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Las obras de La Romareda, a punto de pisar el acelerador a un año y siete meses de su final

En la actualidad se trabaja en varios frentes a la vez para comenzar a levantar la estructura

Así avanzan las obras del estadio de La Romareda

Josema Molina

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Queda tan solo un año y medio para que la nueva Romareda de Zaragoza tenga que estar terminada. Un año y medio en el que tiene que levantarse una infraestructura cuyos cimientos están casi terminados y que justo se encuentra a punto de comenzar a crecer en altura, que será cuando los zaragozanos puedan hacerse a la idea del tamaño que tendrá el estadio y cómo lucirá. En estos momentos son más de 140 operarios los que trabajan en unas obras que están a punto de pisar el acelerador, ya que se prevé que a finales de este año sean hasta 200 las personas que trabajen en la parcela.

Ha sido en los últimos seis meses cuando más ha cambiado todo el entorno del viejo estadio de La Romareda. Fue el 25 de mayo de este año cuando se disputó el último partido en el campo, que seguiría en pie (a falta del Gol Sur, derribado en verano de 2024) tan solo por unas semanas ya.

Entonces, hace seis meses, solo había una grúa trabajando en el terreno. Ahora son siete las que se erigen en la parcela en obras, donde el nuevo Gol Sur ya ha alcanzado el nivel del que será el primer graderío.

En la actualidad se trabaja en varios frentes: se está terminando la cimentación de la tribuna preferente, la que da a la plaza Eduardo Ibarra, que es la última en la que se empezó a trabajar. En el Gol Norte ya han comenzado los trabajos en superficie y se han colocado las columnas que sujetarán las gradas de asientos. Y en la Tribuna Este se está rematando el sótano de la que se será la zona comercial del estadio. Será en esta ala en la que se sitúen las zonas terciarias.

La piel del estadio

Según han comunicado siempre desde la sociedad Nueva Romareda, las obras van en plazo, a pesar de que los trabajos de la fase anterior concluyeron con algo de retraso debido a las lluvias torrenciales y la humedad del terreno. Sin embargo, las distintas etapas de la obra se pudieron solapar lo que ha provocado que no esté habiendo retrasos acumulados.

En los próximos meses, en primavera, tendrán que licitarse los tres grandes contratos que faltan y que pueden ascender hasta los 10 millones de euros: servirán para adquirir el césped, los asientos y toda la tecnología y pantallas del estadio. También falta por decidir cuáles serán las lamas que forren el campo de fútbol. A principios del verano pasado comenzaron a probarse distintos materiales para decidir cuál era el idóneo para conformar la piel del nuevo templo zaragocista.

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