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El Ibercaja Estadio y los seis meses que transformaron un descampado en el nuevo hogar del Real Zaragoza

El club vive sus primeros meses en su nueva casa de alquiler con un ojo puesto en las obras de La Romareda y otro en el Mundial 2030

Los seis meses que transformaron un descampado en el Ibercaja Estadio del Real Zaragoza

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

199 días. Ese es el tiempo que transcurrió entre el 8 de enero, cuando las primeras máquinas llegaron al abandonado solar del Parking Norte de la Expo, y el 26 de julio, primer día en el que el Real Zaragoza jugó un amistoso en el ya bautizado como Ibercaja Estadio. Poco más de seis meses que completaron un proceso que comenzó a fraguarse en marzo de 2024, cuando este diario desveló en exclusiva el plan b que los responsables de construir la nueva Romareda –Gobierno de Aragón, ayuntamiento y Real Zaragoza– tenían en mente para poder ejecutar una obra de tamaña magnitud.

Una alternativa que cogió velocidad de crucero en la segunda mitad del pasado año. Tanta, que en apenas unos meses los terrenos ya estaban reurbanizados y se había construido un estadio modular, una mini Romareda, con capacidad para 20.000 espectadores. El Real Zaragoza permanecerá en este exilio deportivo, tan voluntario como forzoso, un mínimo de dos temporadas, aunque nadie descarta que ese período se extienda algo más. Todo dependerá de los trabajos en el Ibercaja Romareda, que avanzan a buen ritmo pero que exigen de una precisión milimétrica. Las fechas oficiales, con todo, siguen señalando junio de 2027 para el regreso a casa.

En cualquier caso, el hito del Ibercaja Estadio reside especialmente en la capacidad de levantar desde cero un campo de fútbol, homologado por las instituciones deportivas (LaLiga es muy estricta para ello), en un tiempo récord. Porque, más allá de la puesta a punto del entorno, que fue simultánea, la construcción del Ibercaja Estadio propiamente dicha costó poco más de 100 días, con la multinacional suiza Nussli a los mandos y el conocimiento local de MLN como compañero de viaje.

Un modelo que ya miran varios clubes, españoles e internacionales, que han conocido in situ todo el proceso. El más sonado fue el caso del Málaga CF, que incluso llegó a tener seleccionadas las parcelas a las que se iba a mudar durante dos temporadas, como el Real Zaragoza, mientras se acometía la reforma de La Rosaleda, clave para llegar a tiempo al Mundial 2030. Sin embargo, una serie de cuestiones logísticas, como la capacidad total que tendría ese campo modular, provocaron que se desechase esa opción y Málaga se quedó sin Mundial, al que renunció.

Consolidar la sede mundialista

Todo lo contrario sucede en Zaragoza. Su posición como sede se ha robustecido en los últimos meses, aunque la confirmación oficial no llegará hasta pasada la cita mundialista del próximo verano, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá. En 2030 será el turno de España, Portugal y Marruecos y la RFEF tiene comprometidas once de las 20 sedes, aunque Málaga ya no está y hay otras como Vigo o Valencia esperando su turno. Mientras, La Coruña tampoco tiene asegurada su presencia, también por cuestiones logísticas relacionadas con la reforma de Riazor. Es ahí donde Zaragoza tiene un tanto prácticamente decisivo a su favor.

Aspecto actual del nuevo Gol Sur de La Romareda.

Aspecto actual del nuevo Gol Sur de La Romareda. / Pablo Ibáñez

La mudanza al Ibercaja Estadio ha permitido acortar los plazos en La Romareda, incluso en el supuesto de que hubiese algún retraso en la cronología que ahora está marcada, ya que la FIFA exige que los estadios que albergarán los partidos mundialistas en 2030 estén ya operativos a principios de 2029. Por tanto, la ciudad cuenta con un margen de maniobra de hasta un año y medio, aunque salvo hecatombe la nueva Romareda estará mucho antes.

Con la disposición actual, que como ya se ha citado es provisional, Zaragoza aspira a albergar un máximo de cinco partidos: los tres de fase de grupos, uno de dieciseisavos de final y otro de octavos. Nuevamente, la cifra final no se conocerá hasta que pasen varios meses, pues el máximo organismo del fútbol internacional no va a avanzar en el torneo que acogerán España, Marruecos y Portugal hasta septiembre de 2026.

En ese mes, la ciudad volverá a reunirse con los responsables de la RFEF, que ya estuvieron hace unas semanas para retomar el contacto tras los cambios en la dirección federativa, liderada ahora por Rafael Louzán tras una candidatura marcada por la polémica. Una vez confirmada, por los tribunales incluso, su presidencia, el dirigente gallego remodeló a todo el equipo mundialista, con la salida de hombres fuertes como el exfutbolista Fernando Sanz, que era quien había liderado, desde la parte de la RFEF, el análisis de la candidatura de la capital aragonesa.

Visita de la FIFA y la RFEF a La Romareda en septiembre, con Fernando Sanz en la delegación.

Visita de la FIFA y la RFEF a La Romareda en septiembre de 2024. / AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

Y ya el pasado 11 de noviembre el nuevo responsable de Relaciones Institucionales de la federación, el albanés Eduard Dervishaj, visitó Zaragoza para tomar el relevo. Un encuentro meramente formal en el que visitó los avances en las obras de La Romareda y, por petición propia, quiso conocer el exitoso caso del Ibercaja Estadio. Dervishaj será ahora quien canalice buena parte de las comunicaciones entre las administraciones y la RFEF de cara al Mundial 2030, y la FIFA ya ha programado una nueva visita a Zaragoza para hacer seguimiento de los requisitos para ser sede, que van mucho más allá del estadio.

Un vértice indisoluble

Y es que el vértice que conforman La Romareda, el Ibercaja Estadio y el Mundial 2030 es indisoluble. Las decisiones que han derivado desde que se confirmó la mudanza deportiva del Real Zaragoza han ido marcadas, especialmente, por los estrictos plazos de la FIFA. En ese sentido, nada queda ya del vetusto estadio.

El 19 de enero, con las máquinas ya en el Parking Norte, el Real Zaragoza empataba a 2 en casa frente al Tenerife en el primer partido como local de 2026. El 25 de mayo, el club cerraba 68 años de presencia ininterrumpida en casa. Y en verano, mientras el Zaragoza daba sus primeros pasos en su residencia temporal, ya no quedaba nada de la vieja Romareda.

Ahora, apenas unos meses después, ya se intuye la altura del Gol Sur (ya derribado en 2024), mientras que el resto de graderíos comienzan a levantarse y la cimentación está prácticamente terminada. Las grúas y 200 trabajadores ocupan el espacio que antaño ocupaban los jugadores y aficionados zaragocistas. La inversión total del proyecto, más de 150 millones de euros. 2027, en el horizonte. Y 2030, esperando. Tic tac. 

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