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San Valero: valientes ante el frío, el Tragachicos y valencianos que vienen 'de propio'

La plaza del Pilar es un hervidero de gente en el día en que Zaragoza celebra a su patrón. Visitas al ayuntamiento, atracciones infantiles y mucho roscón hacen las delicias del miércoles festivo

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ZARAGOZA

Los zaragozanos destilan tradición por San Valero. Que nadie le quite el primer trozo de roscón a Máxima, que lleva desde las nueve menos cuarto aguantando estoica el frío de enero. "Tampoco hace tanto este año", decía la mujer, antes de inaugurar una de las filas del gran dulce que reparte EL PERIÓDICO de ARAGÓN. Cinco graditos marcaban los termómetros, casi nada, con la ausencia este año (y gracias) de un habitual: el ventolero.

Un buen rato lleva esperando también Jorge para entrar en el primer grupo a las visitas guiadas al Ayuntamiento de Zaragoza. Tiene premio: los primeros son guiados por la alcaldesa, Natalia Chueca, para conocer los entresijos del edificio consistorial. "Es la séptima vez que vengo y ya me hicieron el recorrido Belloch, Santisteve y Azcón. Natalia ha estado muy atenta", apuntaba el joven al término de la ruta. 

Así se ha vivido San Valero en el centro de Zaragoza: roscón, tragachicos, cabezudos y mucho más

Miguel Ángel Gracia

El despacho de la alcaldesa impresionaba a José Miguel Salas y María José Sánchez, dos valencianos que han venido "expresamente" por San Valero para conocer las tradiciones que hoy se reivindican. En su próxima visita, ya saben, dirán que vienen 'de propio'. "Habíamos estado alguna vez y nos encanta cómo se cuida la ciudad. La cerámica del edificio, las murallas... Es la primera vez que veíamos el ayuntamiento y nos hemos encontrado con el privilegio de que la alcaldesa nos explicara sus curiosidades", explicaban Sánchez y Salas. A él le ha llamado especialmente la atención los seis títulos que ostenta la ciudad de Zaragoza, a saber, muy noble, muy heroica, muy leal, siempre heroica, muy benéfica e inmortal. Sea.

"¡Ese no es mi bastón de mando!", bromeaba Chueca cuando una mujer mostraba una de las reliquias conservadas en el zaguán junto al despacho de alcaldía, una maza con siglos de antigüedad junto a la bandera del ángel custodio, santo y seña de Zaragoza durante años.

En imágenes | Los zaragozanos salen a la calle para disfrutar de San Valero

En imágenes | Los zaragozanos salen a la calle para disfrutar de San Valero / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Se despedía la alcaldesa porque tenía que agradecer a los voluntarios su apoyo a grandes eventos como el que hoy se celebra, y terminaba la visita justo cuando los dulzaineros abrían el paso de la corporación municipal hacia la Catedral de la Seo. Allí, otra tradición: la siempre reivindicativa protesta contra la intromisión del catolicismo en las instituciones del Movimiento Hacia un Estado Laico (Mhuel).  

El Tragachicos compite con los cabezudos

Al finalizar, más comparsas. Cabezudos y gigantes encorren a los zagales y bailan al son de música aragonesa. Buen momento para aprovechar a subirse al Tragachicos, donde los chiquillos más valientes de la ciudad hacen fila para adentrarse en el tobogán que se ha convertido en atracción imprescindible. Alfonso, de cuatro años, le daba un poquito de miedo. Se lo piensa y al final desiste. No así Martín y Elsa, de 5 añitos. "Me ha gustado y no me ha dado miedo. ¡Vamos a repetir!", le decía el chico a su madre, que reconocía que son asiduos cuando llega al barrio de San José y que hoy había menos fila que en otras ocasiones.

La fiesta sigue en la calle durante todo el día con conciertos y actos culturales por San Valero, día de tradiciones en enero. El año que viene volverá, como siempre, rosconero (¿y ventolero?).

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