El crecimiento de la capital aragonesa
El creciente barrio del sur de Zaragoza cuyas calles ‘suenan’
Esta zona de la capital aragonesa ya suma unos 20 años desde que llegaron sus primeros habitantes y actualmente se sigue expandiendo
Los vecinos destacan su calidad de vida

Bulevar entre las calles Beethoven y Bach, en el barrio zaragozano de Rosales del Canal. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Rosales del Canal crece, y vaya si lo hace. Solo hay que darse una vuelta por el entorno para percatarse de cómo en este barrio del joven sur de Zaragoza las grúas y otras máquinas trabajan en levantar nueva vivienda en sus terrenos. Una zona, por cierto, cuyo recorrido suma alrededor de dos décadas desde que sus primeros moradores llegaran en los primeros años del presente siglo. Desde entonces, el entorno se ha constituido como uno de los espacios más atractivos de la capital aragonesa para vivir en familia y así lo manifiestan sus habitantes, que lo describen como un lugar idóneo por sus condiciones, en el que resulta fácil hacer comunidad.
Viven, además, entre calles muy musicales, cuyos nombres remiten a grandes compositores como Beethoven, Bach, Strauss, Tchakovsky o Wagner. Cuestión que, por cierto, hace unos años obligó al consistorio a unificar la grafía de los rótulos, dada la dificultad que entrañan estos apellidos foráneos.
Pero, anécdotas aparte, lo cierto es que Rosales del Canal ha crecido y sigue creciendo en ese joven Distrito Sur que nació administrativamente en 2018, tras la escisión de Casablanca. Junto con Valdespartera, Arcosur y Montecanal, constituye una zona que se erige actualmente como uno de los principales focos de expansión de la ciudad. «Es un barrio en continuo crecimiento y cada vez se está haciendo más grande», afirma la presidenta de la asociación vecinal Entrelagos, Ana Gonzalvo. Ella llegó con su familia hace ya 15 años y, ahora, destaca la calidad de vida en el entorno. «Se diferencia por eso, porque ese way of life que te ofrece, no digo que no se pueda encontrar en otro barrio de Zaragoza, pero sí en muy pocos», explica sobre este espacio de la capital aragonesa que ya suma 7.800 habitantes. «Es como estar en un pueblo, dentro de la ciudad. Los niños tienen libertad, van al colegio caminando... Somos todos una gran comunidad», ejemplifica.
Esta idea también la comparte el presidente de la asociación cultural Rosales del Canal, Daniel Escudero, que destaca que se trata de «un barrio joven que tiene cierta vida», lo que permite conocer a gente y hacer amigos. «Se ha ido generando comunidad, al ser todo el mundo nuevo», relata. Lo hace en referencia a los comienzos de este espacio, alrededor del año 2005, que llegó con varias cooperativas de vivienda de protección oficial. «Se entregaron muchísimas casas en dos o tres años y pasó de cero a tener 5.000 habitantes en muy poco tiempo», detalla. «Nos mudamos en 2006 y a nosotros el barrio nos encanta. De hecho, no nos cambiaríamos. Es muy tranquilo y está muy cerca de la naturaleza», subraya Escudero.
También cuenta que desde su asociación procuran ofrecer actividades para todo tipo de público, desde clases de baile a otras de dibujo o guitarra, y no solo al infantil. Este matiz tiene su importancia, pues pone de relieve cómo el barrio cuenta con una población de gente menuda muy destacada, a la que se cuida en lo que se refiere a posibilidades de ocio en espacios como el centro cívico Distrito Sur. Sin embargo, otras franjas, como la juvenil, se quedan un poco descuidadas. Por ello, señala: «Desde la asociación cultural intentamos llegar un poco a todas las edades, también a los adultos».
El centro cívico, por cierto, es uno de los pocos equipamientos públicos que actualmente se ubican en la zona, una carencia que también echan en falta en el barrio. «La parte negativa es que no tenemos prácticamente ningún servicio, estamos totalmente abandonados», dice el representante de la asociación cultural.
Sobre este centro, Gonzalvo explica que fue una de las reivindicaciones que logró la anterior junta del colectivo vecinal . Actualmente, la nueva, constituida hace unos meses, pide que se termine de constituir el edificio. «Lo que nos interesaría es que se terminara lo antes posible y poder aprovecharlo al máximo», añade.

El Centro Cívico del distrito Sur, ubicado en Rosales del Canal. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Esta no es el único frente abierto de la asociación vecinal, que encuentra en el transporte público uno de sus principales caballos de batalla. Al respecto, su presidenta critica la frecuencia y el número de líneas que actualmente pasan por Rosales. En concreto, llegan los autobuses de la 41 y la 54. Esta última, además, es lanzadera que lleva hasta el tranvía, ya en Valdespartera. «Antes no había nada, tenías que coger el coche sí o sí», indica. Luego, añade, llegó hasta el barrio el 41, que lleva al centro de la ciudad, aunque «da una vuelta impresionante». En este campo, también echa en falta una línea que lleve hasta la estación Delicias. «Nos cuesta una hora y media ir. Es muy necesario porque tenemos que estar comunicados con los trenes y los autobuses», asevera. Y, en este capítulo del transporte, también solicita que el proyecto que busca llevar el tranvía hasta Arcosur haga parada en la zona.
Hablando del vecino Arcosur, llama la atención que buena parte de las nuevas viviendas que se están construyendo se consideren de este barrio, aunque los terrenos donde crecen se encuentren más cerca de Rosales del Canal. Más allá de matices administrativos, lo que sí que parece claro es que ambas zonas de la ciudad cada vez están más vinculadas y, ante ello, desde la asociación Entrelagos quieren estar unidos «para intentar conseguir el máximo de cosas para los dos barrios». Entre otras cuestiones, resalta la necesidad de que haya un centro de Salud que dé servicio a estos dos espacios de Zaragoza, pues el más cercano se encuentra ya en el barrio de Valdespartera.
En esta materia de equipamientos públicos para todo el distrito, también se posiciona Gonzalvo sobre el anunciado centro deportivo, que se ubicará en Valdespartera. Sobre él, afirma que en el barrio quieren «que se haga cuanto antes».
«Espectacular»
De regreso a las comunicaciones, y aunque con los años han mejorado los accesos, la presidenta de la asociación vecinal denuncia el estado de una rotonda ubicada en la carretera de Madrid, en dirección a PLAZA. «No sirve para nada», afirma sobre una infraestructura «que lleva medio hecha desde hace 20 años y no la arreglan». «Es una prioridad y una vergüenza, tienen que arreglarla obligatoriamente», subraya.
Más allá de reivindicaciones y carencias, Saúl, un vecino de Rosales del Canal, destaca la ventaja que supone tener el Canal Imperial cerca para disfrutar de la naturaleza. De esas inmediaciones del barrio, y más allá de la oferta hostelera que también tiene, se refiere al cámpin de Zaragoza, a donde se puede acudir a tomar un vermú. «Incluso se ve a algún extranjero que se acerca a Rosales», añade, agracias a esa cercanía con el barrio. Un lugar que, recalca, es «espectacular» para vivir en familia.

