Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los últimos visitantes de la Torre del Agua antes de su reconversión: "Hemos venido el último día y vendremos el primero. Emociona"

La asociación Legado Expo ha ofrecido las últimas visitas guiadas al interior del edificio este fin de semana

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Fue en el año 2010 cuando un grupo de entusiastas de los iconos de la Expo comenzó a organizar vistas guiadas al interior de la Torre del Agua, un edificio en desuso pero que nunca ha sido inútil, recalcan una y otra vez los voluntarios de la asociación Legado Expo. Este fin de semana ha sido el último en el que los ciudadanos han podido entrar al interior y por una "muy buena noticia": de forma inminente van a comenzar los trabajos que van a permitr acondicionar sus instalaciones y poder reabrir sus puertas. A lo largo de todos estos años, unas 20.000 personas han participado en estas visitas.

El encargado de dar la bienvenida a los primeros visitantes es Paco Pellicer, presidente de la asociación Legado Expo. El guía para el recorrido por el interior de la torre va a ser Miguel, uno de los impulsores de la entidad junto a Juan Ibáñez. Se conoce todas y cada una de las curiosidades del edificio diseñado por el arquitecto Enrique de Teresa, quien va a ser ahora también uno de los artífices de la reapertura del edificio puesto que ha formado parte del equipo que ganó el concurso para su reacondicionamiento.

"Yo no venía desde la Expo. Hace 17 años, madre mía. Me hacía una ilusión tremenda volver después de tanto tiempo, no creas que me acordaba mucho", decía una de las visitantes, Eva. "Yo había venido una vez pero quería venir hoy. Creo que estamos ante un momento histórico, un antes y un después", le replicaba Pili, su acompañante en esta jornada. "Es emocionante. Subir en el ascensor y ver el Splash es una sensación.... Es precioso", contaban. "Hemos venido el último día pero vendremos el primer día que la abran", añadía.

Visitas a la torre

Ya en la última planta, la 22, que se reacondicionará como restaurante, ambas contemplaban las vistas, "las mejores de la ciudad". Cerca de ellas, junto a la puerta de los ascensores, otra mujer se encargaba de ir acompañando a los visitantes entre las distintas plantas, que se comunican con ascensores. "Es un día muy emocionante. Estuve ocho meses haciendo visitas guiadas voluntariamente.Todos los sábados y domingos. Mañana y tarde", explica. Se llama Elena Voicu y es una de las primeras rumanas que se instaló en Zaragoza a principios de los 2000. En 2008, durante los meses que duró la exposición universal, trabajó como asistente polivalente dentro de la Torre del Agua. Todavía guarda sus credenciales, además de merchandising original de aquel entonces.

Encima de esta última planta está la azotea, donde se va a construir un mirador que elevará unos 4 metros la altura de la torre. Por debajo está el espacio libre, que no inútil, en el que se expone el Splash, una sala enorme con muchos metros de altura y donde resulta imposible no hacer fotos. "Cuando la gente decía que esto no servía para nada yo les replicaba que entonces habría que tirar la Torre Eiffel, que sí que está vacía. La Torre del Agua se concibió como un icono vertical de la Expo, un regalo para la ciudad que debía haber adquirido un protagonismo que quizá todavía no se le ha dado, de ahí la importancia de los planes para su reapertura.

Pero más allá de lo simbólico y lo bello de este edificio, insisten los que conocen bien el edificio, el verdadero valor de la Torre del Agua está en sus primeras plantas, por las que se accede. Allí hay 3.000 metros cuadrados de superficie que se puede dotar con contenido expositivo y que serán el corazón de la nueva labor del edificio, que según ha bautizado el Ejecutivo aragonés, es ser el Faro de la Logística de la comunidad.

Tracking Pixel Contents