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Adiós a una icónica taberna del centro de Zaragoza: El Broquel baja la persiana

El establecimiento especializado en carnes exóticas anuncia su cierre en redes sociales

Lucio Lanzán, junto a su pareja, en la taberna que regentaba en el barrio de El Gancho.

Lucio Lanzán, junto a su pareja, en la taberna que regentaba en el barrio de El Gancho. / RUBÉN RUIZ

Laura Rabanaque

Laura Rabanaque

Zaragoza

La apertura y cierre de restaurantes y bares es una constante en Zaragoza. Todas las semanas se anuncian despedidas de negocios emblemáticos de la hostelería en la capital aragonesa. Al mismo tiempo, surgen nuevas propuestas que renuevan la oferta gastronómica de la ciudad, donde hoy es posible encontrar todo tipo de platos y recetas, desde especialidades aragonesas hasta sabores llegados de distintos rincones del mundo.

Uno de los lugares más icónicos de la ciudad para disfrutar de carnes exóticas como canguro o cebra acaba de anunciar su cierre a través de sus redes sociales. La Taberna El Broquel, situada en pleno centro de la ciudad, en la calle Broqueleros, dice adiós a su clientela tras 15 años de andadura, en los que se ha convertido en un auténtico revulsivo gastronómico y cultural del barrio de El Gancho gracias a su cocina y a sus numerosos eventos y actividades.

Tras la barra de este emblemático establecimiento se encuentra Lucio Lanzán, un carismático hostelero que abrió las puertas de El Broquel en 2010. En el mensaje difundido en redes sociales, Lanzán deja entrever que, aunque la taberna cierra, él continuará en activo, quizá con un nuevo proyecto en el ámbito hostelero, una incógnita que todavía no ha desvelado.

Un referente de las carnes exóticas y una cocina diferente

Durante sus 15 años de historia, la Taberna El Broquel se ha consolidado como un referente para quienes buscaban un tapeo diferente en Zaragoza. Su acogedor ambiente y su propuesta culinaria incluían recetas elaboradas con carnes procedentes de distintos lugares del mundo, siempre acompañadas de una amplia oferta enológica.

Desde sus inicios llamaron la atención sus novedosas raciones, que incluían carnes de canguro, cocodrilo o avestruz, además de más de 200 referencias de vino. Aunque también se ofrecían clásicos de la hostelería española, como ensaladas, carpaccios, casquería o manitas de cerdo.

La falta de personal, un obstáculo para el sector

En una entrevista con EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en febrero de este año, Lanzán reconocía que la falta de profesionales en el sector es uno de los principales hándicaps a los que se enfrentan hoy bares y restaurantes: “Buscar a gente es una locura. La inversión en tiempo y esfuerzo para encontrar trabajadores es mucha”, afirmaba.

Ya entonces, Lucio —que reconocía trabajar 14 horas diarias— dejaba entrever que la historia de El Broquel podría estar cerca de su final. “Queremos ir dejándolo. Estamos muy contentos con la facturación, pero empieza a primar nuestra salud”, señalaba.

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