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BSH reafirma su apuesta por Zaragoza: compra suelo para ampliar su principal fábrica e impulsar un plan de inversión a tres años

La multinacional alemana adquiere más de 10.000 metros cuadrados junto a su planta de Montañana y busca transformar tecnológicamente sus instalaciones para garantizar su futuro en la ciudad

BSH ampliará su principal fábrica en Zaragoza, la de Montañana.

Jaime Galindo

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

La multinacional alemana BSH, antes Balay, reafirma su apuesta por Zaragoza y prevé ampliar su producción en la planta de Montañana, la principal fábrica de placas de inducción que tiene en el mundo con más de 1.300 trabajadores en nómina (también produce hornos), con un plan de inversión para los próximos tres años. Según ha podido saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, la firma de electrodomésticos acaba de cerrar la compra de dos parcelas colindantes con la manufactura que tiene en el barrio zaragozano de Santa Isabel -a efectos legales-, que juntas suman más de una hectárea residencial y que, por tanto, deberán ser recalificadas.

El objetivo pasa por albergar en el futuro nuevos proyectos en los que la empresa germana está ya trabajando y, de este modo, garantizar la viabilidad y la continuidad del negocio en esta zona de la capital aragonesa. Una apuesta que llega de forma cuasi paralela al cierre de BSH en Esquíroz (Navarra), a apenas 175 kilómetros de Zaragoza, anunciado a finales del pasado 2024 y que ya empieza a ser efectivo.

De hecho, BSH ya lleva un mes sin fabricar en el municipio navarro, en un complejo en el que trabajan unas 660 personas que serán despedidas. Ahora, a excepción de otra planta en Santander, el resto de su producción desde España nacerá en la capital aragonesa, donde además de en Montañana está presente en La Cartuja Baja y en el polígono Plaza, en este último caso con su centro logístico y su sede corporativa. Entre los tres, ronda los 3.000 empleados.

Y es que la antigua Balay precisa de una instalación más avanzada tecnológicamente en Montañana y que tenga capacidad para acoger un nuevo equipamiento de "última generación", lo que implica ampliar tanto las zonas de producción como las de almacenamiento para después reordenar el funcionamiento actual de las instalaciones. Es por ello que ha ejecutado esta compraventa privada con los anteriores propietarios de los suelos, que llevaban tiempo en oferta.

Los planes de la multinacional

Los planes de la firma alemana, presente en la zona desde 1957, pasan por ampliar sus instalaciones al sur de la fábrica, donde está la zona de almacenamiento. Ahí es donde ha comprado, entre el camino de Jarandín y la avenida de la Industria, las dos pastillas que suman más de 10.000 metros cuadrados, superficie con la que superaría las 10 hectáreas productivas en total en el barrio de Santa Isabel.

Y las obras ya tienen plazos: deberán ejecutarse en los próximos tres años. Es decir, teniendo en cuenta que todos los permisos no llegarían hasta el próximo año, como pronto, antes de 2030. Los trabajos, que todavía no tienen estimación económica confirmada pero que serán millonarios, servirían para mejorar y ampliar los espacios disponibles. En ese sentido, BSH funciona en Montañana con un flujo de trabajo "lineal".

Nave ubicada en una de las parcelas que BSH acaba de comprar en Zaragoza, junto a su planta de Montañana.

Nave ubicada en una de las parcelas que BSH acaba de comprar en Zaragoza, junto a su planta de Montañana. / JAIME GALINDO

¿Qué quiere decir? Básicamente, que las materias primas entran a través de los muelles al norte y comienzan desde ahí su proceso de fabricación, hasta que el producto (placas de inducción y hornos, ya que dejó de producir lavadoras hace unos años) sale por los muelles del sur. Así, la intención es que BSH amplie tanto las zonas de producción como las de almacenamiento, donde se encuentran estos dos terrenos. El objetivo es mantener ese mismo flujo pero optimizándolo.

Del mismo modo, la antigua Balay también necesitaría una mayor superficie destinada a los aparcamientos de sus trabajadores, que superan los 1.300. Con esta ampliación, la fábrica estima que debería conseguir en torno a 40 plazas extra. Estos sitios se sumarían a los 566 que tiene (14 para movilidad reducida y 53 de carga y descarga) en la actualidad, llegando a ofrecer cerca de 600 sitios para vehículos en un entorno que, conviene resaltarlo, está rodeado de viviendas.

Las parcelas

Las dos parcelas que ha adquirido recientemente BSH en Montañana están, como ya se ha citado, al sur de la planta. Una, la más grande, está al oeste (dirección Cogullada) y cuenta con algo más de 6.000 metros cuadrados. Está ubicada junto a otros dos terrenos: uno más pequeño, de 593 metros cuadrados, del que la multinacional germana ya era propietaria; y otro de 393 metros cuadrados, correspondiente a la acera del camino de Jarandín, que es de titularidad municipal.

Otro de los solares que BSH ha comprado en Zaragoza para ampliar la fábrica de Montañana.

Otro de los solares que BSH ha comprado en Zaragoza para ampliar la fábrica de Montañana. / JAIME GALINDO

El otro solar, más al este (dirección Santa Isabel), tiene más de 3.700 metros cuadrados y en él está construida una nave que, para ejecutar los planes de la fábrica, debería ser demolida. Juntas, por tanto, suman casi 10.400 metros cuadrados, a los que habrá que restar unos 800 que deberán quedar reservados para equipamientos o, más probablemente, zonas de libre transición. Además de esta obligación, BSH deberá urbanizar la continuidad en ambas calles (camino de Jarandín y avenida de la Industria), renovar la red de abastecimiento y alumbrado público y conservar cinco árboles.

Una de las principales salvedades que tendrá que resolver BSH será la recalificación de las dos pastillas, actualmente calificadas como residenciales y con capacidad para unas 100 viviendas libres, en una zona además de un alto valor, ya que el metro cuadrado construido ronda los 2.600 euros. Dicha área de ejecución, la F-71-1, pasaría a ser de uso productivo (H), y después deberán resolver todos los trámites urbanísticos de una operación que debe ser aprobada en pleno por mayoría absoluta.

Una de las cuestiones está en el 10% de aprovechamientos urbanísticos que la ciudad 'perdería' al eliminarse esta zona residencial que todavía debe urbanizarse. A juicio de la empresa, esa condición no sería aplicable en este caso al tratarse de una zonificación industrial, no para viviendas, aunque la visión de los servicios técnicos del ayuntamiento considera que deberían abonar en metálico el valor de ese 10%.

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