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Los secretos de la Facultad de Medicina: la disección de un edificio que pronto entrará en quirófano

La Facultad de Medicina se inauguró hace 50 años y pronto el edificio será sometido a una reforma en profundidad que mejorará significativamente las instalaciones

Las obras de la Facultad de Medicina se retrasan al curso 2025-2026

Una de las aulas de Anatomía, donde caben 200 alumnos, con su particular inclinación.

Una de las aulas de Anatomía, donde caben 200 alumnos, con su particular inclinación. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Iván Trigo

Iván Trigo

Este curso que termina no ha sido el último de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, pero el que se iniciará en septiembre sí que servirá de despedida de un conjunto de edificios por los que pasan miles de alumnos cada año. Antes de que termine 2025 habrán comenzado unas obras que van a convertir estas instalaciones «que se han quedado obsoletas» en una moderna sede que se espera «con muchas ganas», asegura el decano del grado, Francisco Javier Lanuza. 

La facultad actual tiene 50 años y se inauguró al mismo tiempo que el hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Pero desde entonces, estos edificios, a los que se mudaron los alumnos de medicina desde Paraninfo, no han sido sometidos a reformas de calado. «Se han ido haciendo cosas para ir amoldando los espacios, pero hay ganas de que lleguen las obras», cuenta Lanuza.

Un feto conservado que se guarda en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza.  | MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Un feto conservado que se guarda en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza. | MIGUEL ÁNGEL GRACIA / IVÁN TRIGO

La zona noble de la facultad, donde está instalado el decanato, está en el edificio A, que es el situado justo detrás del hospital. Allí se conservan obras de arte que han estado colgadas en el Prado. Y allí también, aunque esto es algo que se repite por todo el edificio, Santiago Ramón y Cajal es omnipresente. El aula magna lleva su nombre y su efigie está presente en prácticamente cada rincón. En un jardín hay incluso una especie de rosas que llevan el nombre del premio Nobel altoaragonés.

Para los que son ajenos al mundo de la Medicina, sin duda uno de los espacios más sobrecogedores y sorprendentes que esconden estas paredes son las salas de Anatomía. En un aula, unas camillas metálicas sirven para que los alumnos puedan diseccionar los cadáveres que se conservan gracias a los tratamientos químicos a los que son sometidos.

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano / IVÁN TRIGO

Antes, todo el edificio olía a formol. «Tiraba para atrás», dice el decano. Hoy, sin embargo, el líquido que conserva los cadáveres ya no contiene tanto porcentaje de este compuesto, por lo que el olor se hace menos intrusivo. Lo que no quita que no sea una habitación apta para personas impresionables. Además, las camillas incorporan un sistema de aspiración de aire que impide que los gases se queden en el ambiente.

En la futura facultad se creará un servicio de donación de cuerpos que pretende convertirse en una referencia en el país. «Recibimos unos 15 cada año. Pero se necesitan más», explica Lanuza.

Cuando se recibe un cadáver, tienen que pasar dos años para poder utilizarse. Algunos se embalsaman para poder conservarlos y otros se guardan por partes para utilizarlos en diferentes prácticas. El trabajo de las personas que pertenecen a este servicio no es ni mucho menos agradable, pero sin su labor y sin el altruismo de los donantes, la ciencia no avanzaría tan rápidamente.

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

En la facultad de medicina se guarda además un montón de mobiliario y aparataje antiguo, así como máquinas y utensilios que se usaban antiguamente tanto en la práctica de la Medicina como en su enseñanza. Uno de los elementos más populares entre los estudiantes es una maqueta con varias décadas de antigüedad de un cuerpo que se expone con el pene erecto.

Pero más allá de los chascarrillos, dentro de la Facultad de Medicina se realiza además una importante labor investigadora. En uno de los laboratorios trabaja Carlos Martín, quien lidera el equipo que desarrolla la vacuna contra la tuberculosis. Los laboratorios son de máxima seguridad y todos los materiales que se utilizan allí se incineran después de usarse. «Llevamos mucho tiempo aquí, pero más que nostalgia estamos contentos porque con las nuevas instalaciones iremos a mejor», dicen Martín y Lanuza.

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano / IVÁN TRIGO

En la nueva facultad habrá un edificio de nueva construcción que albergará a todos los grupos de investigación, unos 25, bajo el mismo techo, lo que favorecerá la interacción y el intercambio de conocimientos.

Otro de los espacios más característicos de esta ya vetusta facultad son las aulas donde antaño se impartía Anatomía. Tienen una inclinación nada desdeñable y en ellas se pueden juntar hasta 200 alumnos. Están diseñadas de esta manera para que cuando el profesor diseccionaba un cadáver en la parte baja de la estancia, todos los estudiantes pudieran observarlo. «Aquí entraban hasta 250 personas. Había gente que se traía su propio asiento porque no había hueco. Eso sí, las sillas tienen 50 años y mira como están», dice Lanuza, golpeando el mobiliario para demostrar su buen estado de conservación.

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano

La disección de un edificio que pronto entrará en quirófano / IVÁN TRIGO

Cada una de estas inclinadas aulas se convertirá en dos con la reforma. Aprovechando la altura de la estancia se sacarán dos plantas para poder ganar espacios. Y para que entre la luz en la parte de abajo se abrirá un agujero en el patio y se creará una especie de jardín vertical.

La reforma supondrá una importante reorganización de espacios. Lo que hoy es la hemeroteca será la cafetería y este servicio se instalará en un edificio nuevo junto con la biblioteca. Todo para que la Facultad de Medicina de Zaragoza, uno de los estudios con más tradición de la universidad, tenga unas instalaciones a la altura de su mérito.