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Casi el 30% de la contaminación en Zaragoza proviene del tráfico rodado

Los expertos y ecologistas reclaman más ambición en la zona de bajas emisiones de la ciudad defendiendo su incidencia directa en la salud de los vecinos

Tráfico rodado por la Ronda Norte de Zaragoza.

Tráfico rodado por la Ronda Norte de Zaragoza. / Jaime Galindo

David Chic

David Chic

Zaragoza

La ciudad de Zaragoza ha dado un pequeño paso este mes de diciembre en la reducción de las emisiones contaminantes. La puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en una pequeña parte del centro histórico de la ciudad contribuirá a mitigar el tráfico rodado en la capital aragonesa, una actividad que puede suponer hasta el 30% de los gases de la ciudad, según los últimos estudios divulgados. Además, en el adelanto del informe anual sobre la calidad del aire difundido el pasado viernes por el consistorio, se avanza que aunque indicadores generales "se mantienen estables respecto a ejercicios anteriores" se ha mejorado en lo referente a óxidos de nitrógeno (NO2), un contaminante estrechamente ligado a la circulación de vehículos, aunque todavía no han trascendido los datos exactos.

En este contexto de preocupación social por el aire que se respira en las grandes ciudades, los colectivos ecologistas y entidades científicas reclaman "más ambición" a la hora de poner coto a las emisiones. Así, el responsable de Transporte y Movilidad de la fundación Ecodes, Cristian Quílez, lamenta "las fuertes reticencias encontradas por parte de los ayuntamientos" a la hora de definir estas áreas de exclusión. "El objetivo principal es mejorar la calidad del aire y, con ello, la salud de las personas", recuerda.

Esta idea se maneja también en Ecologistas en Acción. La entidad recuerda que en la capital aragonesa evitaría al año más de 220 fallecimientos si cumpliera con los límites de contaminación marcados por la Organización Mundial de la Salud. "Se deben tomar medidas urgentes para mejorar la calidad del aire en la ciudad de Zaragoza para evitar estas muertes prematuras", indican.

Quílez defiende que una ZBE "planificada y eficiente" no es solo establecer restricciones y cámaras, sino garantizar alternativas de circulación y acceso, como la mejora del transporte público y programas de ayuda para la renovación de vehículos, especialmente para profesionales y personas vulnerables.

Además, la entidad lamenta que la implementación actual en la ciudad es mínima, pues afecta únicamente a una extensión de 1,7 kilómetros cuadrados que en origen ya es prácticamente peatonal, como sucede en todas las calles perpendiculares a la calle Alfonso. "Vamos a ver cómo este diseño tendrá un impacto mínimo en la reducción de las emisiones de movilidad", indica.

Por otro lado, desde Ecodes inciden en que la ciudad tiene "una cuenta pendiente" con la adecuación de los polígonos industriales, pues no cuentan con una red de transporte público suficientemente tupida, favoreciendo un tráfico de vehículos privados que afectan de forma directa a la contaminación atmosférica. "Ahora existe una buena oportunidad para intervenir en estas zonas gracias a las posibilidades que abre la ley de movilidad sostenible y los planes de movilidad sostenible al trabajo", destaca.

Además, desde Ecologistas en Acción llaman a "incorporar mecanismos de evaluación y seguimiento que incluyan al menos los aspectos ambientales vinculados a la calidad del aire y el ruido y, también, los aspectos de la movilidad relativos al cambio modal, a la transformación del modelo de movilidad y la distribución de desplazamientos entre los diferentes medios o modos de transporte".

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