Pegatinas arrancadas y robo de electrónica: las Bizis afrontan 400 averías a la semana
El vandalismo se ceba con el servicio de alquiler municipal con picos en los usos nocturnos del fin de semana

Un mecánico en el taller del servicio Bizi de Zaragoza, este viernes. / Laura Trives

Bicicletas sin manguitos. Con el sillín desencajados. Con los cables del panel electrónico como dios los trajo al mundo. Llantas dobladas. Pegatinas con el logotipo Bizi arrancadas o pintadas. El taller de Serveo, la concesionaria del servicio de alquiler de la ciudad de Zaragoza, es el reverso tenebroso del éxito de usuarios que desde septiembre vive la movilidad sobre dos ruedas.
El vandalismo ha aumentado de forma paralela al aumento de usos. En general, según destaca el gerente del servicio, Diego Marco, es "de baja intensidad". Pero obliga a poner en marcha los engranajes que devuelvan las bicicletas de nuevo a la calle en el menor tiempo posible.
Señalan que desde que lanzaron los nuevos aparatos eléctricos a todos los barrios existen "dos formas de detectar una bicicleta en mal estado en el sistema". Por un lado son los propios operarios de logística, los que realizan el rebalanceo de estaciones para que los vehículos se repartan de forma equilibrada, los que retiran las bizis que no están en buen estado.
Por otro lado son los usuarios los que notifican que algún aparato no se encuentra en condiciones de uso apretando el botón de la llave inglesa que se encuentra en las estaciones. A partir de ese momento son trasladadas al taller y sometidas a un mantenimiento integral. En general salen de la calle 400 bicicletas a la semana y prácticamente todas las que están en el sistema han pasado alguna vez por el polígono para ser puestas al día. Y eso que solo han pasado cuatro meses desde que se completó el despliegue.
El vandalismo puede afectar a casi un centenar de estas bicicletas, aunque no todas sufren el aparatoso robo de los componentes electrónicos. Los daños más habituales son las pegatinas arrancadas, un problema que en ocasiones pueden solventar los propios técnicos que recorren la ciudad.
En el taller cuentan con una parada de bicis como las que están en los barrios (las más usadas son las de plaza de España y Grancasa) para probar el sistema y recargar baterías. Según los últimos datos de los que disponen, los picos de uso se reparten en las horas punta entre las siete y las nueve de la mañana, entre las dos y las tres del mediodía y las siete y las nueve de la noche.
Esto, desde que el servicio se ofrece las veinticuatro horas, cambia los fines de semana, Ahí existe un repunte de usos a las once de la noche donde también se acumulan desperfectos y vandalismo de baja intensidad. "La verdad es que es una franja horaria que no ayuda a su mantenimiento", bromea Marco.
Entre los retos para el futuro que se plantea Serveo está el utilizar la inteligencia artificial para predecir qué estaciones tendrán más uso a lo largo del día y garantizar que tienen bicicletas de alquiler suficientes. "Cuando existan datos queremos avisar a los usuarios sobre la probabilidad de que se encuentren vacía la parada", indican.
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