Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sin hogar y víctima de la violencia de género: "Me han llegado a quemar el coche y a romper el húmero"

La Coordinadora de Entidades para Personas Sin Hogar de Zaragoza continua su campaña iniciada hace varias semanas con un vídeo mostrando más casos reales de víctimas

Mujeres que viven en la calle en Zaragoza huyendo de la violencia machista

Zaragoza

Su historia es dolorosa. Desde los 20 años ha sufrido las consecuencias más crueles de la violencia machista, que la han llevado a vivir en la calle, sin ayudas, sin red. "Fue con la primera pareja que tuve, luego conocí a otra y fue exactamente lo mismo. Dormía en una tienda de campaña y estaba sola, intentaba protegerme como podía", relata en el vídeo, añadiendo además que si esta situación ya es dura para los hombres, para las mujeres "lo es mucho más". Es el testimonio de una de tantas mujeres en situación de calle en Zaragoza que forma parte del vídeo elaborado por la Coordinadora de Entidades para Personas Sin Hogar (PSH) de la capital en el marco de la campaña iniciada el pasado 30 de octubre: Mujeres sin hogar por violencia, sin voz por indiferencia.

También desde el anonimato, otra víctima narra las agresiones machistas que ha sufrido, en su caso, en tres relaciones diferentes. "La primera me llegó a quemar hasta el coche. Mi última expareja me rompió el húmero, lo que me hizo estar cuatro meses de baja y perder dos trabajos", explica la mujer, que actualmente no tiene un techo bajo el que dormir después de que este último le "echara de casa" y pasara una temporada en casa de un amigo.

Confiesa que ahora se encuentra viviendo en la orilla del río, sin una nómina de la que vivir y sin apenas comunicarse con su entorno. "No tengo contacto con mi familia, ni con mis tres hijos. No puedo estar con ellos porque no me los deja ver su padre, ni tengo sitio ni condiciones para tenerlos", explica.

Su "proyecto de vida" actual es "hacer llamadas y llamadas" para conseguir un trabajo o una habitación, con la limitación de que solo puede hacerlo por un teléfono que tiene una vez al mes.

Estos casos son minoritarios si se mira al sinhogarismo, ya que la mayoría de estas personas son hombres. Pero, como bien apunta Mar Albertos, técnica entidad miembro de la coordinadora PSH, dentro de este "pequeño porcentaje" la mayor parte de ellas son víctimas de violencia de género. "La cifra, aunque no es muy alta, es preocupante, sobre todo por las que no se sabe por qué no piden ayuda", comenta Albertos.

Una situación de "extrema vulnerabilidad" a la que se han sumado otras 23 mujeres a lo largo de este año tan solo en Zaragoza. Silvia Lumbreras, otra asociada a la coordinadora, explica que la mayoría de estas víctimas tienen entre 40 y 60 años, con perfiles diferentes, aunque sí que "han podido romper lazos con sus familiares" por lo que se les hace más difícil salir de esa situación.

Un terreno en el que Lumbreras prueba que también está marcado por la desigualdad. "Hay más recursos para los hombres que para las mujeres. Hace un par de años que se abrió la Casa Abierta para Mujeres, pero es verdad que la Casa Abierta para Hombres hacía muchísimo tiempo que existía. Intentamos salir pasito a pasito y a pequeños logros, es difícil, pero no imposible" concluye.

Tracking Pixel Contents