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Una zona de bajas emisiones en Zaragoza que no cambia hábitos: "Espero que los huecos de aparcamientos se pongan más asequibles"

Las primeras horas de exclusión a los vehículos contaminantes en el centro de la capital aragonesa no cambian las rutinas de los vecinos por la amplia variedad de excepciones que contempla la norma

Una señal anunciando en Zaragoza la zona de bajas emisiones.

Una señal anunciando en Zaragoza la zona de bajas emisiones. / Josema Molina

David Chic

David Chic

Zaragoza

El centro de Zaragoza ya es una zona de bajas emisiones con todos sus requisitos. Este viernes la Policía Local ya tenía permiso para poner las primeras multas, aunque debido al alto número de excepciones contempladas en la ordenanza son muy pocos los vehículos afectados por las restricciones. De hecho, la mayor parte de los vecinos no se han visto obligados a cambiar las rutinas, aunque algunos aún tienen la esperanza de que con el paso de los días se note un descenso en el tráfico rodado. "Espero que los huecos de aparcamientos se pongan más asequibles", ha explicado en la calle San Andrés uno de los vecinos que acude todos los días con su vehículo.

En su opinión, el inicio de las multas y el apostar por menos tráfico servirá para mejorar la movilidad de los usuarios habituales. "Los que vienen a trabajar a las nueve de la mañana están mucho tiempo dando vueltas para aparcar, por eso es necesario descargar la zona de coches", indica Antonio Fuertes.

Un trabajador de la calle del Refugio indica que la norma "le ha sorprendido" porque pensaba que las multan no llegarían hasta el mes de enero. De hecho, lo primero que ha tenido que hacer este viernes ha sido acudir a una oficina de Correos a comprar el distintivo ecológico para su moto. "Es obligatorio para circular por el centro, además es algo que necesito porque por trabajo tengo que venir muchas veces", destaca Miguel Giménez, del barrio de Zalfonada.

En su opinión, la pegatina "es un atraso" porque supone un elemento más de distracción en los parabrisas de los coches cuando en muchos otros lugares ya se está optando por cámaras de vigilancia inteligentes para controlar los vehículos que incumplen las normas. De hecho, en Zaragoza el sistema se implantará a mediados del próximo año, pero por el momento el control se hará de forma manual por los agentes de la Policía Local, obligados a consultar todas las matrículas con la base de datos de vehículos registrados.

El desconocimiento de las normas está detrás de los primeros incumplimientos detectados. Es el caso de Jouseph Lemad, residente en Caspe. "Vengo muy pocas veces a Zaragoza y siempre salgo rápido, por eso no creo que me haga falta para circular", señala en un coche sin distintivo ambiental que solo podrá estar dentro de la zona de bajas emisiones en el caso de estar registrado o por un periodo inferior a quince minutos. "En otras muchas ciudades está pasando lo mismo", asume.

Los transportes públicos y adaptados son otra de las excepciones que contempla la ordenanza ambiental de la capital aragonesa. "En un principio con el taxi no afecta porque somos servicio público, además una gran mayoría de la flota en la ciudad ya es ecológica", señala David Sancho mientras espera a un cliente en la plaza San Pedro Nolasco. "En este primer día no he notado preocupación y tampoco hablando con los compañeros, creo que todo el mundo está muy tranquilo ante el cambio", asume.

La reducción de la circulación por el centro implicará un beneficio directo para los peatones. "Zaragoza ya es una gran ciudad aunque, por lo que sea, en ocasiones se sienta pequeña, por lo tanto esto se acabará extendiendo a más sitios que cuatro calles", destaca Arancha Ezquerra, residente en el paseo de Sagasta. El camino iniciado deberá consolidarse en el futuro. "Creo que las zonas centrales de las ciudades van a ser peatonales y con el tráfico solo para los residentes y el transporte público", avanza. "Vivo en el centro y me afecta a medias, porque uso muy poco el coche porque me gusta moverme andando", señala.

La señalización en la entrada de la zona de bajas emisiones ya es un elemento clave de Zaragoza como pasa en otras ciudades. Pronto, por ejemplo, lo será también en Huesca a partir del 7 de enero. "Vengo desde Valencia y acabo de llegar para comer con unos amigos, por eso me ha sorprendido ver las señales que la anuncian", expresa Ximo Cuevas tras aparcar con su coche identificado con el distintivo ambiental. "En el caso de Valencia, de donde vengo, la puesta en marcha se ha suspendido tras una votación en el pleno de la ciudad y por razones políticas no se aprobó", señala. "Creo que es una medida que puede venir bien no está mal pensado que por el centro no puedan circular los vehículos que contaminan en exceso", manifiesta.

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