La hostelería de Zaragoza, al límite de su capacidad: "Tenemos todo diciembre reservado"
Hay fechas clave ya completas y aquellos que no tenga reserva apenas encontrarán opciones en los días fuertes

Una trabajadora del restaurante Bunkerbar de Zaragoza prepara una mesa reservada, este fin de semana. / JAIME GALINDO
Encontrar un hueco para comer y cenar en Zaragoza se ha convertido en todo un desafío, especialmente durante fechas señaladas y fines de semana. La campaña de Navidad, con sus cenas y comidas de empresa, pone al límite la capacidad de muchos restaurantes de la ciudad. Por fortuna, la propuesta gastrónomica es amplia, con opciones para todos los gustos, paladares y bolsillos.
Los días 12, 13, 19 y 20 de diciembre han colgado el cartel de "completos". "Tenemos todo el mes reservado", dicen. Son las fechas más demandadas, tanto en el horario de comida como en la cena. Varios restaurantes consultados por ese diario dan la misma respuesta: "Estamos llenos los días más fuertes y con mucho trabajo el resto de los días", explican desde Bocachica Gastropub.
Los encargados tratan de hacer magia para dar servicio al mayor número de comensales. Sin embargo, hay días en los que es simplemente imposible: "Estamos haciendo encaje de bolillos, pero no es fácil. Intentamos buscar soluciones en la medida de nuestras posibilidades", apuntan desde Grupo Laminero. Lo que sí ha cambiado es la previsión, tanto para eventos de grupos como para reservas más reducidas: "Vemos que la gente cada día se organiza mejor y busca mesa antes", añaden.
También ha cambiado el horario. La cena ya no es el momento estrella. "Antiguamente, hace diez años, solo se organizaban cenas de empresa. Ahora, cada vez hay más comidas. Probablemente porque las empresas buscan soluciones más cómodas, y para muchos, quedar a comer y luego disfrutar de un rato de tardeo resulta más práctico que salir a cenar y alargar la noche", destaca Kike Júlvez, de Grupo Tándem.
La planificación es clave, pero a veces no basta. Muchas empresas gestionan sus eventos desde varios frentes, reservando en distintos restaurantes y obligando a los establecimientos a confirmar plazas constantemente. Los restaurantes han tenido que adaptarse con políticas de cancelación estrictas, pedidos de anticipos o datos de tarjetas de crédito para asegurar que las mesas no queden vacías. Si no se aplican estas medidas, las reservas fantasmas son frecuentes. "A veces, con estas herramientas, se va cayendo alguna reserva y puedes encontrar hueco, pero cada vez es más difícil", indica Júlvez.
La consecuencia es clara: quien no haya reservado con antelación, sobre todo para cenas de empresa en los días más demandados, tiene pocas posibilidades de encontrar mesa. La hostelería se enfrenta a una temporada donde la planificación y la previsión son más importantes que nunca para garantizar un sitio en la mesa.
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