EL CRECIMIENTO DE LA CAPITAL ARAGONESA
Montecanal, el barrio 'de altura' que renovó el concepto unifamiliar
Esta zona, una de las más exclusivas de Zaragoza, surgió a principios de los 90 en uno de los puntos a mayor altitud de la ciudad, a unos 250 metros, y rodeada de espacios verdes

El lago del parque de la Palabra. / Miguel Ángel Gracia
«Estamos en la ciudad, pero es como si viviéramos en la naturaleza». Lo dice la presidenta de la asociación de vecinos Los Sauces de Montecanal, Consuelo Andrés, en referencia a este barrio de Zaragoza que se alza entre el verde y en uno de los puntos de mayor altitud, a unos 250 metros sobre el nivel del mar. Lo hace, además, con un modelo urbanístico que renovó en la ciudad el concepto de vivienda unifamiliar y que, en la actualidad, lo sitúa como una de las zonas más exclusivas de la capital aragonesa.
Los chalets, adosados y casas que se encuentran en Montecanal supusieron, a principios de los años 90, una novedad en una ciudad que ya había experimentado el concepto de unifamiliar, aunque de otra manera, en entornos como el de Ciudad Jardín, en algunos puntos de Universidad y el Centro, como Sagasta y Ruiseñores, o en urbanizaciones como el Zorongo. Sin embargo, la llegada de este barrio al sur de Zaragoza introdujo notables diferencias en su concepción y construcción y, también, al plantearse como un espacio de primera vivienda para sus moradores. Fue en 1988 cuando se aprobó el plan parcial para el llamado sector 89/1-2. Sin embargo, el interés en hacer crecer la ciudad en este punto y con la naturaleza como uno de sus ejes principales ya viene de la década anterior, de 1974, con la propuesta que elaboró el arquitecto Antonio Salvatella. Tras varios cambios, el proyecto firmado por Manuel Ayllón, Jaime Ferrer y Ana Rizzo tuvo luz verde a finales de los 80 y poco después comenzaron a trabajar las máquinas en el terreno.

Viviendas unifamiliares en Montecanal. / Miguel Ángel Gracia
Para los nuevos viales y espacios, por cierto, se eligieron nombres de inspiración ilustrada, como los parques de la Razón, la Palabra, el Conocimiento o Félix de Azara y, cómo no, la avenida de la Ilustración. Esta arteria vertebra el barrio y, además, se ramifica por buena parte del espacio urbanizado, lo que la convierte en la segunda vía más larga de España con un total de 14 kilómetros de longitud.
En aquellos primeros años en Montecanal, Consuelo Andrés todavía no residía en este lugar, pero sí recuerda que los pioneros se encontraron con una carencia de servicios total, en la que se necesitaba el vehículo privado para realizar casi cualquier gestión. También rememora que en esos momentos existía solo una pequeña tienda que ayudó a los moradores a surtirse de todo tipo de productos básicos.
«Vivimos en la ciudad, pero es como si lo hiciéramos en la naturaleza», afirma Consuelo Andrés
Ahora, 30 años después de esos inicios, la representante vecinal destaca la calidad de vida que ofrece Montecanal: «Muchas veces digo es que estoy mejor que en un hotel de cinco estrellas», dice Andrés sobre este barrio en el que «se vive con amplitud» y donde se puede disfrutar de «unos parques y paseos preciosos». «Pienso que es un sitio como la Moraleja de Madrid, pero equiparado a Zaragoza», resume.
En esa suma de servicios que fue incorporando este espacio, el colegio público Montecanal abrió sus puertas en el año 2005 y, ahora, sus vecinos también disponen de varios supermercados y zonas de restauración cercanas. Al respecto, la presidenta de la asociación relata que, actualmente, no se echan en falta ni bares ni restaurantes, aunque sí muestra su deseo de que mejore el servicio de autobús.

El bulevar de la avenida Ilustración, una de las vías más extensas de España, de 14 kilómetros, al recorrer gran parte del barrio de Montecanal. / Miguel Ángel Gracia
Fue precisamente la movilidad una de las principales reivindicaciones de los residentes. «Al principio pasaba creo que cada dos horas y, luego, empezó a tener más frecuencia», relata sobre una red de transporte que, aunque ha mejorado a lo largo del tiempo, espera que todavía preste mejor servicio al entorno.
Otra de las cuestiones que ha ido a mejor con el paso de los años es la relacionada con las molestias que causaba el tráfico aéreo en el vecindario. Próximo al Aeropuerto de Zaragoza y la base aérea, como el resto de barrios del sur, los ruidos que provocaban los aviones, especialmente, los F-18 en sus vuelos nocturnos, generaron malestar en el entorno. Sin embargo, la representante vecinal cuenta que, tras reunirse con el Ejército, lograron que esos ejercicios de noche solo se realicen ahora en momentos concretos del año. «Yo, personalmente, no me quejo. Y vuelos comerciales hay muchos, pero estos hacen menos ruido que un autobús», destaca sobre un lugar en el que, a diferencia del tráfico del centro, «se oyen los pájaros».

Depósito elevado de agua ubicado al este del barrio. / Miguel Ángel Gracia
Lo que sí echa en falta esta vecina es un mejor mantenimiento de las zonas verdes en un barrio que cuenta con nada menos que cuatro parques y una superficie arbórea considerable. En ese sentido, explica que, con fenómenos como la tormenta Filomena y el viento que sopla habitualmente en uno de los puntos más elevados de Zaragoza, no resulta extraña la caída de árboles. Al respecto, lamenta que la elección a la hora de sustituirlos sean los plataneros, cuyas raíces «levantan las aceras y van buscando el agua de los jardines privados». «Es un problema que ya le hemos comentado muchas veces al ayuntamiento», subraya. «Con las aceras de Montecanal, no puedes ir mirando el móvil cuando andas», ejemplifica para ilustrar la situación que causa esta especie en el firme.
Además de este asunto, también muestra su deseo para que se renueven y amplíen las zonas de juegos infantiles. «En el parque del Conocimiento los columpios que hay son los mismos que cuando se creó el barrio», cuenta sobre estos elementos de hierro, que actualmente se encuentran en «muy mal estado». «Solo tenemos unas pocas cosas en un parque y, en el lago de Montecanal, que es una zona preciosa para ir con niños, no hay nada», se lamenta. Hablando de parques, también muestra su pesar porque en el de la Razón no haya un acceso desde el barrio, a pesar de ser un espacio creado con la junta de compensación de Montecanal. «No nos hicieron rampa para bajar», precisa sobre un parque que sí que pueden disfrutar los vecinos de Valdespartera.
Un espacio para los mayores
Dentro de ese capítulo de reivindicaciones, Andrés nombra la creación de un centro dedicado al mayor. «Ya nos estamos haciendo mayores y nos gustaría tener un sitio donde poder socializar y encontrar actividades y servicios», indica. También le gustaría que, en la avenida de la Ilustración, frente a la iglesia de Santa María, se colocara una pérgola. Lo dice, además, en un momento en el que ya preparan las fiestas de Montecanal, que llegarán en septiembre, pues en ese lugar es donde se celebran algunas de las actividades. «Si llueve, se acaban las fiestas», destaca, a la vez que recuerda que el año pasado estuvieron «a punto de cancelar» por esta circunstancia. Con todo, y al margen de estas carencias, esta vecina de Montecanal concluye: «Es el mejor sitio de Zaragoza para vivir para el que le guste la naturaleza».
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