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Aumenta la venta de mascarillas en las farmacias de Zaragoza y el uso entre los ciudadanos: "Siempre es mejor andarse con ojo"

El repunte de la gripe y los resfriados en las últimas semanas vuelve a dejar la imagen de numerosas personas con mascarilla en la calle

Una dependienta de farmacia dando una mascarilla a una cliente

Una dependienta de farmacia dando una mascarilla a una cliente / Europa Press

Zaragoza

Una vieja amiga de los aragoneses se está haciendo cada vez más presente en las calles de la ciudad: la mascarilla. La epidemia de gripe, el alto número de resfriados y catarros y la transmisión al alza de cualquier virus respiratorio hace que, estos días, los rostros de los ciudadanos vuelvan a estar parcialmente tapados, sobre todo, en espacios públicos. Esta situación se nota en las farmacias, donde la venta de mascarillas se ha disparado en las últimas semanas.

Elena Brosed, propietaria de la farmacia que lleva su nombre en Doctor Cerrada, confirma esta tendencia. "Se ha notado mucho la subida, sobre todo por parte de gente que no utilizaba la mascarilla habitualmente y ahora sí lo hace, tanto para protegerse a ella como a los demás", asegura a este diario.

Más ventas, pero sin cambios en los precios. "En nuestra farmacia no han subido de precio pese a que la incidencia de los virus está disparada, las quirúrgicas las vendemos a unos 15 céntimos y las FFP2 rondarán los 40 o 50 céntimos", dice Brosed, a lo que añade que son este tipo de mascarillas las más demandadas debido a su eficacia.

Los ciudadanos mayoritariamente las usan "para ir en el tranvía, acudir a visitas en hospitales y a los centros sociales, como las residencias", apunta la farmacéutica. "Hay bastante conciencia últimamente, además de mucha gente acatarrada. Si por ejemplo estoy resfriada pero no sé por qué, ya que puedo estar acatarrada y no contagiar o puedo tener principio de gripe o covid y sí hacerlo sin ser consciente, me la pongo. Con esto aparte de prevenirme a mí, prevengo a los demás", explica Brosed.

Donde más gente se puede ver con mascarilla es en el transporte público y en las paradas de bus o tranvía de Zaragoza. Amparo, que se preparaba este miércoles para subir a la línea de bus 38 dirección a Valdefierro, lo hacía con su FFP2 consciente de la situación sanitaria que se está viviendo en el último mes. "Cada vez veo más mascarillas, sobre todo cuando voy en el 38 por la tarde, cuando está más lleno", dice, algo que le parece normal, ya que es un espacio "en el que se va muy prieto y se juntan muchas personas. Hay veces que pienso: ¡uy, aquí hay de todo!", concluye.

Las reuniones familiares por Navidad están a la vuelta de la esquina y eso también preocupa a algunos aragoneses, sobre todo por las personas más delicadas como pueden ser los mayores. Pilar, una vecina del barrio de San José, estaría dispuesta a no juntarse con la familia si está resfriada, aunque duda que eso pase. "Mi hermana mayor ya tiene una edad y va con máquina de oxígeno. Primero tendré cuidado de no pillar nada. Si pasa y estoy mal para Nochebuena o Nochevieja, pues qué se le va a hacer, hay que cuidar a la gente que queremos", subraya.

Precisamente una familiar de Pilar, que la visita con frecuencia, es previsora en este tipo de ocasiones y le ha llevado en varias ocasiones mascarillas. "Siempre he tenido varios paquetes de FFP2 por si acaso debido a que la visito con frecuencia. Cada vez que he tenido anginas, resfriado o lo que sea, he ido ahí con mascarilla. Me dice: chica, ¿a qué fin?, pero siempre es mejor andarse con ojo", relata esta aragonesa. "Llevarla me trae malos recuerdos de la pandemia y realmente espero no acabar el año sin mascarilla", dice.

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