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Un cura y un sentido homenaje a Severo en la reapertura de Mundo Collection, una juguetería del centro de Zaragoza

El local realiza su estreno oficial en plena campaña de Navidad

Ana Lahoz

Ana Lahoz

Zaragoza

Aunque ya lleva más de un mes reabierta al público, oficialmente el primer día de la juguetería Mundo Collection ha sido este sábado 13 de diciembre. Ubicada en la antigua Juguetería Martínez, en la calle Cortes de Aragón de Zaragoza, este negocio de toda la vida ha vuelvo a subir la persiana y encara la Navidad con mucha ilusión. El culpable de esta nueva andadura es Miguel Ruiz, un emprendedor que ha cogido las riendas de este local que cerró en 2020.

En su estreno oficial, no han faltado vecinos de la zona, amigos y hasta un cura ha hecho acto de presencia para bendecir el lugar y el nuevo negocio. Con una bandera de Aragón en la puerta y rodeados de nostalgia, los asistentes tampoco han querido olvidarse de Severo Martínez, el antiguo propietario de la juguetería -abrió en 1941- al que le han rendido un sentido homenaje con la colocación de una placa de cerámica en la fachada de la tienda. Él ha asistido al acto emocionado. Una traca de petardos ha puesto el sonido al homenaje.

Tras un lavado de cara después de una reforma de luces, pintura y toldos, en Mundo Collection además de juguetes novedosos se pueden encontrar una serie de objetos curiosos o artefactos que no se ven habitualmente en este tipo de negocios. Además, la idea de negocio pasa por ser una tienda que actúe de intermediaria entre el cliente y el comprador en artículos de segunda mano de todo tipo. De estos, los más destacados son los de coleccionismo, joyería, obras de arte y antigüedades.

Un búnker en el sótano

Sobre los precios, en Mundo Collection no lo hacen como en otros negocios. El coste se pone después de estudiar pieza por pieza el artículo, mimando las antiguedades o los juguetes de coleccionista. De hecho, con las obras de arte, si sospechan de que un cuadro puede ser atribuido a una persona relevante, se manda a Valencia a una tasadora oficial para certificar la pieza y hacer un informe para la posterior venta y dar una seguridad a quien la compre.

Una de las cosas más curiosas del local está en su almacén, que es un búnker de la guerra civil. El nuevo propietario lo descubrió casi por casualidad y los vecinos y el propio Severo se lo confirmaron. Los abuelos de Severo abrieron la juguetería en 1941, después de la guerra, y confirmaron que se trataba de un refugio aéreo.

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