales de este año, según informan desde el ayuntamiento. En estas últimas semanas, la alcaldesa, Natalia Chueca, ha insistido además que el Gobierno todavía no había abonado al consistorio las indemnizaciones correspondientes a los daños causados por esta tormenta.

«No se olvida»

«Es necesario construir este canal perimetral, que lo estamos esperando con muchas ganas, y el soterramiento de la línea de alta tensión», insiste Andrés, que añade que las familias que llevan a sus hijos al María Zambrano «tienen mucha preocupación». «Está habiendo colonias de verano, como el año pasado, y ahora que se están anunciando tormentas, esto no se olvida y las familias tienen miedo», apostilla.

Uno de los vecinos que lleva a su hijo al colegio es Sergio Cuartero. «Que comenzaran las obras del canal seco sería una tranquilidad para más de 500 familias», recalca. «Consideramos que tenemos el mejor colegio de Zaragoza, ubicado en el peor sitio de Zaragoza, y si nos construyen el canal seco y nos quitan la torre de alta tensión, pensaríamos que tenemos el mejor colegio de Zaragoza, en el mejor barrio de la ciudad», explica.

«Tenemos el mejor colegio de Zaragoza ubicado en el peor sitio de Zaragoza», afirma un residente

Más allá de la zona residencial, avanzando por el Canal Imperial hacia el este, también se pueden apreciar todavía algunas afecciones. No en el curso de agua, cuyo cauce discurre tranquilo Pero sí en, por ejemplo, el parque de Valdegurriana. Allí, en la zona de juegos infantiles todavía hay restos de lodo y el terreno enseña cicatrices en forma de profundas escorrentías.

Más lejos, ya en el puente de ferrocarril cercano al anillo verde, unas grandes tuberías que deberían estar soterradas están al descubierto y los desperfectos en el camino también siguen mostrando la fuerza de la riada. Al otro lado del barrio, en el barranco de la muerte, las medianas que separan los carriles de la Z-30 continúan alojando signos de la tormenta.

Agua entrando por todo

En Puerto Venecia, Eduardo Ramos, trabajador de Ikea, recuerda cómo llegó «una tormenta descomunal» que provocó que entrara el agua «por donde nunca había entrado», pero matiza que en ningún momento sintió miedo porque «se coordinó bastante bien» la situación. «No recuerdo temor», recalca.

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Las ayudas del Estado han llegado a empresas y particulares que sufrieron daños a causa de la tormenta, la mayor parte de ellos de Zaragoza y Cuarte de Huerva. No ha ocurrido así con los ayuntamientos de ambas poblaciones, que siguen pendientes de recibirlas para cubrir parte de las inversiones realizadas en obras de reparación y reconstrucción de infraestructuras. Con ayudas o sin ellas, la vida sigue, un año después. 

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