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Un entorno al alza: la conexión que reactivará el suroeste de Zaragoza a nivel comercial, logístico y residencial

El nuevo acceso a Plaza por el puente de Turiaso, con previsión de albergar un tranvía, relaciona sobre el terreno los proyectos del centro comercial y Arcosur y el futuro de la plataforma

Vista aérea del centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza, en una imagen reciente.

Vista aérea del centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza, en una imagen reciente. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El suroeste de Zaragoza, tanto en su vertiente logística y empresarial como en su rama residencial, está en auge. Es la gran apuesta de las administraciones, que deben hacer convivir ambas realidades y, sobre todo, darles las herramientas que necesitan para integrarlas en la escena urbana de la capital aragonesa. Así, mientras la plataforma logística más importante del sur de Europa, Plaza, continúa siendo un polo de atracción empresarial, las apuestas pasan ahora por dotarla de nuevos accesos que descongestionen un entorno por el que pasan más de 250.000 vehículos a la semana.

Y esta materia pasa irremediablemente por un proyecto, el de la nueva conexión a través de la prolongación de la calle Turiaso, en el que el Gobierno de Aragón invertirá 18 millones de euros y que espera que esté listo a finales de 2027. Su importancia radica, especialmente, en esa vertiente del tráfico (será el cuarto acceso a Plaza y absorberá un 25% de los vehículos que van a la plataforma cada día) y también en los plazos. Y es que ese 2027 es el año marcado para la reapertura del centro comercial Plaza Park, tras la demolición de Plaza Imperial que empezará en 2026. Además, en la pata residencial, Arcosur contará para entonces con más de 6.000 nuevos vecinos.

Las tres partes, de esta forma, quedarán conectadas por Turiaso. Serán 1,3 kilómetros que sortearán las vías del tren con un puente y que darán acceso a la A-2 y a la antigua carretera de Madrid, la actual avenida Manuel Rodríguez Ayuso. Ahí se encuentra la novedosa turbo rotonda de Arcosur, que en sus picos máximos espera absorber 20.000 coches diarios, y que tendrá todavía más sentido cuando se prolongue la avenida Casablanca, conectando así, casi en línea recta, el polígono industrial con la urbanización Fuente de la Junquera, cruzando el sur de Zaragoza de oeste a este por Arcosur y Valdespartera.

En el caso del emergente barrio zaragozano, las nuevas proyecciones, actualizadas tras el impulso millonario de la DGA y el Ayuntamiento de Zaragoza (en un protocolo con Ibercaja y la junta de compensación), hablan de conseguir urbanizar y edificar Arcosur para 2035. Si se cumple, la cifra de habitantes rondaría los 70.000. Un volumen que debe ir acompasado de la inversión en equipamientos y, esencialmente, en las redes de transporte público. En este punto aparece de nuevo la conexión de Turiaso con Plaza, que va a dejar espacio para que, llegado el caso, se pueda prolongar la línea 1 del tranvía.

El futuro Plaza Park

Siguiendo con la interconexión de circunstancias, este acceso también beneficiará al futuro Plaza Park, que intentará aprovechar el tirón del hipermercado Costco para revitalizar el fallido Plaza Imperial con un nuevo concepto de complejo comercial al aire libre, en el que uno de los puntos fuertes será la mejora, precisamente, en las conexiones, con esa entrada y salida hacia la A-2, su cercanía al tranvía y el incremento en el número de aparcamientos disponibles.

Vídeo | El derribo de Plaza Imperial comenzará a principios de 2026

En el caso de la plataforma logística, permitirá además habilitar 70 hectáreas de suelo industrial que se sumarán a un nodo que cuenta ahora con 600 empresas y más de 16.000 trabajadores y que, de hecho, se está quedando pequeño. El 25 aniversario del impulso a Plaza llegará en breve y lo hará en un gran momento, con más del 90% de su superficie comercializada y nuevos proyectos preparados para los próximos meses como GLS o Hitachi.

Las dos notas más negativas son, por contra, el freno judicial a Plaza 4.0, una ampliación que prometía 220 nuevas hectáreas de suelos; y la desinversión de Lidl, el único proyecto que se había anunciado en esta nueva expansión y que renunció a construir su macrocomplejo logístico a cambio de crear 15 nuevas tiendas en los municipios más poblados de Aragón, manteniendo la inversión de 100 millones para los próximos seis años.

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