El tetris imposible de los pabellones de Zaragoza, que esperan el CDM Sur como agua de mayo
Hay muchos equipos sin casa propia y faltan huecos, especialmente en el Siglo XXI y La Granja, lo que acrecenta la necesidad de un pabellón de primer nivel que alivie la presión

El Siglo XXI, este sábado durante el derbi de fútbol sala entre el Wanapix y el Entrerríos Automatización. / Jaime Galindo
El CDM Sur es una instalación esperada como agua de mayo tanto por los distintos clubes polideportivos como por otros centros deportivos de la ciudad, que se encuentran saturados, ahogados y sin más capacidad. O mejor dicho, por encima de su capacidad. Todo es un encaje de bolillos constante, tanto desde el prisma de los pabellones como de las entidades. Y, sin embargo, corre el peligro de ser una simple tirita a una brecha.
Zaragoza necesita de forma urgente instalaciones que desahoguen a los pabellones de la ciudad, pero con especial énfasis en los buques insignia: Príncipe Felipe, Siglo XXI y La Granja. El CDM Sur nacerá con esa vocación y para dar servicio a un barrio ya establecido como Valdespartera y otro en auge como Arcosur, si bien habrá que ver si es suficiente. Ese es el miedo.
El pabellón Príncipe Felipe está ocupado en exclusiva por el Casademont Zaragoza y su cantera y por los distintos eventos, principalmente conciertos. Además, su gran problemática es que solo tiene pista propia de baloncesto. Es decir, el resto del polideportivo que requiere de parqué tiene que repartirse por pabellones privados, pueblos cercanos como Utebo o La Puebla de Alfindén o, como es el caso de la mayoría, entre los diferentes polideportivos de la ciudad.

El Periódico de Aragón
El Siglo XXI y La Granja son los grandes espacios hacia los que se mueven los equipos polideportivos que compiten en categoría nacional… y no dan para más. Especialmente sangrante es el caso del Siglo XXI, ya que es la única instalación de Zaragoza capital con pista de parqué con medidas para fútbol sala o balonmano, exigencia para ciertas competiciones.
Solo en la pista A, la principal, cada semana entrenan y juegan el Wanapix, el Indescar Zaragoza masculino de voleibol, el CBZ de baloncesto, el Casademont U22 de baloncesto y el Contazara Zaragoza de balonmano. A ellos hay que sumar dos entrenamientos por semana del Entrerríos Automatización femenino a la semana y el Indescar Zaragoza femenino, que se turna entre la pista A y la B.
Hay clubs que cada día juegan de local en un pabellón distinto y otros que emplean hasta diez instalaciones, algunas privadas, por semana
En la secundaria del Siglo XXI están el filial del Indescar Zaragoza, el BM Colores, el CV Aljafería y el Patria Hispana Seguros Almozara de baloncesto autonómico. A ello hay que sumar equipos de cantera, que también utilizan esta pista.
Hay más. Los eventos de gimnasia rítmica concertados con la federación, voleibol que solamente entrena pero no juega en el Siglo XXI y equipos de iniciación, además de otros clubes que puntualmente lo necesitan también lo usan. Y aparte es el único respaldo del Casademont si el Príncipe Felipe está ocupado. Cada concierto, por ejemplo, ocupa tres días entre montaje, evento y desmontaje, lo que obliga a mover equipos al Siglo XXI, saturando más la agenda.
Pero no es solo el tetris que hay que organizar entre pabellón y clubes cada semana para llenar horas, porque también hay servicios y logística más invisibles al ojo del espectador o usuario medio. Cada partido implica cambios de publicidades, montajes y desmontajes, 20 horas de limpieza repartidas entre cuatro profesionales de las gradas, limpieza de la pega de la pista si se juega balonmano… el nivel de presión es muy alto y, además, todos los equipos piden jugar sábados por la tarde y no todos caben. Por ejemplo, el CBZ disputa los encuentros como local los domingos por la tarde, que es festivo y la instalación debería estar cerrada, por lo que está obligada a poner profesionales a trabajar de todos los ámbitos.

La grada de La Granja, durante un partido. / Miguel Ángel Gracia
La Granja, más de lo mismo. No tiene parqué, pero sí pistas exteriores, que son utilizadas por clubes de diferentes deportes que deben entrenar al aire libre (muchas veces en medias pistas e incluso tercios) y jugar el fin de semana a cubierto, lo cual no es lo ideal. Entrerríos Automatización, César Augusta e Intersala 10 (primeros equipos y cantera) comparten esta instalación… y es imposible.
En el caso del Entrerríos, solo el Segunda División masculina entrena y juega todos los días en La Granja y es un club con 26 equipos en total. Los principales conjuntos de la base se turnan para entrenar un día en el pabellón principal de la instalación y el club se ha visto obligado a pagar horas, a alrededor de 25 euros cada una, en pabellones privados para que sus jóvenes no tengan que entrenar siempre al aire libre. Desde el club aseguran que, en cada semana, usan una decena de pabellones de la ciudad. No hay casa propia. Donde haya hueco, esa es la premisa. Y en el caso del Wanapix, más de lo mismo, ya que hay equipos de la base que cada día que juegan de local lo hacen en un pabellón distinto.
Por ello, tanto desde el lado de las instalaciones como desde el de los clubes, reclaman que el CDM Sur tenga parqué, para que sirva de desahogo real y que pueda aliviar un poco la gran presión de todos los equipos polideportivos de la ciudad.
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