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La realidad del abandono animal en Zaragoza: cada día un perro se queda sin hogar

En lo que va de año han el centro municipal ha recibido 517 y logrado 347 adopciones

Un perro en el Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza.

Un perro en el Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza. / Jaime Galindo.

Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

El primer día resultan muy entrañables, muy de Instagram. Cachorritos recién llegados a casa que son graciosos y simpáticos a los que hay educar con paciencia y tiempo. Perritos que se convierten en grandes y enérgicos (según la raza, claro), que necesitan salir a correr y relacionarse con otros canes varias veces al día durante un largo rato y que no pueden quedarse solos en casa durante las vacaciones.

Aunque suene a tópico en esta época estival, el abandono de perros es una realidad que muchas veces se incrementa durante el periodo vacacional. Porque viajar con perro es un tanto incómodo según el lugar de destino y porque una guardería canina no resulta nada barata. Prueba de ello es que la cifra de abandono ha vuelto a crecer en Zaragoza y las expectativas para lo que resta de año no son nada halagüeñas. En los primeros siete meses del año, el Centro Municipal de Protección Animal (CMPA), ha recibido ya a 272 perros y 297 gatos, que sufren la misma suerte. Es decir, que a las instalaciones municipales llega de media una mascota cada día. Así que actualmente 517 están a la espera de que otra persona o familia decida adoptarlos.

Desde el servicio de Protección Animal del ayuntamiento matizan, sin embargo, que esta cruda realidad no solo es cosa del verano, puesto se producen en verano y que durante todo el año el CMPA recibe canes y gatos.

En números

Lo de este año no es una excepción. En 2024, el centro animal recibió 879 animales, 428 perros y 397 gatos. Este año, ya van por 297 felinos. Como es habitual, la mayoría de los canes que llegan hasta las protectoras o las instalaciones municipales son los mal llamados perros potencialmente peligrosos (PPP) que requieren de un cuidado más exigente, como un permiso y un seguro determinado y el paseo con bozal. Estos son catalogados como tal según la comunidad autónoma en la que se resida porque no hay una directriz a nivel nacional. Muchos de estos acaban pasando el resto de su vida en las instalaciones municipales.

Sus rasgos más duros, el estigma que recae sobre estas razas, la obligatoriedad de tener que sacarse licencia para tenerlo o las limitaciones a la hora de soltar al animal suponen un problema. En cambio, otras razas más entrañables, más expresivas, con una imagen más afable, tienen más probabilidades de ser adoptados. En muchos casos, se buscan hembras, de tamaño mediano, pelo semilargo y de color calor claro porque proyectan una imagen más amistosa y cercana.

Según los datos facilitados por el área de Protección Animal, el año pasado se adoptaron 328 perros y se trasladaron a otras protectoras otros 300. Mientras que 122 gatos fueron a parar a un nuevo hogar y otros 238 a otro centro animal. Este año se han firmado 129 y 38 cesiones de canes y de 70 y 110 de felinos, respectivamente. Cifras muy inferiores si se comparan con las del ejercicio anterior.

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