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Adif se 'desentiende' de la descontaminación de sus suelos en Zaragoza tras la demolición de Correos en el Portillo

La empresa estatal ferroviaria introduce una cláusula que le exime de esas obligaciones, que recaerán en ZAV, en el ayuntamiento e incluso en la sociedad postal

Antigua sede de Correos en el Portillo de Zaragoza, que será demolida.

Antigua sede de Correos en el Portillo de Zaragoza, que será demolida. / RUBÉN RUIZ

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Zaragoza Alta Velocidad ya tiene la autorización de Adif para ocupar las parcelas que son de su titularidad en el triángulo del Portillo con el único fin de completar la reurbanización del futuro parque, y ZAV asume con ello algunas condiciones, como la posible descontaminación de la pastilla donde hoy se ubica la sede de Correos, ya vacía y que será demolida próximamente. En términos más sencillos, este acuerdo supone que la empresa estatal de infraestructuras ferroviarias permitirá a la sociedad (de la cual participa junto a Renfe, el Ayuntamiento de Zaragoza y la DGA) obrar en sus suelos -por ejemplo, los que ocupan las estaciones, antigua y actual, de cercanías- durante 36 meses, aunque los trabajos acabarán mucho antes, en un plazo estimado de 13.

Este paso era fundamental para poder terminar de formalizar todos los permisos necesarios y que las constructoras Acciona y Copha (MLN) puedan llegar con las máquinas antes de que acabe el año, en una intervención que costará 31,7 millones de euros. Aunque, en dicha autorización, Adif ha incluido una serie de limitaciones y obligaciones. Por ejemplo, especifica que este permiso no supone la transmisión de la propiedad de las parcelas. Esto es, seguirán siendo de Adif, y ZAV las adquirirá más adelante para después cedérselos al ayuntamiento y que este pueda ejecutar los equipamientos previstos.

Pero, como ya se ha citado, una de las cláusulas que más llaman la atención de esta autorización reside en el desentendimiento que Adif hace del futuro de algunos de los suelos que, conviene recordar, siguen siendo de su propiedad. Es el caso de la parcela donde está Correos, junto a Anselmo Clavé. Este bloque, de estilo rupturista, será derribado dentro del proceso de transformación del triángulo del Portillo.

En este punto, Adif se ha cubierto las espaldas y ha plasmado negro sobre blanco el hecho de que, si debido a las obras, se detecta algún tipo de contaminación en los suelos o en las aguas subterráneas, quien deberá asumir el coste de descontaminarlo serán ZAV y el ayuntamiento, este de forma subsidiaria. Preocupa, sobre todo, el depósito de gasóleo de calefacción enterrado bajo Correos. Si hubiese que reclamar la actuación a la sociedad postal, como responsable de la contaminación, también correría a cargo suyo.

Es decir, Adif no tendrá nada que ver en lo que suceda en estos 36 meses, tampoco en los trabajos que se ejecuten cerca de las estaciones. La actual, en funcionamiento, y la antigua, donde todavía hay en torno a 200 empleados que serán trasladados a Delicias y que Adif pretende demoler. En ambos casos, se recoge la necesidad de extremar las precauciones para no dañar al funcionamiento de la red ferroviaria durante las obras del Portillo.

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