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Malestar, confusión y rabia tras el corte en la línea del tranvía en Valdespartera: "Nos hemos enterado de chiripa"

Los vecinos afectados por la rotura del cable del tranvía piden “una línea regular de bus que nos conecte con el centro”

Largas filas a la espera del bus alternativo que recogía a los vecinos de Valdespartera afectados por el corte del tranvía.

Largas filas a la espera del bus alternativo que recogía a los vecinos de Valdespartera afectados por el corte del tranvía. / Jaime Galindo

Zaragoza

Los vecinos de Valdespartera han amanecido con un contratiempo serio: el transporte público que les conecta con el centro de Zaragoza estaba roto y fuera de servicio. Sin apenas información sobre lo que estaba ocurriendo en la línea del tranvía tras la rotura de la catenaria causada por un camión de la basura, han acudido a la parada de bus habilitada. Lo han hecho con una mezcla de malestar, confusión y rabia.

La incidencia les ha devuelto a la mente una de sus mayores reivindicaciones que tienen en Valdespartera, que los vecinos siempre dependen "totalmente" del servicio y que, a diferencia de otros barrios, no tienen "alternativas claras para llegar al centro". Hoy han visto que había un autobús sustitutorio, pero la señalización no estaba clara y no sabían hacia dónde iba ni dónde les podría dejar para llegar a tiempo al trabajo o a los centros de estudio a los que se dirigen a diario usando la línea Valdespartera-Parque Goya.

Piden al ayuntamiento que haya "una alternativa de autobús que conecte directamente o acerque al centro". “Una línea fija con una frecuencia razonable, por ejemplo, cada media hora, nos facilitaría mucho la vida en situaciones como esta”, explican Izarbe e Ixeya, dos de las afectadas por el corte de este viernes, mientras esperan el bus.

Aseguran que se han enterado “de chiripa” al ver el revuelo y critican que en la web del tranvía no aparecía nada sobre qué había pasado ni hasta cuándo durará la incidencia. Una información que, poco a poco, sí se iba comunicando por megafonía al resto de paradas de la línea. Izarbe e Ixeya ponen como ejemplo lo que sucede durante las fiestas del Pilar, cuando se amplían las opciones de transporte: “Es una fecha en la que el acceso al tranvía se nos complica porque viene todo el mundo hacia aquí. Siempre nos ponen dos buses alternativos, dos líneas para que podamos cogerlo y para que el tranvía se descongestione. Sin embargo, ¿ahora nosotros qué hacemos?”, lamentan.

“¿Nos vamos en taxi?”. Los vecinos tienen soluciones, aunque no sean las mejores. “He llamado a mi suegro para que me venga a buscar”. Las dos frases se han escuchado en la parada del autobús justo después de que se fuera con el aforo completo, dejando a una veintena de personas esperando al siguiente. Los vecinos son conscientes de que no caben todos: “Se ha marchado un autobús. Esta es la segunda parada y ya llega completamente lleno”, relata Ana, quien añade que son muchas las personas que viven en Valdespartera y que el barrio está lleno de circunstancias personales: “Si tienes que ir a algún otro sitio o tienes que acudir al médico, ¿qué hacemos? Esto ya te desbarajusta totalmente”, añade.

Paquita, por su parte, coincide también en la demanda popular de un autobús urbano: “Necesitamos un remedio más inminente, que ofrezca soluciones rápidamente”. La gente está molesta, no por la avería, ya que son circunstancias que pueden ocurrir, sino por la falta de previsión: “Tampoco sabemos el tiempo que va a estar parado el tranvía y qué medio de transporte podemos utilizar para llegar a nuestro puesto de trabajo. Lo peor es que no es la primera vez y todos los que estamos aquí no cabemos en un solo autobús”, reitera Ana.

Los vecinos de Valdespartera se amontonan en las paradas de los autobuses alternativos y muchos acaban llamando a taxis.

Los vecinos de Valdespartera se amontonan en las paradas de los autobuses alternativos y muchos acaban llamando a taxis. / Alicia Revuelta

"Los autobuses no dan abasto"

Pese a que los autobuses alternativos han comenzado a circular por las calles de Valdespartera poco después del siniestro que ha cortado la catenaria, la sensación general entre los vecinos del barrio y usuarios del tranvía es unánime: "Cuando ocurre algo y falla la línea, los autobuses no dan abasto". Por eso, a los pocos minutos la gente se amontonaba ya en las paradas del autobús. Frente a la parada del tranvía de Un Americano en París, la segunda de la línea, la gente ya no podía subir al autobús porque estaba lleno y los ánimos se iban caldeando.

Y lo mismo ocurría en la parada de La Ventana Indiscreta y de Paseo de los Olvidados. La imagen era la misma: colas de vecinos esperando un autobús y cuando este llegaba o bien no paraba o solo podía coger a tres o cuatro personas. Trabajadores, estudiantes, familias completas, el perfil era de lo más variado. Un autobús, dos autobuses... y mucha gente todavía esperando y sin poder acceder a ellos. Solución, llamar a un taxi. Pronto el barrio se ha llenado de coches blancos y luces verdes que se iban apagando y cambiando a números rápidamente. Aunque también pronto el tiempo de espera para acceder a un taxi o a un Uber ha empezado a subir.

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