Ferretería Abad dice adiós en Zaragoza tras 45 años de historia: "Los negocios pequeños cada día van desapareciendo más"
Sin relevo generacional es muy difícil que los negocios locales sigan, por ello, se despide esta ferretería

Ferreteria Abad en Calle Cortes de ARagón, 45 / El Periódico de Aragón
Hoy en día, el relevo generacional se ha convertido en todo un reto para los negocios de toda la vida. Son pocos los jóvenes que se animan a continuar con esos oficios y locales que han formado parte de Zaragoza durante décadas. Poco a poco, los escaparates se vacían y las persianas se bajan, dejando atrás historias que han acompañado a varias generaciones.
Basta con recorrer algunas calles de nuestra ciudad para ver los ya habituales carteles de "cierre" o "se traspasa". El último en sumarse a esta lista ha sido la Ferretería Abad, ubicada en la calle Cortes de Aragón, número 45.
En sus cristaleras ya destaca un gran cartel de color rojo con el mensaje de "liquidación por cierre", aunque por ahora siguen con las puertas abiertas, atendiendo con cercanía a todos los clientes que las cruzan.
45 años de historia
Operando desde 1978, los hijos de Carlos Abad se prepara para decir adiós a su ferretería de toda la vida. En total 45 años de historia y de incontables clientes que han pasado por el local en busca de atención cercana, amable y experta.
"Mis padres, fueron los que empezaron y ya seguimos", cuenta su hija, actual responsable del local con el que se ha criado. "Mi padre empezó con los negocios, aunque antes de fundar la ferretería era peluquero, luego se metió al negocio".
Como todos los negocios, hay épocas mejores y épocas peores, pero desde Ferretería Abad aseguran sentirse satisfechos con su trabajo realizado durante tantos años en la zona de la Universidad de Zaragoza. "Hemos tenido de todo un poco, crisis, que todo el mundo ha pasado, han sido días mejores, años peores, pero en una línea normal".
Un notorio cambio generacional
Hoy en día las compras online se han disparado, lo que afecta de lleno a muchos negocios locales, que poco a poco van decayendo. "Sí, claro, se nota mucho en un negocio, la venta online. Hace también mal, los jóvenes tiran más a eso", confirman. "Los negocios pequeños cada día van desapareciendo más por el hecho de que la gente cambia de rutina a la hora de comprar".
Después de una toda una vida les toca cerrar, con pena de que no haya un relevo generacional. "Un negocio cuando cierra luego no hay quien lo vuelva a coger otra vez, también es verdad que en las ferreterías hay que saber un poco, pero la verdad es que todos los que cierran ya no vuelven a seguir con lo mismo".
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