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Este el barrio de Zaragoza que nació "con pocas calles y mucho barro"

La asociación vecinal del distrito conmemora sus cuarenta años de historia a la espera del nuevo hospital Royo Villanova y confiando en el relevo generacional

Aspecto del barrio del Actur en los primeros años de desarrollo.

Aspecto del barrio del Actur en los primeros años de desarrollo. / El Periódico de Aragón

David Chic

David Chic

Zaragoza

Un barrio joven, pero con mucha historia. Esa es la percepción que tienen los residentes del Actur en Zaragoza del distrito en el que viven. Este mes la asociación vecinal ha celebrado sus cuarenta años de historia citando a los residentes en el centro cívico para recordar la evolución de unas calles, plazas y avenidas que este 2025 han censado a 55.535 habitantes.

El barrio en la actualidad muestra todos los elementos de la ciudad consolidada, pero para llegar a este momento los pioneros tuvieron que lidiar con retos y dificultades que ahora parecen increíbles. Recuerdan que antes del tranvía y los centros comerciales, dos de los elementos más distintivos de su presente, la zona era «muy distinta». Mucho. Un antes todo esto era campo de manual. En los años 30 del siglo pasado había huertas, unas pocas fábricas, almacenes de lana, chimeneas, caminos de tierra, la vía del tren y una angosta pasarela peatonal sobre el Ebro que unía las amplias vegas que miraban a las áridas tierras de San Gregorio con la ciudad.

La transformación definitiva llegó en los años sesenta con la construcción del puente de Santiago. Posteriormente, la reordenación del trazado ferroviario que dejó vía libre para la reorganización urbanística de los campos para dar cabida al crecimiento de la capital aragonesa. Esta se consolidó sobre los llamados planes de Actuaciones Urbanísticas Urgentes (Actur), que alcanzaron en los años del franquismo a ciudades como Madrid, Sevilla o la propia Zaragoza. En julio de 1971 se aprobó la urbanización de las primeras 665 hectáreas con «áreas enormes» de nuevas viviendas, según recuerdan desde la asociación de vecinos Rey Fernando.

Acto de homenaje a la asociación de vecinos Actur Rey Fernando, esta semana en Zaragoza.

Acto de homenaje a la asociación de vecinos Actur Rey Fernando, esta semana en Zaragoza. / El Periódico de Aragón

La vida popular llegó con la entrada de las primeras familias en las enormes torres con forma de asterisco de Kasan y con el comienzo de las clases en el colegio Corazón de Jesús. Ahí nació la semilla popular que pocos años después cuajó en la organización vecinal que esta semana ha celebrado sus cuarenta años de historia, centrada entonces en la reivindicación de servicios. «En una fase inicial había pocas calles, mucho barro y mucha ilusión», aseguran al evocar un panorama de construcciones que recuerda a la actual situación de Arcosur.

Los años ochenta fueron el momento de la explosión de las familias jóvenes, la llegada del Pryca, de Gran Casa y el desarrollo del nuevo campus universitario. La fundación de la asociación de vecinos puso en evidencia la falta de semáforos para garantizar la seguridad de los peatones, la falta de centros de salud, educativos o deportivos. Celebran además que siempre han sido «un barrio que se adelanta», pues por ejemplo, lograron el primer carril bici de Zaragoza en 1995.

Relevo generacional

Los años dosmiles supusieron la segunda gran transformación del Actur con la llegada del tranvía, auténtico eje vertebrador del distrito. Además, los vecinos sufrieron en 2004 una gran riada del Ebro que les llevó a reflexionar sobre la seguridad y mejorar la urbanización de la ribera. La Expo del 2008 marcó esa nueva forma de relacionarse con el cauce.

Los vecinos definen el barrio como un territorio «moderno» en el que todavía quedan cosas por hacer a pesar del envejecimiento de la población y que los retos de la propia entidad pasan por garantizar un relevo generacional que permita mantener alzado el estandarte de la reivindicación social para mejorar las prestaciones.

El presidente de la entidad, José Ángel Bolea, asegura que el Actur debe avanzar en la mejora de la atención sanitaria, algo que esperan que se concrete con el nuevo hospital Royo Villanova. También creen fundamental rehabilitar el recinto de la Expo y quieren que la expansión del campus Río Ebro con el DAT Alierta esté abierta al barrio. «También pedimos algo muy razonable: que no puede haber grandes inversiones millonarias en nuevos proyectos deportivos mientras las instalaciones donde entrenan nuestros hijos se deterioran año tras años», indica.

Por otro lado, reclaman una nueva residencia de mayores con centro de día debido a la evolución demográfica de las últimas décadas. De hecho, la asociación vecinal organiza numerosas actividades para esa población al tiempo que se muestran «más vivos que nunca» por la gran cantidad de proyectos para la infancia y la juventud que se desarrollan todos los meses. Una acción vecinal que se ha celebrado esta semana ante los residentes. «El Actur lo construimos entre los que llegaron a vivir y los que llegarán mañana», celebran.

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