Así avanza la gentrificación en Zaragoza: el fenómeno ya desborda el barrio de La Magdalena
La estética de la turistificación arraiga en Madrid y Barcelona mientras la transformación de barrios se extiende en la ciudades medianas

Un grupo de vecinos en la calle Mayor de Zaragoza. / Laura Trives
Madrid y Barcelona sufren desde hace años un proceso de gentrificación, que, de la mano del aumento del precio de la vivienda, consiste en la expulsión de los ciudadanos de menor poder adquisitivo y su sustitución por otros, habitualmente extranjeros, los conocidos como expats, con mayores ingresos. Este fenómeno que está modificando las ciudades no se queda solo en estas dos grandes capitales, sino que ha empezado a extenderse por ciudades medianas de toda España como Zaragoza, con un barrio que muestra síntomas propios de turistificación y un notable avance del fenómeno por el eje del tranvía.
Así lo revela una investigación del Centro de Estudios Demográficos, de la Universidad Autónomas de Barcelona, que concluye que la gentrificación se ha consolidado plenamente en Madrid y Barcelona, como llevan años denunciando vecinos y entidades del tercer sector, pero ha llegado también a ciudades de menor tamaño, aunque en áreas más localizadas.
El estudio, que se publica en la revista Perspectives Demogràfiques, compara por primera vez el fenómeno en los diez municipios españoles más poblados entre los años 2011 y 2021, lo que permite radiografiar estos procesos y obtener conclusiones que pueden ser de utilidad para el diseño de las políticas públicas que pueden evitar este fenómeno. «En Zaragoza han detectado el movimiento de población trabajadora muy cualificada, pero no tanto la llegada de gente de fuera», matiza el experto en sociología urbana de la Universidad de Zaragoza, Daniel Sorando.
Los investigadores han elaborado un mapa interactivo que señala, en cada una de las ciudades analizadas, el nivel de gentrificación de sus barrios, en función de un índice que resume en un único valor, entre el 0 y el 1, la intensidad del proceso en cada zona. El indicador combina tanto la velocidad del cambio registrado en la última década, como la intensidad de la gentrificación en función de ocho variables entre las que se incluyen los precios del alquiler, la proporción de población joven, los ocupados en categorías laborales más altas o la gente que vive sola. Todas las ciudades analizadas han registrado un aumento en estas variables, aunque con una «notable diversidad territorial», según explicanlos investigadores.

Un negocio de consignas en el barrio de la Magdalena en Zaragoza, esta semana. / Laura Trives
Mientras Barcelona y Madrid lideran casi todos los valores computados por encima del 0,9, el resto destacan en facetas particulares. Por ejemplo, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria registran mayores niveles de rejuvenecimiento y atracción de población internacional; mientras que en Valencia, Zaragoza y Bilbao se observa un fuerte incremento de la población universitaria y ocupada en las categorías laborales más altas, así como una aceleración de la llegada de población más instruida. «Un escenario urbano como la Magdalena proporciona a este tipo de residentes una distinción de marca personal asociada a valores culturales, políticos y de diversidad», agrega Sorando.
En cuanto al precio del alquiler, que es un factor clave en la gentrificación, todas las ciudades han experimentado subidas notables, excepto en la capital aragonesa y Murcia, donde las alzas se circunscriben a zonas específicas. «El precio de la vivienda es quizás el factor más relevante, porque es el que filtra o selecciona a la población que puede vivir en determinada zona. Cuanto más elevado sea el precio de un barrio, más exclusivo y excluyente es. Pero el precio no es algo aleatorio, viene marcado por el atractivo que tenga una determinada zona o ciudad para los inversores inmobiliarios y ahí cada ciudad destaca por sus particularidades: la concentración de empleos, el estilo de vida, su infraestructura turística, etc. Eso hace que en cada ciudad y barrio la gentrificación esté protagonizada por unas u otras variables», explica el investigador Carlos Sanz-Pérez, uno de los autores del estudio junto a Antonio López Gay y Ricardo Valente.
Para Sorando, el precio de la vivienda en las grandes capitales puede provocar un nuevo fenómeno que acabe convirtiendo a ciudades todavía asequibles como Zaragoza en «ciudades dormitorio» de Madrid o Barcelona.
Los resultados del trabajo muestran que la gentrificación no solo trasforma el paisaje urbano, sino que altera profundamente la estructura social de las ciudades, dado que expulsa a la población vulnerable e incrementa las desigualdades metropolitanas. «Estamos ante un proceso que redefine quién puede vivir en qué barrio y zonas que parecían ajenas a la gentrificación, empiezan hoy a mostrar valores altos del índice. Resulta muy preocupante ver cómo muchos barrios de clase trabajadora registran puntuaciones altas. Es una mala noticia. ¿Para quién queremos las ciudades?», se pregunta Sanz-Pérez.

Una promoción de vivienda en construcción en la plaza de la Magdalena. / Laura Trives
En Zaragoza el barrio del Gancho está frenando esta evolución debido a sus características sociales y a la falta de vivienda de calidad. Sin embargo, Sorando advierte de los últimos movimientos especulativos que pueden cambiar esta situación como sucedió en el barrio de Lavapiés de Madrid empujado por el aumento del turismo, una situación poco probable para Zaragoza. Por el momento es la población migrante la que está encontrando su lugar en esa zona del centro de la capital.
En las ciudades medianas, la gentrificación se concentra principalmente en los centros históricos, aunque comienza a extenderse hacia barrios colindantes. Así de ha detectado en Zaragoza, donde se expande desde su casco histórico hacia el sur siguiendo el eje del tranvía hasta la plaza San Francisco, con valores por debajo del 0,44. En Sevilla el proceso avanza desde el casco antiguo hacia el barrio de Triana.
El análisis sirve para anticipar las vías de expansión de este fenómeno. Según Sanz-Pérez, «si no se legisla de forma contundente y se protege a la población más vulnerable», la gentrificación irá a más. En Zaragoza, más que por el turismo, el cambio urbano llegará en los próximos años asociado al aumento del trabajo industrial. «Aquí se puede dar gracias por no sufrir la presión del turismo», señala Sorando.
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