Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cierra una papelería en el centro de Zaragoza con 84 años de historia: “Una clienta nos dijo que somos una institución en el barrio"

Gráficas Moncayo baja la persiana por "motivos económicos" después de tres generaciones al frente de este negocio ubicado en el entorno de la puerta del Carmen de la capital

Iván Ruiz Jiménez

Iván Ruiz Jiménez

Zaragoza

En medio de un mar picado, cualquier azote del viento puede ser fatal para una pequeña embarcación. Valga el símil para explicar el inesperado adiós de Gráficas Moncayo, una modesta papelería familiar en el barrio del Carmen, en el centro de Zaragoza, con 84 años de historia.

“El motivo es económico porque el negocio no da y cuando los gastos superan a los ingresos, mal asunto”, explica Nuria Gracia, una de los tres socios –junto a sus hermanos Mónica y Sergio, al frente de un negocio que arrancó su abuelo, con una sencilla imprenta, en los años 40 del siglo pasado.

Décadas de una vida que comenzó en la calle Madre Sacramento y que pondrá su punto y final a pocos metros de distancia, en la calle doctor Horno Alcorta, donde han vivido como un terremoto el cambio de hábitos de los consumidores.

“En la imprenta cada vez tenemos menos clientes porque cada vez se hacen menos facturas o menos sobres porque ya no se envían cartas”, enumera Nuria, evidenciando que la digitalización también ha dejado un puñado de perdedores, sí, pero que se suma a la competencia de negocios como los bazares u otras organizaciones como las Ampas (asociaciones de madres y padres de los alumnos) y los colegios. “Todos quieren vender, todos quieren su parte de la tarta y no llega para todos”, lamenta Mónica. Tampoco ha ayudado el ya frecuente pago con tarjeta, con el preceptivo pago de comisiones a los bancos, incluso de cantidades irrisorias. Un mordisco más al saldo final.

Cierra Gráficas Moncayo, en el centro de Zaragoza

Cierra Gráficas Moncayo, en el centro de Zaragoza / JOSEMA MOLINA / EPA

Y, en medio de esa tormenta, llegó el golpe decisivo: “En verano de este año perdimos un cliente de imprenta muy bueno que teníamos y es lo que nos ha descolocado. Ese ha sido el detonante”.

Una "institución en el barrio"

Los vecinos del barrio están "en shock", afirman, que describen la incredulidad con el que sus clientes de toda la vida han recibido la noticia del cierre del negocio. "¿Pero cómo vamos a vivir sin vosotras? Una nos dijo que somos una institución en el barrio", asegura Nuria.

En las últimas fechas la gente se está "volcando" para ayudarles en este final, prueba de ello es el flujo constante en la tienda, quizás atraídos por los visibles carteles de liquidación y descuentos que se observan desde la calle. Sin embargo, sí que les queda un sabor amargo porque tal vez el destino podría haber sido otro si el cariño de ayer y hoy también se hubiese traducido en ingresos años atrás. "Siempre piensas que nos podrían haber cuidado un poquito más, porque aunque estés ahí, si no llenas la caja no te puedes mantener", lamenta Mónica.

Una reflexión que trasladan al conjunto del comercio local y de cercanía, al que no le auguran un futuro muy prometedor en detrimento de las grandes superficies y el comercio electrónico: "Si la gente cambiara el chip, sí que sobreviviría, pero las cosas no van por ahí y se darán cuenta tarde, cuando en las calles no haya luz".

Cierra Gráficas Moncayo, en el centro de Zaragoza

Mónica y Nuria Gracia, socias de Gráficas Moncayo / JOSEMA MOLINA / EPA

Con todo, puntualizan, agradecer a la gente su cercanía: "Hemos estado todo este tiempo gracias a ellos."

El varapalo que supone el bajar la persiana para siempre un negocio tiene, en su caso, un componente mayor al tratarse de ser un negocio con raigambre familiar y donde han crecido. "Ha sido una decisión dura, en la parte emocional es una montaña rusa. Hay días muy tristes y otros días donde ves que la gente te está ayudando y te demuestran que te van a echar de menos, y eso está bien", expresa Mónica. A su lado, su hermana incide: "Cuando estás trabajando no te da tiempo a pensar en lo que viene porque la gente entra y entra, pero luego cuando ya te quedas tú sola dices 'ostras...que esto se acabó'".

Tracking Pixel Contents