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Urbanismo

Camino despejado para la urbanización de los suelos de Aceralia y del colegio Jesús y María

Del total de viviendas que se podrán construir, 850, medio centenar serán de protección y 77 irán a parar a manos del Ayuntamiento de Zaragoza

Iván Trigo

Iván Trigo

ZARAGOZA

Más de dos décadas ha tenido el mapa de Zaragoza una cicatriz en los antiguos suelos de la fábrica de Aceralia, en el barrio del Picarral. Y hace ya un año que entonces alcalde, Jorge Azcón, anunció la operación para desatascar unos suelos en los que podrán construirse hasta 850 viviendas. Sin embargo, será mañana en la comisión de Urbanismo cuando se vote la modificación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana para esta zona de la ciudad.

En total, son 159.080 metros cuadrados los afectados por esta modificación del planeamiento. En estos momentos son un enorme descampado abandonado y mal cuidado con edificios ruinosos pero, una vez que el consistorio dé su visto bueno, la pastilla quedará configurada de manera que pueda resultar útil para la ciudad 40.244 metros serán catalogados como de uso industrial. Su propietario es Saica y allí la multinacional papelera aragonesa ya avanzó el año pasado que ampliaría sus instalaciones.

Eso será en la zona sur de la parcela, la que linda con la factoría de Saica. En esa misma manzana se cederá una pastilla de 1.089 metros cuadrados a la Fundación Picarral para poder construir un equipamiento privado. Justo encima se reservarán dos enormes parcelas: una de ellas estará destinada a zona verde (12.824 metros cuadrados y otra a un equipamiento público.

En la zona norte de estos suelos será donde se levanten las viviendas, 850 en total, distribuidas en seis manzanas. De ellas, 50 serán de protección y otras 77 se entregarán al ayuntamiento como compensación por la recalificación de los suelos, cuyo propietario en esta zona es el conocido como banco malo, la Sareb. La altura máxima de los edificios residenciales será de seis plantas más el ático.

Precisamente, una de las dificultades para cerrar este acuerdo de modificación del PGOU ha sido la de aunar los intereses de todas las partes y de los distintos propietarios del suelo. En un primer momento, hace años, llegó a plantearse la posibilidad de permitir la construcción de más de 2.000 pisos en los antiguos terrenos de Aceralia. Pero Saica se opuso previendo posibles molestias a los vecinos más cercanos a su fábrica por la actividad industrial que desarrollan.

La solución ha pasado finalmente por reducir drásticamente la edificabilidad del área y por generar dos pastillas –la de la zona verde y la del equipamiento público– que servirán de barrera entre la fábrica y las nuevas viviendas.

Anulación del Supremo

Con este planteamiento, defendió este lunes el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, se «resuelve» una cicatriz urbana existente y carente de actividad que pasará de tener un uso industrial a un uso mayormente residencial.

Tal y como recordó Serrano, la transformación de estos suelos ya se preveía expresamente en el Plan General de Ordenación Urbana de 2001 y hubo otros intentos de modificaciones «que no contaron con el beneplácito de los propietarios de los suelos y que llegaron incluso a los tribunales de Justicia». En 2012, el Supremo llegó a anular la propuesta municipal para reordenar los suelos.

Ahora, una vez se ha reducido de forma significativa el número de viviendas que se permitirá construir, se ha alcanzado un acuerdo «histórico». «El consenso alcanzado en torno a una propuesta equilibrada será bueno para la ciudad de Zaragoza, sumando este proyecto a los muchos que se han desbloqueado durante los últimos años desde el diálogo y la colaboración», afirmó el concejal de Urbanismo.

Una vez se haya recalificado el solar, será el turno de los propietarios de los suelos, que deberán impulsar las construcciones permitidas en función de cada uno de los usos delimitados a partir de ahora. «Debemos fomentar la eliminación de esos espacios vacíos que bloquean el desarrollo orgánico del urbanismo y la movilidad en la ciudad, sobre todo por una dignificación de estos terrenos en desuso para mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos en los barrios de nuestra ciudad», zanjo el concejal Serrano. 

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