El relato oficial de la AEMET: ¿Qué pasó en la tormenta histórica de Zaragoza hace un año?

El aluvión de peticiones que recibió la Agencia Estatal de Meteorología tras los daños causados en Zaragoza llevó a los técnicos a elaborar un documento en el que se detalla qué ocurrió el 6 de julio. Durante casi dos horas se llegaron a recibir hasta 60 litros por metro cuadrado y rachas de 127 km/h de forma simultánea  

La tromba de agua acompañada de vientos huracanados provocó cuantiosos daños en Zaragoza.

La tromba de agua acompañada de vientos huracanados provocó cuantiosos daños en Zaragoza. / Servicio especial

David López

David López

La tarde del 6 de julio de 2023 será inolvidable para los damnificados y testigos de la mayor tromba de agua que se recuerda en la ciudad. Con efectos devastadores y daños cuantiosos, detrás de las graves consecuencias se esconde un fenómeno meteorológico singular en la capital, aunque es mucho decir, según los expertos, que se considere inédito en Aragón o en otras latitudes. Fruto del aluvión de peticiones que se recibieron, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) elaboró en Aragón un informe que resumía con detalle lo sucedido. Un episodio en el que destaca que llegaran a registrarse más de 60 litros por metro cuadrado en puntos concretos que además soportaron de forma simultánea rachas de viento de más de 120 kilómetros por hora.

Ismael Sanambrosio Beirán, jefe de la Unidad de Estudios y Desarrollos de la Delegación Territorial de Aemet en Aragón, firmó en octubre de 2023, tres meses después de aquel día, un informe exhaustivo que da cuenta de la magnitud de lo vivido. Algo que en Zaragoza comenzó en Valdespartera, con una «precipitación de 54,2 litros por metro cuadrado en un período máximo de 50 minutos, 53,8 de los cuales se recogieron en un máximo de 40 minutos». Pero en el que «se alcanzó una intensidad máxima de precipitación de 117,6 litros por hora» más tarde, a las 18.20 (hora oficial peninsular), «dejando constancia del carácter torrencial de esta precipitación». «Los daños materiales de este episodio fueron millonarios y resultaron especialmente afectados la localidad de Cuarte de Huerva en el valle de dicho río al suroeste de la ciudad de Zaragoza, así como el polígono industrial de La Cartuja, al sureste, cerca del Ebro», afirmó. 

En su análisis general, Sanambrosio expone que todo parte de «una masa fría de origen polar con varias vaguadas embebidas» en Galicia horas antes. Que luego «se desarrolló un marcado calentamiento diurno y, como consecuencia de ello, una baja térmica abarcaba gran parte de la Península» y que esto «genera la entrada de un flujo mediterráneo y convergencias en fronteras orográficas del cuadrante noreste, principalmente en el Sistema Ibérico, donde se inician las tormentas que, posteriormente, se desplazan hacia zonas del valle del Ebro, guiadas por el flujo del suroeste en niveles medios». 

En ese informe se apunta a «la cizalladura vertical del viento favorece la organización de las tormentas, ya que puede modular el ascenso generado por la expansión de una bolsa de aire frío (como el de un frente de racha), influir en la capacidad de una corriente ascendente para desarrollar rotación o en la formación y evolución de sistemas convectivos de mesoescala». «Los ingredientes idóneos para la formación de supercélulas son un ambiente muy inestable y una elevada cizalladura en los primeros seis kilómetros de la atmósfera», añade. Cuatro horas antes del momento crítico en Zaragoza, el viento ya superaba los 20 m/s, consiguiendo ese efecto de cizalladura. 

Dos horas antes de ese momento crítico en el oeste de la provincia de Zaragoza ya registra la presencia de «una tormenta con características supercelulares, que se había originado en la provincia de Soria». «Esta célula convectiva se está desplazando hacia el este, ha incrementado su intensidad, su grado de organización y su desarrollo vertical», y una hora más tarde «se encuentra muy cerca de Zaragoza». Las precipitaciones entonces ya rondaban los 25 y 30 litros por metro cuadrado en la capital. 

A las 17.36 horas, la célula «ya se encuentra afectando al casco urbano de la ciudad de Zaragoza». «Durante los siguientes minutos se desplaza lentamente, de manera que se mantiene afectando a esta población hasta prácticamente las 15:50 UTC (que equivale a las 17.50, hora local) en que la célula se aleja hacia el este, a la vez que empieza a disiparse para desaparecer» en torno a las 19.00 «cerca del límite entre la provincia de Zaragoza y la de Huesca, al sur de la Sierra de Alcubierre». «En todo este intervalo de tiempo esta supercélula mantiene su alta intensidad, su elevado grado de organización y su gran desarrollo vertical». «Resulta relevante señalar que se puede ver que sobre el casco urbano de la capital aragonesa aparece una amplia zona con valores muy intensos, superiores a 30 o 32 l/m2», lo que se interpreta como «un indicio de que es una estructura convectiva que podría producir acumulaciones de precipitación muy cuantiosas».

Las imágenes generadas por la aplicación Yradar les permite «hacer un diagnóstico más exhaustivo de las características convectivas». «Destaca su reflectividad máxima, su tamaño y el número de descargas eléctricas asociadas a la misma», añade el informe. Además, aprecia la «probabilidad de producir granizo severo (de más de 2 centímetros de diámetro)». Y que entre las 17.00 y 18.00 horas, se pone «de manifiesto el carácter intenso de esta célula convectiva». 

A la vista de los datos registrados, el técnico de la Aemet en Aragón concluye que la «situación sinóptica descrita era favorable al desarrollo de fenómenos convectivos en zonas del este y del noreste de la Península Ibérica, en especial durante primeras horas de la tarde se instala en grandes áreas del noreste peninsular una región de gran inestabilidad». A esta se unía «un importante flujo del sur o del sureste en áreas del Valle del Ebro con marcadas zonas de convergencia en las zonas de mayor orografía y una marcada cizalladura vertical del viento» y eso es lo que «tuvo como consecuencia que durante primeras horas de la tarde se desarrollase convección de mucha intensidad y con un alto grado de organización desplazándose de oeste a este a lo largo de esta zona».

«Por medio de las imágenes del radar de Zaragoza se comprueba que entre 17.00 y 18.00 horas una estructura convectiva de carácter supercelular, altamente organizada, que se había originado en la provincia de Soria y que se está desplazando hacia el este, afectó a diferentes comarcas de la provincia de Zaragoza (Tarazona y Moncayo, Aranda, Campo de Borja, Valdejalón, Campo de Cariñena, Comarca Central de Zaragoza y Ribera Baja el Ebro) y en especial al entorno cercano de la ciudad de Zaragoza, donde más se dejaron notar sus efectos». 

Estos dejaron esos «fenómenos adversos o muy adversos», como una «intensidad de precipitación muy fuerte e incluso torrencial (más de 30 litros por hora e incluso más de 60), rachas de viento muy fuertes (entre 71 y 120 km/h) incluso huracanadas (más de 120 km/h) asociadas a las intensas corrientes descendentes de aire que se desarrollan en su interior, tornados, así como granizo e incluso granizo severo (de más de 2 cm de diámetro)».  

También alude a los datos registrados en las estaciones meteorológicas automáticas próximas al Parque Tecnológico de Reciclado, en La Cartuja Baja, porque «en situaciones de convección de cierta intensidad, se producen grandes diferencias en la intensidad de los fenómenos en superficie en distancias muy cortas». Por este motivo no se descarta que «se pudiesen haber producido vientos y precipitaciones más fuertes» incluso. «Se dispone de numerosas evidencias», apunta el informe, «para afirmar que en el Parque Tecnológico de Reciclado, entre las 17.00 y las 18.00 horas de la tarde se pudieron producir acumulaciones de lluvia de más de 30, incluso de más de 60 litros» o que las rachas de viento «muy fuertes» pudieron «ser superiores a 90 km/h, y puntualmente superiores a 120 km/h, así como granizo de más de 2 centímetros de diámetro».