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Reabre una famosa juguetería de Zaragoza: coleccionismo 'vintage' y un búnker de la guerra civil en el sótano

La juguetería Martínez, en la calle Cortes de Aragón, abre cinco años después bajo una nueva propiedad

Zaragoza

La Juguetería Martínez, que abrió en 1941 en la calle Cortes de Aragón de Zaragoza, bajó su persiana hace más de cinco años y su antiguo dueño le puso el cartel de Se vende. Ahora, tras un lavado de cara y una nueva propiedad, aspira a seguir siendo un negocio de referencia para el barrio como antaño con la venta de juguetes, pero también con otra serie de objetos curiosos o artefactos que no se ven habitualmente en este tipo de negocios.

Miguel Ruiz es el emprendedor que ha cogido las riendas de este local. «Nos informamos de que hubo una juguetería histórica que cerró en el año 2020. Ya que nuestro negocio es de temática vintage, retro, además de artilugios y curiosidades, consideramos que este era el lugar idóneo, donde la nostalgia puede volver a vivir», explica Ruiz a este diario.

Como dueño del negocio, se encarga de recopilar o coleccionar estos objetos más antiguos. Cuando vio esta «necesidad» de expandirse y dar un paso más para darse a conocer no lo dudó. «Viendo que estaba la juguetería aquí abandonada dijimos: ¿Qué motivo más para hacernos presentes en la sociedad de Zaragoza?»

Respecto a la antigua propiedad del local, conocieron al dueño a través de la inmobiliaria, un hombre con bastante buena fama en a capital aragonesa. «A Severo no lo conocíamos de nada, nos lo presentaron en las negociaciones y desde ese momento hemos conectado muy bien», dice.

A partir de ahí, se acomodaron en la juguetería y comenzaron a reformarla. «Le hemos vuelto a dar vida. Hemos arreglado el interior del local, lo hemos pintado, hemos cambiado los toldos, la fachada en general y también los focos», explica el emprendedor, lo cual les ha llevado unas tres semanas de trabajo entre tres personas. El gasto de esta reforma, según sus estimaciones, ha sido para Ruiz y su equipo de entre 1.000 y 3.000 euros.

Respecto a los juguetes a la venta, son los de toda la vida, pero con matices. «Ahora mismo nos encontramos liquidando los juguetes que ya se encontraban aquí, los de Severo. Pero realmente somos una tienda que actúa de intermediaria entre el cliente y el comprador en artículos de segunda mano de todo tipo». De estos, los más destacados son los de coleccionismo, joyería, obras de arte y antigüedades. Con apenas un mes en el mercado, Ruiz asegura que su venta más cara «ha podido superar los 200 euros», ya sea por algún juguete especial o por algún cuadro.

Estudio minucioso de cada pieza

La llegada de la Navidad acrecienta las ventas estos días. «Gracias a Dios lo estamos vendiendo todo muy bien, así les damos una segunda oportunidad. Sobre todo es por estas fechas, que estamos vendiendo los juguetes que había en esta tienda desde el año 2020 a precios asequibles», apunta.

Algunos vecinos de la zona, que llevan acudiendo décadas a mirar los escaparates de este negocio, se han alegrado de su vuelta. «Mucha gente viene por nostalgia, porque sus padres o abuelos les trajeron aquí. He visto a gente emocionarse después de volver a ver esta tienda abierta», relata Ruiz. «Y quien no nos conoce, poco a poco va teniendo eco de nuestra labor. Nuestra filosofía de empresa es la de darle rentabilidad a los objetos que hay por casa o que heredas y no sabes muy bien qué hacer con ellos», añade el propietario.

De cara a los clientes, sus rangos de precios varían según lo que se quiera comprar y lo que no, lógicamente, pero en la Juguetería Martínez no lo hacen como en otros negocios. «El precio no lo ponemos nosotros, lo que hacemos es estudiar pieza por pieza y vemos la media que puede haber en el mercado por ese artículo», algo a lo que Ruiz presta una especial atención a la hora de tasar las antigüedades o los artefactos de coleccionista más preciados. «En el caso de las obras de arte, si se sospecha que un cuadro puede ser atribuido a una persona relevante, se manda a Valencia a una tasadora oficial para certificar la pieza y hacer un informe para la posterior venta y dar una seguridad a quien la compre, tanto en una subasta como en las ventas habituales de la tienda», explica.

Un búnker en el sótano

Por «casualidades de la vida» y accediendo a la parte de atrás de la tienda, Ruiz se topó con un almacén a oscuras que acabó siendo algo más que eso. «Cuando entramos no había luz, pero cuando ya tuvimos nos encontramos con que era un refugio aéreo de la guerra civil», relata con sorpresa.

Tienen esa certeza por la estructura de la misma habitación, que es curvada con forma de bóveda. Ante la duda, preguntaron a los vecinos y ellos le dieron la verificación necesaria. «Estuvimos hablando con el presidente de la comunidad de al lado, con los mayores del lugar y por supuesto con Severo, y así lo era. Este último nos comentó que fueron sus abuelos los que abrieron esta tienda en el año 1941, después de la guerra, y que efectivamente era un refugio aéreo», cuenta. Un hecho que también se evidencia con que la escalera por la que se accedía ahora está tapada con el ascensor de una edificación.

Y si el antiguo dueño lo usaba como almacén, ellos no van a ser menos. Ruiz dice que se va a usar «para esos mismos fines». «Como la gente suele traer muchas cosas hay que tener un lugar de almacenaje, la tienda tiene un fin. Se le pondrá suelo, se vaciará y lo tendremos ahí», especifica.

Ya con la tienda casi como nueva y de vuelta en la actividad comercial, la actual propiedad quiere rendir un homenaje a Severo por todas estas décadas frente a la juguetería con un gesto que estará presente en esta nueva etapa de la Juguetería Martínez. «Será el 13 de diciembre, a las 11.00h de la mañana. Como Severo ha marcado la vida de muchos zaragozanos, le queremos poner una placa de cerámica en la fachada de la tienda para que quede constancia de su labor y la ilusión que ha repartido a tantos niños en la ciudad», concluye Ruiz, llamando a participar en este acto a todo el mundo que quiera para homenajear a Severo.

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