El hospital Miguel Servet de Zaragoza registra cerca de 600 urgencias al día: "El fin de semana ha sido malo, pero ya es lo habitual"
Según han expresado varios pacientes, este lunes por la mañana se ha mantenido la calma en el servicio de atención urgente del hospital de referencia de Aragón y las esperas no han sido largas

La sala de espera del hospital Miguel Servet de Zaragoza, este viernes por la mañana. / Servicio Especial
Cerca de 600 urgencias al día en un fin de semana que ha dejado unas cifras de atenciones consideradas "más o menos normales" en el hospital Miguel Servet de Zaragoza. Después de que en los pasados siete días se registrara en el centro una saturación y jornadas de "colapso absoluto", según denunciaron profesionales sanitarios del servicio, las atenciones de este viernes, sábado y domingo han girado en torno a los 600 pacientes, un número que, indican desde el Departamento de Sanidad, puede soportar el sistema sanitario público aragonés. Profesionales sanitarios del servicio lo definen como un fin de semana "malo, pero es como viene siendo habitual". Según han expresado pacientes como Maria Ángeles, este lunes por la mañana la jornada ha sido de calma. "Siento que hemos tenido suerte, no hemos esperado ni una hora", ha celebrado.
La mayor parte de las urgencias atendidas en el Miguel Servet este fin de semana han sido en el hospital General, con un mayor número de pacientes el viernes (409), según datos del departamento. El sábado y el domingo las cifras cayeron a las 350 y 377 urgencias respectivamente. Es aquí donde suelen producirse los casos más graves y que pueden requerir hospitalización. Desde Sanidad celebran que estos datos de fin de semana son, por suerte, asumibles.
Si se pone el foco en el hospital Maternal del Miguel Servet, el viernes pasado se atendieron 55 urgencias, mientras que el día siguiente fueron 57 y, el domingo, 49. Es en el Infantil donde se ha registrado un incremento algo más destacable, al pasar de las 157 atenciones del viernes a las 186 del sábado y las 197 del domingo. Por lo general, las atenciones a niños no suelen implicar hospitalización.
Así, los datos globales dejan un total de 621 urgencias atendidas en el Miguel Servet el viernes, que descienden a 593 el sábado y vuelven a repuntar a 623 el domingo. Fuentes sanitarias señalan que son cifras "más o menos normales". A pesar de que la gripe haya escalado y sea epidemia en la comunidad, en el Servet no se han dejado notar una proporción llamativa de casos de este virus, según han expresado profesionales que lo celebran porque, recuerdan, quienes no tengan patologías previas y tengan sospecha de gripe no deben acudir a los hospitales.
Y esta misma calma se ha vivido en el Servet durante la mañana de este lunes, cuando pasadas las 10.30 horas, en las urgencias se respiraba un ambiente tranquilo. "Por desgracia hemos venido más veces aquí y ha llegado a ser insufrible, pero hoy ha ido rápido", ha indicado aliviada Maria Ángeles, que iba acompañada de su marido.
Esa misma sensación de alivio y sorpresa es la que ha acompañado a Andrés, que de la mano de su hija ha acudido al hospital "mal influenciado por las experiencias" de su entorno más cercano. "Es la primera vez que apenas nos hemos sentado en la sala de espera nos han llamado por megafonía", ha celebrado.
Un caso opuesto al de otra paciente del centro a la que nadie le ha quitado sus dos horas de espera. "Nadie puede llevar bien estar tanto rato ahí, más cuando vienes sola y tienes que esperar unas horas sentada con problemas en la cadera", ha expresado la mujer, que trata de buscar soluciones a la situación. "Voy hablando con mis hijas o mis hermanas, pero casi me abrumo más por ellas que por mí, se preocupan mucho", ha destacado.
Pero no solo hay actividad dentro del Servet, sino también fuera de sus urgencias. Los hay que necesitan un soplo de aire fresco tras tantas horas de espera o en planta, quienes bajan a recibir a familiares o simplemente a "tomar algo", como Cristina. Según ha expresado, "ha acabado por estresarse" después de estar toda la mañana dentro del Miguel Servet y ha bajado "a despejarse", ha aclarado entre risas mientras se quitaba la mascarilla, una 'vieja conocida' que se está volviendo a ver por las calles y en los entornos hospitalarios.
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