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El barrio más peatonal de Zaragoza y el menos amable para los coches

La ciudad cuenta desde el pasado viernes con una Zona de Bajas Emisiones funcional

Una señal en el suelo en San Vicente de Paúl informa del límite de la Zona de Bajas Emisiones.

Una señal en el suelo en San Vicente de Paúl informa del límite de la Zona de Bajas Emisiones. / Laura Trives

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Guste o no, Zaragoza cuenta desde el pasado viernes con una Zona de Bajas Emisiones funcional. Cierto es que las restricciones que se han puesto en marcha apenas afectan a un puñado de vehículos, por lo que se prevé que el impacto real de la medida sea más bien escaso y que no sean muchos los coches que dejen de circular dentro del área restringida. Pero lo que es así es que la delimitación de la ZBE refuerza el carácter peatonal del Casco Histórico de Zaragoza.

El perímetro de la Zona de Bajas Emisiones está delimitado por las calles Mayoral, Ramón Celma, Echegaray y Caballero, San Vicente de Paúl, Coso y Conde Aranda. Dentro de esta zona hay, aproximadamente, unas 75 calles diferentes, de las cuales la mayoría ya son, de hecho, peatonales o cuentan con la circulación restringida: solo pueden acceder residentes, taxis y vehículos de carga y descarga. Es el caso de algunos de los ejes más importantes del Casco Histórico como la calle Don Jaime, una vía cuya peatonalización siempre ha sobrevolado el debate consistorial y un asunto que siempre ha levantado ampollas en la ciudad, sobre todo en la margen izquierda, puesto que ello supondría que los buses que ahora llegan a plaza España desde el Arrabal tuvieran que hacer un recorrido mayor para llegar a su destino.

Otras calles por las que pueden circular solo residentes, taxis y furgonetas de reparto son, por ejemplo, Espoz y Mina y la calle Manifestación. Esta última vía, junto con la calle Predicadores, que también entra dentro de la ZBE, se han reformado en los últimos años y cuentan con una calzada a cota cero. La velocidad está limitada a 20 km/h y son calles consideradas de prioridad peatonal.

Es más, en todo lo que es el Gancho no hay ni una sola calle a la que se pudiera acceder antes de la implantación de la ZBE si no eras residente. Y es que el único acceso a la calle Predicadores, además de Manifestación, es la calle Salduba, en Echegaray y Caballero. Y a su entrada una señal marca que solo los vecinos pueden sobrepasar el cartel.

Limitación de la ZBE tanto en la calzada como en un cartel en la calle Mayor de Zaragoza.

Limitación de la ZBE tanto en la calzada como en un cartel en la calle Mayor de Zaragoza. / Laura Trives

En la nueva Zona de Bajas Emisiones las únicas calles que van a contar con restricciones que no tuvieran antes son las que se encuentran entre la calle Mayor y el Coso a la altura del Teatro Principal. Vías como la calle Verónica, San Andrés, San Jorge, Refugio, calle Mayor, San Lorenzo, San Juan y San Pedro estaban abiertas hasta ahora a cualquier vehículo. Desde el viernes ya solo pueden acceder los que tengan permiso para ingresar en la ZBE que, por otro lado, son muchos. Y es que cualquier coche que cuente con pegatina ambiental de la DGT, sea del color que sea, podrá entrar. Además de, por supuesto, residentes, comerciantes y otras tantas excepciones.

La calle Arcedianos está dentro de la ZBE pero ya estaba restringida.

La calle Arcedianos está dentro de la ZBE pero ya estaba restringida. / Laura Trives

Por tanto, en todo el entramado de callejuelas que rodea el Tubo y la plaza del Pilar seguirán circulando los mismos coches que hasta ahora: los de los residentes. Así, la implantación de la ZBE solo se notará en las calles de libre acceso antes referidas. Pero claro, teniendo en cuenta que las restricciones solo van a funcionar entre semana, para vehículos de gasolina previos al año 2000 y diésel anteriores al 2006 y que habrá ocho permisos al mes para poder saltarse estas prohibiciones, pueden imaginarse los lectores el porcentaje de disminución del tráfico en esta zona de la ciudad. Eso sí, al menos sobre el papel, el Casco Histórico será todavía más amable para los peatones que antes.

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