Las cuentas de Instalaza para abandonar el Casco Histórico de Zaragoza: "El traslado es crucial para la compañía"
La empresa trató de convencer al consistorio en 2021 afirmando que, en caso de no cerrar la operación, corría riesgo «la viabilidad de la empresa»

Fotografía de las naves de Instalaza en el Casco Histórico de la capital aragonesa, situadas entre Tenerías y el Parque Bruil. / Laura Trives

El traslado de la fábrica de Instalaza, situada en el corazón de Zaragoza, hasta el extrarradio de la ciudad resulta «crucial» para el futuro de la empresa armamentística y, de no producirse, «hay un alto riesgo de obsolescencia de las instalaciones [....] lo cual pondría en peligro [...] la viabilidad de la empresa». Así de tajante se mostraba la compañía en un informe confidencial del año 2021 al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO y con el que esta trataba de presionar al consistorio para firmar un convenio urbanístico que permitiese incrementar la edificabilidad del solar de la calle Monreal, esto es, el número de viviendas que el Plan General permite construir, algo que finalmente se ha sustanciado en un convenio hecho público esta semana.
Estos argumentos, que la empresa hizo llegar al ayuntamiento en el año 2021 con el objetivo de reactivar la operación para recalificar los suelos de su fábrica de la calle Monreal, vienen acompañados por toda una serie de números con los que la compañía intenta justificar su postura en la negociación con el consistorio. En los tiras y aflojas con Urbanismo, esas cifras se han ido modificando ateniéndose a las consideraciones del consistorio.
Por partes. Según el PGOU, los terrenos de Instalaza en la calle Monreal ya contemplan la construcción, como máximo, de 90 viviendas. Pero la compañía lo que ha pedido -y ha conseguido, puesto que el convenio final fija que serán 155 las que se podrán levantar- es poder incrementar ese número para poder hacer caja y costear parte de los costes de la mudanza a Cadrete, donde la compañía se ha hecho con el antiguo polvorín. A cambio, el ayuntamiento ha exigido una serie de contraprestaciones. En 2024, por ejemplo, la empresa propuso poder aumentar la edificabilidad del solar y llegar hasta las 160 viviendas. En aquel entonces la compañía calculó que los gastos derivados del traslado desde la calle Monreal hasta Cadrete serían, en el escenario más plausible para la fábrica, de 10.266.332 euros, según ha podido saber este diario. Los ingresos derivados de la operación, por su parte, serían de unos 6,8 millones una vez restados los costes de construcción y urbanización, 2,2 millones más que si solo les hubieran permitido construir las 90 viviendas planteadas en el PGOU.
Con estos números encima de la mesa, Instalaza advertía: «El incremento de valor (del solar) proveniente de un nuevo convenio es tan solo una ayuda que únicamente cubre un 22%-23% de la inversión necesaria». Es decir, que pese a que aumentar la edificabilidad de la parcela, la compañía seguía perdiendo dinero con su traslado.
Lo curioso es que tres años antes, en 2021, la propia Instalaza calificaba de «crucial» su mudanza desde la calle Monreal hasta Cadrete para poder unificar su planta de producción de armas y «el traslado solo puede realizarse si el proceso es económicamente viable», explicaba la empresa en un informe económico que recoge los números de la operación.
Según recoge este documento, aprobado por 15 de diciembre de 2020 por la dirección de la empresa, «el traslado» era entonces «crucial para el continuado crecimiento de la empresa» y eso que aún no había estallado la guerra de Ucrania ni la UE había planteado incrementar el gasto en Defensa. Ya en ese contexto prebélico, «las oportunidades para un fabricante fiable y experimentado como es Instalaza aumentan».
De no ser posible el traslado, «Instalaza corre un alto riesgo de ser incapaz de satisfacer la demanda disponible debido a la pérdida de competitividad que supondría el no estar las actividades centralizadas en un lugar apropiado como es Instalaza II (Cadrete)», reza el informe al que ha tenido acceso este diario, y continúa: «Es fundamental y absolutamente necesario que la actividad de la empresa se desarrolle desde unas instalaciones que maximicen la eficiencia».
Sin mudanza, la empresa decía en 2021 que había «un alto riesgo de obsolescencia», comprometiendo así «la viabilidad de la empresa». Otro argumento que utilizó entonces la empresa para presionar al ayuntamiento era que el traslado iba a permitir aumentar la plantilla de trabajadores fijos desde los 52 que había en 2020 hasta los 54. Dos más. No obstante, la guerra en Ucrania y el aumento del gasto en Defensa propició que la empresa se lanzara a ampliar sus instalaciones de Cadrete antes de tener cerrado el acuerdo con el ayuntamiento para salir de la calle Monreal. El aumento de las ventas pudo hacer que los números cuadraran sin necesidad de esperar a los ingresos derivados de la operación urbanística, pero la negociación se mantuvo y debido al interés que el ayuntamiento puso también para cerrar esta brecha industrial en el entramado del casco histórico, el acuerdo acabó llegando.
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