POLÍTICA MUNICIPAL

Una segunda Torre del Agua y "las cosas sencillas": las promesas de los alcaldes en los últimos debates del estado de Zaragoza

Natalia Chueca afrontará el próximo jueves su primer debate del estado de la ciudad desde que asumió el bastón de mando

PSOE y Vox unen fuerzas en el Ayuntamiento de Zaragoza: la explicación está en el debate sobre el estado de la ciudad

Santisteve y Azcón, en una imagen de archivo.

Santisteve y Azcón, en una imagen de archivo. / ÁNGEL DE CASTRO

Iván Trigo

Iván Trigo

El próximo jueves tendrá lugar el primer debate del estado de la ciudad con Natalia Chueca en la Alcaldía de Zaragoza. Esta cita, que se celebra anualmente salvo cuando hay elecciones municipales, sirve a los regidores para hacer los grandes anuncios con los que atraer la atención de los medios y de los ciudadanos. Pero un repaso por los discursos de los tres últimos alcaldes permite darse cuenta de la cantidad de promesas que se han hecho en los últimos años, muchas de las cuales nunca llegaron a hacerse realidad. Este es un relato que se inicia en la época de la postExpo, marcada por la crisis económica, hasta la llegada de ‘la política del cambio’ y el regreso del PP a la Alcaldía.  

Una segunda Torre del Agua

Después de la Expo de 2008, la irrupción de la crisis económica complicó los planes de un Juan Alberto Belloch que soñaba a lo grande desde el despacho de la Alcaldía. En el 2010, los efectos del crack del sistema financiero se dejaban notar pero no mucho, y por eso el alcalde socialista se permitió seguir fantaseando. Aquel año, una vez estaba se habían iniciado la urbanización de los barrios de Parque Venecia y Arcosur, Belloch se comprometió a impulsar la orla este de la ciudad, un proyecto que ligó a la celebración de otra muestra internacional, la de las flores de 2014, que nunca llegó a organizarse y que acabó conociéndose como ExpoNabo.

Los planes de Belloch pasaban por aprovechar el tirón de esa segunda Expo para urbanizar los terrenos que quedan al este de Las Fuentes y San José. Urbanismo planteó recalificar 35 hectáreas de terreno para levantar 2.600 viviendas junto al tercer cinturón y otras 1.200 ya cerca del Ebro. El broche lo ponía una «segunda Torre del Agua» que se levantaría cerca del puente de Manuel Giménez Abad, justo en el extremo opuesto de la ciudad de donde está la torre original.

Juan Alberto Belloch, mirando la hora antes de comenzar su último debate del estado de la ciudad de 2014.

Juan Alberto Belloch, mirando la hora antes de comenzar su último debate del estado de la ciudad de 2014. / EL PERIÓDICO

Un año después, en el debate del estado de la ciudad de 2012, Belloch aparcó los grandes anuncios para hacerse cargo de la «emergencia social» en la que vivía la ciudad, una vez la crisis desplegó todos sus efectos. El alcalde propuso crear un fondo de 10 millones de euros –sin explicar de dónde lo iba a sacar– para luchar contra la exclusión social. También anunció que la Policía Local no participaría en ningún desahucio.

En 2013, sin embargo, volvieron los grandes anuncios, muchos de los cuales jamás llegaron a materializarse: Belloch planteó la peatonalización de la calle Don Jaime I y la creación de un bulevar comercial peatonal que uniría Torrero con el Arrabal; ejecutar la prolongación de la avenida Tenor Fleta (esa que acabó desatascando Santisteve y haciendo Azcón); construir viviendas en la Expo y en los antiguos depósitos de Pignatelli; y dotar de un uso al edificio de Pontoneros, que ahora ha reabierto en forma de residencia de estudiantes. Además, Belloch retomó entonces la idea de construir la segunda línea del tranvía y avanzó que se encargaría un estudio de viabilidad del proyecto.

El último debate del estado de la ciudad con el PSOE al frente del ayuntamiento no tuvo a Belloch como protagonista, sino a Carlos Pérez Anadón, ya como candidato socialista a la alcaldía. El alcaldable prometió viviendas a 240 euros al mes y una tarifa plana de tributos. 

La construcción de cinco nuevos mercados

La llegada al poder de la izquierda alternativa se tradujo en Zaragoza en un Pedro Santisteve que asumió el bastón de mando en 2015. Su primer debate del estado de la ciudad tuvo lugar en noviembre de 2016, 17 meses después de llegar al Gobierno municipal. Y la cita se convirtió en un todos contra uno en el que el alcalde de ZeC no salió bien parado. En aquella sesión, Santisteve buscó diferenciarse de su antecesor y alejarse de los grandes anuncios. «No caben más borracheras con el erario público que luego provocan largas resacas», afirmó. «Hay otra política que no se mide en toneladas de hormigón, sino con cosas sencillas», dijo también.

Con cosas sencillas Santisteve se refería a la electrificación de la flota de autobuses y la compra de 20 nuevos vehículos para el servicio de transporte público; la revitalización del eje este-oeste de la ciudad; la inversión de 8 millones para construir 91 viviendas sociales en el Arrabal, La Magdalena, Azucarera y Valdefierro; y la compra directa de energía en el mercado, una medida que sí que entró en vigor y que el PP revirtió.

Pedro Santisteve, en el año 2016 antes de comenzar su primer debate del estado de la ciudad tras alcanzar la Alcaldía.

Pedro Santisteve, en el año 2016 antes de comenzar su primer debate del estado de la ciudad tras alcanzar la Alcaldía. / ÁNGEL DE CASTRO

Un año más tarde, Santisteve decidió cambiar de tercio y apostó entonces por hacer una retahíla de anuncios. 17 concretamente para los 17 meses que le quedaban de mandato, con una inversión total de 100 millones. Su proyecto estrella en 2017 fue la construcción de cinco nuevos mercados municipales, el primero de los cuales se levantaría en Parque Venecia en 2018.

Asimismo, Santisteve prometió destinar los 10 millones extra que iba a recibir Zaragoza anualmente del fondo de la ley de Capitalidad a ejecutar reformas en todos y cada uno de los barrios de la ciudad. Asimismo, se comprometió con la segunda línea del tranvía y con la reforma de la avenida Navarra, cuyo coste calculó en 30 millones de euros ­–una obra que se culminará ahora y con una inversión mucho menor–. También mencionó el alcalde de ZeC la reforma del albergue –que ha acabado ejecutando el PP– y la creación de dos nuevos espacios culturales: Nexo y Barrio Utopía. Jamás se supo.

En su último debate, Santisteve se marcó el reto de «unir a la izquierda» de cara a las próximas elecciones municipales, un anunció que también le salió rana. Además, el regidor avanzó la extensión del modelo de la cota cero de Don Jaime I por hasta 40 calles del Casco Histórico de la ciudad, la activación de la unidad ciclista de la Policía Local y el inicio de las restricciones a los vehículos contaminantes dentro del segundo anillo de la ciudad.

Y llegó el bingo: La Romareda

El primer debate del estado de la ciudad de la era Azcón estuvo marcado por la crisis sanitaria del covid. La pandemia debilitó las arcas municipales e impidió el anuncio de proyectos rompedores, pero el alcalde del PP se sacó de la manga una operación calles extraordinaria valorada en 11 millones de euros.

En 2020, Jorge Azcón anunció la reforma de la avenida Navarra, la de Cataluña, y de las calles San Miguel, Reina Fabiola, Cuarte, Ricla, Sixto Celorrio y Félix Latassa, todas ellas ya ejecutadas. Asimismo, Azcón se comprometió a dotar la partida de ayudas de urgente necesidad con 16 millones de euros ante la emergencia social que despertó la crisis del covid.

En su primer debate, Azcón se quedó ahí –se le acusó de «falta de ideas»– pero a él parece que le gustó la fórmula y, en 2021 volvió a anunciar toda una serie de reformas en plazas y avenidas que, en este caso, no se han realizado todavía en muchos casos.

Así, hace ahora tres años, el alcalde del PP prometió renovar las calles Manifestación, López Salas, Ramón Celma, Belchite, Hayedo, Concepción Arenal, Pilar Lorengar y Gil Morlanes. También avanzó las reformas de la avenida Valencia y las plazas de La Magdalena, Esperanto, Reina Sofía, Santa Cruz, San Pedro Nolasco, Lolita Parra y La Albada, estas tres últimas ahora abandonadas. 

Jorge Azcón, en su intervención en el debate del estado de la ciudad del año 2022, antes de tomar la palabra.

Jorge Azcón, en su intervención en el debate del estado de la ciudad del año 2022, antes de tomar la palabra. / JAIME GALINDO

Con estos anuncios, Azcón trató de desdecir a la izquierda, que siempre acusó al popular de no invertir en los barrios. Pero el regidor prometió también en 2022 la inclusión de la Policía Local de Zaragoza en el sistema de protección a las víctimas de violencia de género Viogén –algo que todavía no ha ocurrido–, la creación de un cheque familia para sufragar los costes de las guarderías privadas, y la apertura de dos nuevos centros de mayores, uno en el cuartel de Palafox (que ya funciona) y otro en el antiguo instituto Luis Buñuel (aún por inaugurar).

Fue en su último año cuando Azcón desplegó toda su artillería. Quizá harto de que se le criticara por vender lo que es la gestión ordinaria de la ciudad –reformar calles– como grandes proyectos, el alcalde del PP anunció para 2023 el que sería su legado con dos proyectos que acabará ejecutando Chueca: La Romareda y la recuperación de las riberas del Huerva.

Sobre el nuevo estadio, el primer edil avanzó unos planes que han acabado siendo bien distintos: Azcón dijo que La Romareda no costaría un euro de las arcas municipales y que sería el club quien pagaría las obras. Error.