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El desarrollo urbanístico de la capital aragonesa

Los otros focos inmobiliarios que ‘tiran del carro’ en Zaragoza

Las avenidas de Navarra y Cataluña, el barrio del AVE y el triángulo del Portillo, con promociones exclusivas como la que se levanta en los terrenos de la antigua fábrica de Averly, son algunos de los puntos dentro de la ciudad consolidada en los que se observa la actividad y el interés del sector.

Torre Zaragoza, en la avenida Navarra, es el edificio más alto del valle del Ebro.

Torre Zaragoza, en la avenida Navarra, es el edificio más alto del valle del Ebro. / Andreea Vornicu

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Zaragoza

Algo se mueve en la avenida Valencia de Zaragoza y eso queda patente con la llegada de nuevas promociones inmobiliarias a su entorno. Sin embargo, este punto de la ciudad ya consolidada no es el único que despierta el interés de constructores y futuros residentes. De esta manera, y dejando de lado los desarrollos en barrios de nuevo cuño, como Arcosur o Parque Venecia, en la capital aragonesa hay varios focos que ilustran el crecimiento de un mercado que el año pasado registró un 48% más de licencias de obra nueva que en 2022.

Uno de ellos es la avenida Navarra y su entorno. Esta arteria de la ciudad, como sucederá con la avenida Valencia, está experimentando una sustancial reforma. Cerca crecen las nuevas construcciones en el conocido como barrio del AVE, que ya muestra algunos de sus edificios acabados y que en 2023 sumaba 298 viviendas en construcción. En el este, Tenor Fleta y el entorno de la Z-30 también forma parte de este mapa.

No muy lejos del barrio del AVE, en el paseo María Agustín, van tomando forma edificios de pisos exclusivos como los que ocuparán los terrenos de la antigua fábrica de Averly, uno de los vértices de otro foco de interés, ese triángulo del Portillo que también conforman la vetusta estación de tren y el cuartel de la Policía Nacional sito en General Mayandía.

Otro vial en el que coincide su reforma mientras el mercado inmobiliario pone el ojo es la avenida Cataluña, al otro lado del Ebro. En febrero acabaron las obras que la urbanizaron y en mayo, el presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Zaragoza y director general del Grupo Lobe, Juan Carlos Bandrés, contaba a este diario que su firma había levantado en esta vía un edificio de 135 viviendas. «Solo nos quedan dos pisos por vender», decía entonces. Ahora, preguntado por estos nuevos focos de la ciudad, afirma que los de las avenidas de Valencia, Cataluña y Navarra, además de promociones como las de Averly, son casos que ilustran el cambio de rumbo del sector y que «servirán para tirar del carro» en el camino a la regeneración de otros puntos de la capital aragonesa, como por ejemplo en conjuntos antiguos como la Magdalena. Esta renovación de espacios que hasta ahora estaban sin explotar llega, a su juicio, de una manera natural. Y en todo este escenario que vive el sector, destaca como un aspecto «muy importante» su capacidad de inversión.

«En 2008 sufrió un varapalo importante que tuvo un coste de capital empresarial», explica. Por ello, ahora considera que este ámbito económico necesita continuar con su andadura hacia nuevos horizontes.

«Pero siempre habrá que recordar que el 2008 tuvo unas consecuencias muy importantes y con el tiempo se verá quiénes son los nuevos operadores del sector», evalúa.

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