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LA CONVIVENCIA DEL URBANISMO Y EL PATRIMONIO

El Coso de Zaragoza ya mira a su futura reforma tras rastrear el subsuelo en busca de restos

La emblemática vía del centro de Zaragoza reabre al tráfico después de que hayan finalizado los sondeos arqueológicos previos al diseño de su futuro aspecto. La calle ha estado cortada durante casi dos meses

Una máquina trabajando en las catas arqueológicas que se han realizado en las últimas semanas en el Coso, frente al Teatro Principal.

Una máquina trabajando en las catas arqueológicas que se han realizado en las últimas semanas en el Coso, frente al Teatro Principal. / JAIME GALINDO

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

La calle del Coso en Zaragoza reabrió este martes al tráfico después de casi dos meses cortada. El motivo del cierre eran las catas arqueológicas que se estaban desarrollando en el subsuelo y que comenzaron el pasado 24 de junio. Hasta 11 líneas de bus estaban afectadas por estos trabajos. En total se han abierto diez grandes boquetes en el asfalto con el objetivo de descubrir si existen bajo el firme restos relevantes del pasado histórico de la ciudad para tenerlos en cuenta a la hora de diseñar el nuevo aspecto de esta céntrica vía que la alcaldesa, Natalia Chueca, pretende reformar.

Así, con la culminación de estos trabajos se ha puesto fin a la fase previa de la reforma de este entorno que también transformará la plaza San Miguel, donde también se realizaron catas arqueológicas. No obstante, lo que falta ahora es realmente lo complicado y quedan meses todavía hasta poder ver un boceto de lo que será el nuevo aspecto de este eje. Y más tiempo todavía para que las máquinas entren a trabajar, puesto que el equipo del Gobierno municipal todavía no ha avanzado los plazos que maneja.

En el ayuntamiento de la capital aragonesa los técnicos barajan ya algunas ideas de lo que se quiere hacer tanto en el Coso como en San Miguel, una reforma que iba a estar condicionada por los restos que se encontraran en el subsuelo. Sin embargo, aunque sí que han aparecido gran cantidad de vestigios del pasado de la ciudad, ninguno parece a priori lo suficientemente relevante como para tener que desenterrarse y permanecer al descubierto.

Según explicó este martes el jefe de sección de Arquitectura del Ayuntamiento de Zaragoza, José Juan Domingo, el subsuelo del Coso «estaba muy afectado por el trazado de instalaciones de servicios». Es decir, no se han hallado construcciones enteras pero sí numerosas capas del pasado de la ciudad, como pavimentos, restos del antiguo trazado del tranvía e incluso una gran galería de hormigón que se construyó hacia 1920 para abastecer de agua a esta zona de la ciudad.

No obstante, sí que se han podido documentar restos del antiguo foso que rodeaba a la muralla romana y que aparece ya citado en la documentación medieval que se preserva. Esa hondonada, eso sí, estaba rellena con escombros y tierras removidas entre los siglos XIII y XV. Sobre todo, se han recogido materiales cerámicos que ahora deberán estudiarse.

También se han encontrado restos de «varias estructuras de época bajomedieval», detalló Domingo, que también estaban colmatados con escombros y movimientos de tierra posteriores.

El mapa de la Caesaraugusta romana

En San Miguel, sin embargo, las catas arqueológicas –que se realizaron entre mayo y junio– sí que dieron con algunos restos de más relevancia. Allí se halló «bastante material» que se fechó en los siglos I y II d. C. , un momento en el que la ciudad romana se expandió hacia el sur por las zonas que hoy ocupan las calles San Agustín y San Miguel, por un lado, y Cinco de Marzo y plaza Salamero, por otro. Todos esos restos ayudaron a completar el mapa de lo que fue Caesaraugusta. Además, en el entorno de la iglesia de San Miguel se encontraron restos humanos de un antiguo cementerio medieval.

Ahora, desde el servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Zaragoza trabajan en documentar todos los restos encontrados para comenzar a redactar el «preceptivo informe» que deberá remitirse a la dirección general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, de quién dependerá la decisión de qué hacer con los vestigios hallados.

Mientras, en los próximos meses, los técnicos municipales podrán comenzar a trabajar en el anteproyecto de la reforma, que después deberá contar con el visto bueno de los responsables de Patrimonio, que deberán valorar si el diseño propuesto respeta los restos arqueológicos encontrados, si bien, al no haberse hallado grandes estructuras, todo parece indicar que no será complicado combinar las obras con el patrimonio del subsuelo.

Más allá de eso, la futura reforma de la plaza San Miguel y del Coso no estará exenta de dificultades, puesto que se trata de la principal vía de entrada al centro de la ciudad desde los barrios del oeste. En la plaza tienen parada varias línas del autobús urbano y apenas hay espacio para el peatón. El objetivo es dotar a toda esta zona de más espacios y conseguir realzar la silueta de la iglesia de San Miguel.

Todavía no hay plazos estipulados ni bocetos sobre el futuro aspecto de este eje, pero la fase preliminar, la de los sondeos, ya se ha dado por concluida después de tres meses de trabajos.

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