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El crecimiento de la capital aragonesa

La avenida que vertebró un distrito de Zaragoza que creció con alma de pueblo

Compromiso de Caspe cruza de oeste a este el barrio de Las Fuentes, creado en los años 50 y 60 con la llegada de migrantes de las zonas rurales

La avenida Compromiso de Caspe de Zaragoza

La avenida Compromiso de Caspe de Zaragoza / Jaime Galindo

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Iván Trigo

Iván Trigo

ZARAGOZA

El barrio de Las Fuentes de Zaragoza surgió en los años 50 y 60 al calor de la llegada de migrantes procedentes de las zonas rurales de la comunidad hasta la capital aragonesa. Este distrito comenzó a crearse sin demasiada planificación hasta que se construyeron en el corazón del mismo las primeras viviendas sindicales, desde donde comenzó a agrandarse. Desde entonces, la avenida Compromiso de Caspe ha sido uno de los ejes vertebradores de la zona, uniendo el límite exterior de la ciudad vieja con la frontera de la urbe, hoy delimitada por el este por la Z-30.

Con 1,25 kilómetros de longitud y unos 4.000 habitantes, Compromiso de Caspe se traza en paralelo a su hermana gemela, la calle Rodrigo Rebolledo. Sin embargo, la primera cuenta con aceras más anchas y árboles de mayor tamaño, ganándose así la consideración de avenida. La última gran reforma de esta vía fue a principios de los años 2000, cuando debido al crecimiento del barrio se hizo necesaria la renovación de toda la red de saneamiento y abastecimiento de agua que circula por debajo del asfalto. Diez meses duraron las obras, un tiempo que los vecinos siguen recordando como muy difíciles para el comercio de esta vía.

«Quedó muy bien, pero hubo muchas tiendas que cerraron», cuenta ahora Antonio Garrido, que lleva más de 60 años viviendo al lado de la avenida. «Hoy, sin embargo, mi impresión es que la calle funciona. Cuando un local se queda vacío pasa muy poco tiempo hasta que alguien lo coge y abre un nuevo negocio», asegura Garrido, miembro de la asociación de vecinos del barrio.

A lo largo del kilómetro largo que tiene esta avenida hay varios mercados, supermercados, bares y tiendas de todo tipo. Compromiso de Caspe tiene dos almas en función del tramo en el que uno se sitúe: la parte que va desde Miguel Servet hasta Jorge Cocci y la que se adentra en el barrio de Las Fuentes. En función de la zona cambian los tipos de viviendas, cambia el comercio y cambia incluso el nivel de renta.

La avenida, sin terminar, en 1962

La avenida, sin terminar, en 1962 / G. A. Z. A

«Cuando yo llegué la avenida no estaba acabada. Faltaban muchas parcelas por edificar», rememora Garrido. Hoy el plano está completo. Tan solo queda vacío un edificio a la altura del número 83 en el que vivían unos okupas y que fue desalojado después de un incedio y tapiado por el ayuntamiento a la espera de que el propietario pueda darle una salida. «La avenida ha cambiado mucho. Recuerdo que antes había un surtidor de petróleo para estufas justo en frente de la fuente de las Aguadoras. Estaba ese y el señor Lázaro, en la calle Salvador Minguijón, que era el carbonero», dice este vecino tirando de memoria.

Fuente de las Aguadoras.

Fuente de las Aguadoras. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Por aquel entonces, cuando Garrido dio sus primeros pasos por esta avenida cuando era tan solo un adolescente, el matadero municipal, que hoy sigue en pie como centro cívico, funcionaba con el uso para el que se diseñó: el sacrificio y despiece de animales.

«Venían desde los campos con el ganado y entraban al barrio muchas veces por Compromiso de Caspe. Subían por ahí y hasta el matadero», explica este vecino, que aún recuerda el olor y la suciedad que salía de este edificio a través de una tubería. «Era bastante desagradable», asegura. En la actualidad, por Compromiso de Caspe pasan las líneas de autobús que conectan Las Fuentes con el resto de la ciudad. En su día, cuando se proyectó la segunda línea del tranvía, uno de los trazados propuestos iba a recorrer esta avenida, lo que hubiera ayudado a vertebrar el barrio y, de paso, hubiera supuesto la renovación de la escena urbana de esta parte de la ciudad.

¿Tranvía?

Pero el PP enterró ese proyecto y el barrio se tiene que conformar ahora con el bus, aunque en el pasado por Rodrigo Rebolledo sí que circulaba el tranvía. Es más, muchos de los tranviarios vivían en este barrio que siempre tuvo una conexión especial con los ferrocarriles.

Si hay algo que Garrido recuerda con nostalgia son las fiestas del barrio. «Había solar en la esquina de María de Aragón en el que se ponía un escenario y ahí se hacían los conciertos. Eran como las fiestas de un pueblo, había hasta toro de fuego. La mayoría de los que vinieron al barrio a vivir era gente de los pueblos y el ambiente en el barrio era así, como vivir en un pueblo. Antes iba por la calle y tenía la sensación de conocer a todo el mundo», relata Garrido. 

Cuatro mujeres como símbolo

La asociación vecinal de Las Fuentes ha solicitado al ayuntamiento que, aprovechando los trabajos de rehabilitación de la fuente de las Aguadoras, se coloque una placa en homenaje a su autora, Luisa Granero Sierra. Se van a cumplir ahora 25 años desde que las vecinas del barrio se concentraron por primera vez contra la violencia machista, un acto que se repite todos los años. 

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