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El Gancho celebra San Antón con menos animales que otros años: "Antes había iguanas y loros"

La plaza San Pablo de Zaragoza se ha llenado de perros, algún gato, los tradicionales caballos del cuerpo de policía y la mítica burra Chenoa

Pese a estar en la semana más fría en Zaragoza de lo que llevamos de año, los amantes de los animales no han dudado en acudir una vez más a la celebración del día de San Antón, patrón de los animales. Como cada año, la iglesia San Pablo del casco histórico se ha llenado de animales domésticos junto a sus dueños, esperando ser bendecidos.

En este 2025, el día San Antón, 17 de enero, se ha celebrado esta mañana de viernes con asistentes de todo tipo. San Antonio Abad, quien fuera monje en Egipto y cuyo amor por los animales lo acabaría convirtiendo en santo, ha hecho acto de presencia simbólico en esta curiosa celebración.

El frío ha sido uno de los asistentes que más se ha hecho notar en el barrio de El Gancho. Por ello, una gran cantidad de dueños han decidido abrigar a sus perros con diferentes atuendos que ayudaran al pelaje a soportar las bajas temperaturas, y aguantar así hasta el esperado momento de la bendición. Desde abrigos con estampados, hasta gorras del Real Zaragoza, estos animales paseaban sus prendas como si de un desfile canino se tratase.

En imágenes | Bendición de los animales por San Antón en la iglesia de San Pablo

En imágenes | Bendición de los animales por San Antón en la iglesia de San Pablo / JOSEMA MOLINA

Tras la homilía, que ha tenido lugar a las 11 horas de la mañana en la propia iglesia, los asistentes al acto religioso se han reunido con los que esperaban fuera, en la plaza San Pablo a las puertas de la parroquia, para la segunda parte de la celebración: la procesión. A la salida de la misa, esperaba un carruaje tirado por caballos para dirigir la cabalgata. Mientras la talla de San Antón recorría las calles del céntrico barrio zaragozano, mucha gente la ha seguido con sus mascotas a pie, en brazos o incluso en carricoches.

Agua bendita y jota

Con la vuelta de la talla, ha llegado la hora del tercer acto. El cura ha subido al altar montado con un pequeño escenario fuera de la iglesia y ha empezado a arrojar agua bendita a quienes acercaban a sus animales. Mientras, otro hombre sobre el altar ha logrado hacer el silencio en la plaza (a excepción de algún ladrido) cantando una jota que ha sido enormemente vitoreada.

Esther y Maite son dos amigas que han quedado para ver juntas esta entrañable festividad. Para Esther es la primera vez y por lo que comenta, también lo es para su perra Rolly, que tiene “mucho miedo”. Maite, en cambio, ha asistido por tercera vez consecutiva con Leo y reconoce que hay “menos variedad” este año: “Otros años había mucha más gente, y más animales”, a lo que Esther añade que “deben ser laicos”.

En imágenes | Bendición de los animales por San Antón en la iglesia de San Pablo

En imágenes | Bendición de los animales por San Antón en la iglesia de San Pablo / JOSEMA MOLINA

Carla ha venido con su perra Noa por primera vez y, aunque no ha desaprovechado la oportunidad de pasar por la bendición, comenta que, cuando se enteró de esta fiesta, quiso asistir porque “todo lo que sea darle visibilidad a los animales está bien”.

Chenoa, fiel a la cita

Quien tampoco se ha ausentado ha sido Chenoa, la popular burra de La Almozara que ha sido una de las protagonistas por séptimo año consecutivo. Muchos asistentes no han desaprovechado la oportunidad de hacerse una foto con esta celebridad, algunos incluso subiendo su mascota a lomos de la burra para inmortalizar el momento.

Silvia, que vive en la misma calle San Pablo y ya ha acudido a esta celebración con varios perros que ha tenido, no solo ha notado que hay menos gente y presencia animal que en otras ocasiones, sino que se ha sorprendido de ver la misa “casi vacía”. Esta zaragozana, además de bendecir a su perro Rosky, ha venido a por un bizcocho bendecido para las mascotas de todos sus familiares, que este año “no podían venir entre semana”. Así, se asegura que todos los animales de su familia quedan “protegidos por el amor San Antón”.

Otros, aunque no son creyentes, se acercan simplemente para disfrutar del ambiente festivo de esta celebración, como Juan, que ha venido con su perra Moira, a la que no ha pasado a bendecir. Este vecino del barrio, que acude cada año a presenciar el evento, también se ha percatado de cómo la afluencia de personas y mascotas disminuye año tras año: “Yo he llegado a ver Iguanas y Loros”.

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