Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El enemigo invisible de Zaragoza: así atascan las toallitas las tuberías de la ciudad

Cada año se retiran más de 300 toneladas de desechos de las depuradoras de la ciudad

Retirada de uno de los sistemas de contención de toallitas

Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

El gesto es rutinario, diario. Incluso parece justificado si uno lee ciertas etiquetas en las que se informa de que esas toallitas pueden arrojarse por el inodoro. Pero no es así y sus consecuencias son significativas. En Zaragoza, las depuradoras reciben cada año alrededor de 300 toneladas de desechos que nunca deberían haber llegado hasta la red de tuberías de la ciudad, pero que llegan, taponando tramos puntuales por el camino, e incluso, en las cañerías de las propias viviendas.

El ayuntamiento invierte cada año más de 150.000 euros en evitar que las toallitas se cuelen en las depuradoras de La Cartuja y La Almozara. El desastre que puede producirse en caso de que haya una avería puede ser fatal, además de muy costoso. Sucedió en 2018 en la planta depuradora de La Almozara, donde las toallitas higiénicas reventaron uno de los dos digestores de fangos, generando una avería que se prolongó durante meses y que le costó a las arcas públicas dos millones de euros.

El mensaje es sencillo: no hay que arrojar por el inodoro ni toallitas, ni bastoncillos, ni compresas, ni tampones, ni hilo dental ni un largo etcétera que pese a que a muchos les genere sorpresa son una realidad. Desechos que deberían ir a la papelera pero que se arrojan al vacío de las tuberías donde se enredan generando bolas de restos de fibras al moverse de forma aleatoria, generando atascos y obstrucciones en distintos puntos y en las propias instalaciones de depuración, donde se han instalado sistemas para retenerlos y evitar que vuelvan a colarse en los digestores.

Según los datos facilitados por el área de Urbanismo, Infraestructuras, Vivienda y Energía, el promedio de los últimos 10 años apunta a que anualmente llegan hasta las depuradoras una media de 322 toneladas, aunque la evolución ha ido variando, hasta alcanzar este año su registro más bajo (según la previsión a falta de terminar el mes), después de los de 2021 y 2022, por debajo de las 300 toneladas de desechos anuales.

Las campañas de concienciación han conseguido sus frutos, aunque sea tímidamente, porque lejos quedan esas 374 toneladas que llegaban a las instalaciones cada año, allá por 2015. Aun así, las 300 actuales son muchas.

En paralelo, el ayuntamiento ha instalado sistemas de retención de sólidos en los aliviaderos que dan a los ríos Ebro, Gállego y Huerva. Los aliviaderos se diseñan para que, en momentos puntuales, cuando hay un exceso de caudal en la red de alcantarillado generado por escorrentías en momentos de fuertes precipitaciones, no se produzcan roturas de tuberías ni posibles inundaciones por saturación y rebose en viales, comercios, garajes, bajos o viviendas.

El uso creciente de toallitas y la mala práctica de arrojarlas al inodoro hace que la entrada en funcionamiento de estos aliviaderos suponga la emisión al cauce de los ríos de los restos higiénicos, además de plásticos o colillas. Para reducir su impacto, el consistorio ha implantado en los últimos años sistemas de retención de esas toallitas presentes en el agua residual, evitando así que lleguen a los ríos y los contaminen.

Actualmente hay sistemas instalados en la margen izquierda del río Huerva, a la altura del Parque Bruil, en la ribera derecha del río Gállego, a la altura de la calle Ríos de Aragón. A la altura del puente de la Almozara, en la margen izquierda del Ebro y, en la derecha, en el Camino de la Noguera.También se ha instalado uno a la altura del parque de San Pablo y otro en el de Macanaz. Todos ellos se han cambiado en varias ocasiones.

Según informan desde el área de Urbanismo, Infraestructuras, Vivienda y Energía que dirige Víctor Serrano, entre los años 2023 y 2025, estos sistemas han evitado el vertido a los cauces fluviales aproximadamente 5.695 kilos de residuos, casi todo toallitas. Una medición realizada una vez desecado el residuo, porque con la humedad la cifra se eleva hasta los 19.322 kilos.

¿Cómo funcionan los sistemas de retención en los aliviaderos?

El sistema de retención está compuesto por placas metálicas a las que se adosan unas mallas tejidas con nylon que le dan alta resistencia. Estos sistemas permiten, en momentos de alivio, el paso de los caudales en exceso y a la par la retención de los sólidos, principalmente toallitas.

Una vez que superan su capacidad de retención, son desmontadas por los trabajadores de la contrata de mantenimiento y sustituidas por nuevas unidades. La malla desmontada, con su material retenido es derivada a vertedero para su eliminación.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents